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MANDATO CUMPLIDO

Un adiós en voz baja

Laura Russo finalizó su paso por la Cámara de Diputados de la Nación, donde Escobar perdió el escaño que tenía desde 1999. “Fue un inmenso honor representar los intereses del pueblo”, dijo. Un repaso de lo que hizo.

Por CIRO D. YACUZZI
cyacuzzi@dia32.com.ar

Con el mismo perfil bajo que cuando entró por primera vez, Laura Russo (40) se despidió de la Cámara de Diputados de la Nación, donde el viernes 10 finalizó el mandato que había comenzado en diciembre de 2017, cuando asumió por Unidad Ciudadana.

Su debut no pudo ser más decepcionante para el kirchnerismo: aquella madrugada del martes 19 de diciembre en la que sorpresivamente abandonó la maratónica sesión en la que se debatía la reforma previsional impulsada por el gobierno de Mauricio Macri, a la que horas antes había calificado como “un ajuste despiadado”. Su ausencia y la de otros diputados -Daniel Scioli, por ejemplo- facilitó el ajustado triunfo oficialista en la votación.

Apenas estalló la noticia en los medios, se disculpó públicamente. Adujo que su marido, Ariel Sujarchuk, había tenido una descompensación y debió dejar la Cámara para acompañarlo a la UDP de Garín. Nadie creyó jamás esa versión. Fue una mancha imborrable.

Dejando de lado aquella imperfecta presentación, podría decirse que a lo largo de su mandato Russo cumplió los compromisos que declaró durante la campaña electoral. Sin ir más lejos, en la sesión posterior a la reforma previsional consiguió que el macrismo apruebe la inclusión de una partida -ínfima- en el Presupuesto 2018 para que se retome la construcción del hospital del Bicentenario en Garín. A la postre, eso nunca ocurrió.

PRIMER DIA. Laura Russo prestó juramento en la Cámara de Diputados el 10 de diciembre de 2017.

Fue una diputada presente, activa y emprendedora. Presentó 27 proyectos. Entre ellos, declarar fiesta nacional al Festival Raíces Provincianas que se celebra en Garín y la elaboración de un régimen para la tenencia de perros peligrosos. Otra temática local que llevó a la Cámara fue el reclamo para que las usinas termoeléctricas instaladas en el límite entre Matheu y Villa Rosa sean relocalizadas. Pero casi ninguna de sus iniciativas prosperó en el trámite parlamentario.

También formó parte de varios debates de trascendencia política, como los dos que hubo por la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Su militancia a favor de la despenalización del aborto le valió un absurdo escrache en la entrada del country donde vive, en Puertos.

Además, acompañó con voz y voto la reforma del Impuesto a las Ganancias, el Aporte Solidario de las Grandes Fortunas ante la pandemia de Covid-19 y el etiquetado frontal de alimentos, entre otros proyectos de relevancia pública. En contraposición, se opuso a la modificación del Código Procesal Penal.

Fue nombrada presidenta de la comisión parlamentaria de amistad con Estados Unidos y a mediados de 2021 acompañó al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, en un viaje diplomático a Washington, D.C. para reunirse con miembros del Congreso de los Estados Unidos buscando destrabar la negociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y fortalecer las relaciones bilaterales entre ambas naciones.

DE GIRA. En el viaje a EE.UU. junto a Massa se fotografió con el ex presidente Bill Clinton.

Russo tuvo un alto nivel de presentismo en las sesiones, con un promedio de asistencia de 93%, casi para el cuadro de honor. Sólo se ausentó en cuatro convocatorias (una de ellas justificada con licencia), según las estadísticas disponibles en la web de la Cámara de Diputados. Su presencia en las votaciones fue algo menor: 80% (306 de un total de 384).

A fines de 2019, cuando promediaba su mandato, se divorció de Sujarchuk después de quince años y, consecuentemente, sus apariciones públicas en Escobar se redujeron a cero, más allá del contexto de pandemia. Renombró su cuenta de Twitter agregándole su apodo “Yoko”, cerró su página de Facebook en marzo de 2020 y se volcó más a Instagram.

Desde allí fue su despedida oficial, fiel a su estilo simple, protocolar y cálido: “Fue un inmenso honor representar los intereses del pueblo de la provincia de Buenos Aires en la Cámara de Diputados y me siento muy agradecida por tamaña tarea”, expresó la ex primera dama escobarense. Y completó: “A todos mis compañeros de bancada, mi inmenso agradecimiento y hasta siempre. Nos vemos a la vuelta de cada esquina, siempre compartiendo el amor por la Patria y la construcción de una Argentina que cobije los sueños de todas y todos”.

Con su partida del parlamento, Escobar se quedó sin un representante en la Cámara Baja después de más de veinte años, una suerte de derecho consuetudinario que inició su línea de tiempo con Miguel Jobe (1999-2003) y siguió con Roberto Costa (2003-2007), Nélida Ferraro de Mansur (2003-2007) -suegra de Luis Patti, fue la primera diputada nacional escobarense-, Jorge Landau (2005-2015) y Sandro Guzmán (2013-2017). ¿Quién será él o la siguiente?

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