La música y la muerte parecen incompatibles. Pero si se le suman un poco de humor, y un serrucho en el que suenan canciones de Queen, el resultado puede ser más que atractivo. Eso es lo que logró Genaro Vitelli (37) con “Hilario, El Sin Cabeza”, un personaje que llevó al arte callejero y que, a raíz de una presentación en un programa televisivo, impactó a miles de personas.
Vitelli vive desde siempre en el centro de Ingeniero Maschwitz. Hizo sus estudios primarios en la Escuela N°13 y la secundaria en la Media N°4. Su relación con la música comenzó a los 12 años, cuando aprendió a tocar la guitarra criolla, instrumento que más adelante lo acompañaría en sus primeras presentaciones como artista callejero.
Claro está que este tipo de arte no es para cualquiera y él, pese a admitir su timidez, se animó a sumergirse en esta experiencia urbana. En 2013 tenía un trabajo de oficina en un corralón, pero renunció para emprender un viaje por Sudamérica junto a sus amigos, sin plazos ni rutas. Fue en Bolivia donde debutó como artista callejero, con su guitarra criolla.
Dos años más tarde, y en otro viaje, se cruzaría con el peculiar instrumento que toca hoy: “Conocí a un argentino en Colombia que decía que tocaba un serrucho. Al principio no lo entendía sinceramente, hasta que un día me lo crucé en una peatonal, había mucha gente alrededor y estaba él, justamente tocando con un serrucho”, recuerda.
A partir de ese evento, compró esa herramienta en una ferretería y aprendió a sacar sonido de un objeto cuya finalidad está asociada a la carpintería y a la construcción más que a la música. Si bien le pidió a su colega que le enseñe lo básico, enseñar a hacer sonar un serrucho no es una tarea sencilla.
“Nunca vi una escuela que enseñe a tocar el serrucho, porque no existe. Es un instrumento que no tiene una guía, no hay una distancia que mida notas, todo se hace con el oído”, explica el artista maschwitzense. Sin embargo, él ya era músico, así que, con un poco de ayuda, maña y un arco de violín, logró hacerlo sonar. Y así esta herramienta comenzaría a ocupar el lugar de la guitarra en sus presentaciones en la calle.

El nacimiento de Hilario
El serrucho por sí sólo llamaba la atención, pero Genaro Vitelli siempre lo tocaba vestido de “civil”, como si siguiera tocando una guitarra en lugar de una hoja de metal. Eso hacía que pasara un tanto desapercibido. Todavía faltaba algo, una idea que captara la intriga del público y resignificara su instrumento.
“Empecé a tocar el serrucho en la calle y dejé la guitarra, pero lo hacía vestido como siempre, como si estuviera en mi casa.Salía con ojotas, shorts, remera y gorra.Por ese motivo, la mamá de mi nena (Belén Girasole), me dice: ‘Tendrías que cortarte la cabeza’. Y ahí es donde nace el personaje”, relata con humor Vitelli sobre el momento bisagra en sus presentaciones.
“El serrucho es un instrumento que no tiene una guía, no hay una distancia que mida notas, todo se hace con el oído”.
Su pareja de ese entonces es artista plástica, por lo que fue ella quien creó el célebre traje. El mismo consta de un torso con un cuello ensangrentado al que le falta la cabeza y una tela negra que recubre al artista detrás del difunto. Así, con las primeras presentaciones después de la cuarentena en 2020, nació Hilario, “El Sin Cabeza”.
Pese al aura aparentemente sombría que recubre a este personaje, el humor y la ironía son claves para comprenderlo. Para empezar, a su creador no le atrae la muerte ni le gusta el terror, sino todo lo contrario: “El terror no me gusta, no disfruto de ver películas de terror. Me gusta lo que hace Tim Burton, que artísticamente es oscuro, pero siempre medio tragicómico”, admite el padre de la criatura.

