A punto de cumplir sus bodas de cristal, la agrupación escobarense prepara un nuevo disco y varias presentaciones por el interior del país. “Crecimos mucho en lo musical y en lo personal. La autocrítica es que siempre fuimos una banda under”, sostiene “el Mono” Díaz.
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Por MARTIN POZZO
Director de revista La Negra

Hermanos de la Calle es una banda con un sonido y estilo particular, influenciada por las grandes leyendas del rock and roll. Surgida en 1998 y a punto de festejar sus primeros quince años, es la más popular y exitosa del género en nuestro municipio, a pesar de no haber podido despegar del under.

Las Pastillas del Abuelo, Callejeros, Ratones Paranoicos, Las Pelotas, La Mississippi, La Mancha de Rolando, Cielo Razzo, Intoxicados, Babasónicos, Hijos del Oeste y Catupecu Machu son algunas de las bandas con las que se dio el gusto de compartir cartel.

Además, pisó los escenarios de Obras, Cemento, San Pedro Rock, Acampar Rock, Marquee y el San Francisco Rock Festival (2009), en Córdoba, donde obtuvo el rótulo de revelación. A nivel local logró llenar el microestadio de Sportivo en la presentación de su primer disco de estudio, Mano a mano, en 2002, al que le siguieron Masticando mugre (2005) y Empiecen a gritar (2008)

Tras varios cambios de formación, actualmente la agrupación está compuesta por Matías Lizarraga (guitarra), Pablo Chiavetto (bajo), Sebastián Araya (batería), Leonardo Guillielmone (guitarra), Mauro Rodríguez (armónica) y Héctor “el Mono” Díaz (voz), quien habló con DIA 32 sobre el pasado, el presente y el futuro de Hermanos de la Calle.

¿Qué balance podés hacer de estos primeros 15 años con la banda?

En lo musical, que la banda creció muchísimo. Esto se ve en cada uno de los discos, arrancando por el demo Hermanos de la calle hasta llegar a Empiecen a gritar, donde nos animamos a producir nuestro propio disco. Esto nos es casual, cada uno de los integrantes que estuvieron y están se encargaron de enriquecer cada disco con su aporte. No nos olvidemos que en Escobar tenemos músicos muy grosos y gran parte estuvo en Hermanos. En lo personal creo que es en lo que más crecimos. Antes, subir al escenario muchas veces implicaba enfrentamientos, roces y demás cuestiones que, si bien eran propias de la adrenalina preshow, terminaban influyendo en lo personal. Lograr que en cada uno de los momentos que la banda comparte todo fluya naturalmente y que cada segundo sea disfrutar de lo que hacemos para mí fue crecer y muchísimo. La autocrítica es que siempre fuimos una banda under. Sentimos que es una deuda que tenemos con la gente que ayudó y que incondicionalmente sigue a Hermanos.

¿En qué momento se encuentran actualmente?

En un momento épico. Estamos grabando nuestro próximo disco, tocando en cuanto lugar nos proponen y con una agenda cargada hasta fin de año. Girando por todo el Conurbano y por varias provincias: tenemos fechas para Mendoza, Entre Ríos y Santa Fe. Preparando la fiesta de los 15 años, en noviembre, y con una gran proyección para 2013, incluyendo una gira por el Partido de la Costa, que tenemos postergada hace años.

¿Qué diferencias ves entre la escena musical escobarense actual y las de tus comienzos?

La sensación es que se perdió el circuito. Hoy sigue habiendo pocos lugares en los que se le den oportunidades a las nuevas bandas y eso impide un desarrollo de los grupos en la zona, teniendo que migrar a otras ciudades donde se le da más bola y valor al rock under. También creo que el público es mucho más exigente y eso está bueno, pero también se perdió un poco la “cancha”, que incitaba a la fiesta.

¿Qué mensaje o consejo le podés dar a una banda que recién da sus primeros pasos?

Que sean auténticos, que hagan lo que sientan, no lo que les piden porque sí. Que disfruten de cada acorde, de cada ensayo, de cada show y de cada encuentro. Que no fuercen situaciones y que dejen que fluya naturalmente. En definitiva, esto es rock and roll. Peace and love.

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