El escenario comercial escobarense se está transformando radicalmente con la instalación de marquesinas que anuncian marcas reconocidas a nivel nacional e incluso internacional. Desde negocios gastronómicos, cafeterías, heladerías y hoteles hasta tiendas de materiales para la construcción y pinturerías pasando por locales de estética, uñas e indumentaria. Son comercios en los que el cliente ya sabe qué producto va a encontrar y cuánto va a pagar, incluso antes de entrar.
En el partido de Escobar hay 5.800 comercios registrados, de los cuales 63 corresponden a franquicias, lo que representa casi el 1,1% del total, es decir, cerca de 1 de cada 100 comercios, según datos aportados por el Municipio a DIA 32. Si bien existen locales de distintas cadenas comerciales, la mayoría no opera bajo el sistema de franquicias, sino que son establecimientos instalados y administrados por las propias empresas o sus operadores (ejemplo: Jumbo, Easy, Coto, etcétera).
La franquicia es un modelo de negocio en el que una empresa consolidada le cede a un independiente el derecho a utilizar su marca, productos, imagen y know-how a cambio de contraprestaciones económicas. También le brinda soporte técnico, capacitación y asistencia continua, ya que el franquiciado debe seguir al pie de la letra una especie de manual de instrucciones para que el producto o servicio que ofrece no pierda su esencia. Al utilizar un método ya probado, el emprendedor se garantiza un éxito casi asegurado y para el empresario es una forma de expansión.
Estas inversiones traen a Escobar algunos beneficios, como el aumento de empleo registrado, la generación de actividad económica en toda la cadena durante el proceso de inversión inicial y la prestación de servicios zonales.
“Además, los negocios pertenecientes a marcas reconocidas traen un atractivo que mejora e incrementa la cantidad de vecinos que asisten a los cascos céntricos o zonas de confluencia comercial. Que estas cadenas inviertan en Escobar también significa mayores beneficios en materia impositiva para el distrito”, evalúan desde el Palacio Municipal.
Sin embargo, detrás de esa expansión también asoma un debate que empieza a ganar volumen puertas adentro del comercio local y también en la comunidad. La llegada de marcas reconocidas genera expectativas y movimiento económico, pero al mismo tiempo despierta inquietudes por la posible pérdida de identidad de los centros comerciales tradicionales, la presión sobre los alquileres y la competencia desigual que enfrentan los negocios locales frente a estructuras con mayor espalda financiera.
Mostaza y otros casos
Una de las últimas franquicias en aterrizar fue Mostaza, en la estratégica esquina de Tapia de Cruz y Colón, pleno centro de Belén de Escobar. Con una inversión de 1,2 millones de dólares -buena parte destinada a equipamiento importado-, la empresa renovó por completo el inmueble que en otros tiempos supo albergar a Beverly Grill y a la pizzería Strega.
Es una marca argentina que cuenta doscientas plazas abiertas en todo el país y veinticinco locales en la zona norte del Gran Buenos Aires. La sucursal de Belén de Escobar abrió el 10 de febrero y generó 60 empleos directos, en su mayoría de adolescentes y jóvenes de 16 a 19 años

Florencia Díaz es licenciada en Gastronomía y desde 2021 lleva adelante la franquicia de Hell’s Pizza en el Quo de Ingeniero Maschwitz. Junto a su padre, Gonzalo Díaz, hicieron una inversión inicial de 150 mil dólares. “Identificamos que el lugar tenía un gran potencial para desarrollar un concepto diferente a lo que la gente está acostumbrada en la zona. Es un formato de comida rápida con sistema de autoservicio, apuntando a una propuesta más moderna y dinámica”, le cuenta a DIA 32.
Los Díaz detectaron que Escobar es un distrito que está en pleno crecimiento, con etapas aún en desarrollo, pero con una proyección muy fuerte a futuro. Desde su experiencia, explica que los participantes de una franquicia tienen que acoplarse a las condiciones, características y necesidades de las partes, de tal manera que puedan ser consideradas como respuesta a las intenciones de crecimiento y expansión de empresarios que tengan un negocio exitoso. Asegura que es el inversionista quien debe evaluar con detalle lo que puede llegar a pasar a futuro.
Díaz destaca que el sistema ofrece previsibilidad y respaldo: “La franquicia permite crecer más rápido que un negocio independiente, porque ya hay una marca posicionada, procesos definidos y una estructura que acompaña. Eso reduce riesgos y facilita la operación diaria”.
También subraya el respaldo publicitario y la posibilidad de expansión: “Hay campañas nacionales, desarrollo constante de productos y una estrategia pensada a largo plazo. Además, el modelo permite proyectarse a nuevos mercados sin empezar de cero y generar ingresos sostenidos a través de un esquema probado”.