Vitelli comenzó a llevar a Hilario a distintos puntos turísticos de Buenos Aires: “He tocado en todas las líneas del subte, en el Barrio Chino, en Puerto Madero, en San Telmo. El Cementerio de Recoleta fue el último punto donde me instalé”, repasa el artista. Es por este recorrido que el músico decapitado es una especie de mito urbano en las calles porteñas, donde cualquiera que haya caminado por estos sitios alguna vez se lo topó.
Las reacciones de las personas ante Hilario suelen ser buenas. El traje y el serrucho son una combinación que resulta muy atractiva. A la mayoría, les resulta irresistible conocer la cara del artista: “A veces se quedan 20 minutos, media hora, esperando para ver quién está abajo del traje”, comenta. Sin embargo, también tuvo algunos inconvenientes en la necrópolis de Recoleta. “He tenido situaciones con familiares que van a visitar a sus seres queridos y me dicen que les parece una falta de respeto lo que hago. Pero el cementerio de Recoleta es un lugar que alberga a personas que fueron parte de la escena política argentina, Hilario no está a modo de burla. Simplemente es un centro turístico y por eso está ahí”, aclara.
Hoy, ya no se presenta en Capital, y no descarta la posibilidad de aparecer en Escobar: “El Paseo Mendoza, en Ingeniero Maschwitz, es un lugar que tengo pendiente, así como la plaza de la estación de Escobar. La desventaja es que, al ser una ciudad muy chica, no podría ser una habitué del lugar, porque en un punto todo el mundo va a haberme visto y quizás no sería tan rentable. Pero sí me gustaría, y en algún momento va a pasar”.
Su repertorio se compone de varios clásicos de la década de 1980, canciones muy famosas de las que basta escuchar sólo algunas notas en el serrucho para reconocerlas. Algunas de sus interpretaciones pueden verse en su cuenta de Instagram.

Presentación en la tele
Hilario “El Sin Cabeza” alcanzó la masividad el pasado 22 de julio con su presentación en el programa Buenas noches familia, conducido por Guido Kaczka, en El Trece. La historia de su llegada a la televisión comenzó un tiempo atrás, cuando desde la producción le escribieron para para invitarlo al estreno.
“Me contactó un productor de Guido por Instagram. Me dijo que estaban por empezar un programa nuevo. Pero le dije que no podía, que estaba laburando. Un poco era porque sinceramente no me gusta la tele. Ya me habían invitado a otros programas ynunca quise ir porque no me siento cómodo, la exposición no es algo que me guste”, reconoce.
Pese a esto, Vitelli no pudo rechazar la oportunidad económica que representaba su participación en el programa. En el último año se vio obligado a tener otro trabajo, además del artístico, para poder subsistir. “Ahora tengo que tener un trabajo paralelo, con la situación económica que vivimos, que es terrible. De hecho, si hoy vas al cementerio de Recoleta te vas a encontrar con que el turismo exterior cayó muchísimo”, señala el músico.
Es que el programa consiste justamente en la presentación de un artista con el objetivo de recibir un apoyo económico de los televidentes. Hilario, con su serrucho, logró recaudar más de 6 millones de pesos. “Fue la mejor gorra que hice en mi vida”, confiesa sobre la importante suma que recolectó en un momento en el que el arte no puede ser su único sostén.
“Tanto Hilario como el arte callejero son un modo de vida. Es una especie de cable a tierra, que tuve la suerte de tener como trabajo”.
Antes de tocar, Vitelli se sinceró y le relató a Kaczka sus problemas de ansiedad y depresión. Y la repercusión de ser visto por miles de personas, más allá de sumar seguidores en redes sociales, sirvió para transmitir un mensaje. “Tuve muchísimos mensajes de gente que también sufre ansiedad y depresión. Había mucha gente muy acongojada. Cuando estás atravesando una situación de esas es muy difícil, y por ahí, que alguien hable de eso te acerca de alguna manera a otro que sufre lo que sufrís vos”, afirma.
Es por eso que la música y su personaje lo ayudaron a sobrellevar las dificultades que presenta la vida: “Tanto Hilario como el arte callejero son un modo de vida. Para mí, Hilario representa ‘salir de la cabeza’, de los problemas que podés tener en tu día a día. Si no tengo cabeza no puedo pensar, no puedo sufrir. Es una especie de cable a tierra, que tuve la suerte de tener como trabajo”, concluye este excéntrico y talentoso artista maschwitzense.