En tiempos difíciles, fórmulas probadas
Los últimos datos de la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF) indican que en 2025 hubo más de 1.900 marcas de franquicias activas, 53.000 puntos de venta y 247.000 empleos directos generados por este modelo en todo el país.
El gerente general de la entidad, Ezequiel Devoto, explica que incluso en un contexto de caída de consumo, el sistema continuó creciendo. “El 92% de las marcas busca abrir nuevas unidades y el 87% opera con multifranquiciados, es decir que una misma persona tiene varios locales de la misma franquicia”, señala.
Si bien los especialistas no auguran un aumento significativo de las ventas para este 2026 y admiten que el tiempo de retorno de la inversión se está alargando, aseguran que las franquicias suelen resistir más que un negocio independiente porque tienen marca, procesos probados y estructuras más eficientes.
Marcelo Bernardino, de la consultora Franquicias que Crecen, comenta: “Si bien la gastronomía continúa siendo el pilar principal, otros rubros como indumentaria, estética, tecnología y servicios especializados muestran un crecimiento sostenido. La profesionalización del sector y la incorporación de herramientas digitales para optimizar la gestión explican en parte esta diversificación”.
Ante una crisis, las franquicias suelen resistir más que un negocio independiente porque tienen marca, procesos probados y estructuras más eficientes.
Cerca del 90% de las franquicias que operan en el país son de origen nacional. El resto proviene principalmente de Brasil, Estados Unidos y España. Según un relevamiento de la AAMF, el abanico de inversiones iniciales es amplio, aunque la mayoría de las oportunidades se concentra en dos segmentos: el 35% de las franquicias relevadas requiere entre 16.000 y 50.000 dólares para comenzar, y otro 35% se ubica en el rango de 51.000 a 100.000 dólares.
Las opciones de menor inversión, por debajo de los 15.000 dólares, representan solo el 9% de las propuestas, mientras que un 12% requiere entre 100.000 y 200.000 dólares, y otro 9% supera los 200.000 dólares de capital inicial.
Pérdida de identidad
La Cámara de Comercio de Maschwitz, conformada en agosto de 2025, está en alerta y analizando el tema de las franquicias que se están instalando en la localidad. “Las pymes y micropymes somos el verdadero entramado comercial de Ingeniero Maschwitz. Nuestro modelo no es solo económico, se basa en la interacción social y humana. Somos fuerzas vivas, parte de la cultura local y de la tradición de lo que recientemente fue nuestro pueblo. Además, constituimos el principal motor económico de una ciudad joven que todavía se está formando”, señala Juan Pablo Venerio, socio fundador de la entidad y miembro de la comisión directiva.
El comerciante -dueño de la ferretería y pinturería Castor- advierte que no se trata solo de identidad, sino que la realidad que atraviesa el comercio es mucho más compleja. “Las franquicias pueden sumar oferta, atraer público y ampliar las opciones para los consumidores, ya que, en este contexto tan difícil, la gente busca una experiencia de compra, variedad y precios claros. Estas franquicias bien integradas, ayudan a posicionar al distrito como polo comercial atractivo. El problema aparece cuando ese crecimiento no tiene equilibrio”.
“Las pymes y micropymes somos el entramado comercial de Maschwitz. Somos fuerzas vivas, parte de la cultura local y de la tradición del pueblo”.
“La repetición de los mismos rubros genera canibalización, competencia basada solo en precio y el deterioro general del ecosistema comercial. En esas condiciones, el comercio local queda en desventaja frente a estructuras que se apalancan en grandes volúmenes y que pueden sostener pérdidas durante largos períodos”, advierte el primer vocal titular de la Cámara.
“Por otro lado, hay comercios históricos que son irremplazables. Son identidad, pertenencia y memoria del lugar. Las franquicias no deberían reemplazarlos, sino complementarlos. Muchas veces un cliente llega por una marca reconocida y descubre un comercio histórico que antes no conocía”.
Políticas de estímulo
Para conservar y darle un empujoncito a los comercios tradicionales, desde el Municipio se implementan políticas públicas que de alguna manera los favorezcan y les permitan seguir en pie. Algunas de esas iniciativas son el acompañamiento tributario, la agenda comercial durante todo el año para promover sus ofertas y promociones, asistencia técnica, capacitaciones y oferta crediticia en coordinación con la Provincia de Buenos Aires y entidades bancarias.
Además, se suman las acciones culturales como las peatonales de verano, los eventos especiales como el Día de las Heladerías, Día de las Pizzerías, Día de las Cafeterías, La Noche de las Hamburguesas, La Noche de las Vinotecas y la tradicional Fiesta Nacional de la Flor.
Es evidente que el perfil de los consumidores y el entorno demográfico se alteró post pandemia. Avanzó la tecnología, cambiaron los hábitos y las capacidades de consumo. “A esto se suma la apertura de importaciones y el crecimiento del e-commerce, con entregas en el día por compras que a veces no superan los $15.000, algo impensado hace pocos años y que pone en jaque al comercio tradicional”, agrega Venerio.
Sin embargo, remarca que hoy el eje más preocupante para el comercio es el valor de los alquileres, que están muy desalineados del valor real de las propiedades, debido a una diferencia de oferta y demanda. Los alquileres para franquicias suelen superan ampliamente el 5% del valor del inmueble, que es lo que debería valer un alquiler anualmente para ser considerado justo.

“La diferencia radica en el que las franquicias o grandes cadenas pueden instalarse, asumir esos costos y pérdidas para luego retirarse distorsionando de manera permanente las reglas del comercio establecido local que lucha para sostener la actividad”.
“Por eso creemos que el desafío es ordenar el desarrollo comercial, generar reglas claras, pensar el mercado de alquileres y cuidar el equilibrio de inversión, la identidad local y la sostenibilidad. En un mundo tecnológico vertiginoso e incierto, proteger el comercio tradicional es una forma de cuidar nuestra cultura”, finaliza Venerio, dejando muy en claro el punto de vista del conjunto de comerciantes de Maschwitz.
Con apenas el 1% del total de comercios funcionando bajo el sistema de franquicias, el fenómeno todavía es minoritario en Escobar, pero su presencia se nota cada vez más en el paisaje urbano. Nuevas marquesinas iluminan esquinas y cuadras con logos reconocibles, mientras a pocos metros sobreviven mostradores donde el cliente todavía sigue siendo llamado por su nombre.
Entre esas dos escenas convive hoy el comercio escobarense. El desafío no parece ser frenar el avance de las marcas ni romantizar el pasado, sino encontrar un equilibrio que permita crecer sin resignar identidad.








