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TENSION EN MATHEU

Pánico a las termoeléctricas

La construcción de dos centrales energéticas en el límite de la localidad de Villa Rosa puso en alerta a los vecinos. Denuncian que son peligrosas, contaminantes y están mal ubicadas. Vidal y Ducoté les dan la espalda.

Por DAMIAN FERNANDEZ
dfernandez@dia32.com.ar

El sistema eléctrico nacional es precario y cada período estival le pasa factura con una fórmula que no falla: altas temperaturas + aumento del consumo = cortes de luz. Ante este panorama, literalmente oscuro, una de las primeras medidas que adoptó Mauricio Macri como presidente de la Nación fue decretar la emergencia eléctrica -hasta el 31 de diciembre de 2017- y, consecuentemente, ordenar una serie de acciones para poder solucionar el problema y satisfacer la creciente demanda. Entre ellas, la construcción de veinte centrales termoeléctricas en todo el país, dos de las cuales se emplazaron en el límite del partido de Pilar con el de Escobar y que, lejos de celebrarse, están generando un fuerte rechazo vecinal por ser consideradas peligrosas y altamente contaminantes.

El 1° de agosto de 2016, durante la apertura de los festejos por el 107º aniversario de Del Viso, el intendente Nicolás Ducoté había anunciado la llegada de dos centrales térmicas -en rigor, eran tres y una fue inaugurada hace tres meses por el propio Macri en el parque industrial de Pilar-, con una inversión total de $3.000 millones. Pero la mecha de la polémica recién se encendió el 27 de diciembre de ese año, cuando el Concejo Deliberante de ese distrito aprobó el “Uso conforme de suelo” solicitado por las empresas Araucaria Energy S.A. y APR Energy S.R.L.

La controversia terminó de tomar forma en la sesión legislativa del último 27 de julio. Ese jueves a la mañana, los concejales pilarenses, por unanimidad, derogaron aquellas ordenanzas -números 443 y 444, respectivamente- y las reemplazaron sancionando la rezonificación del área en cuestión: un total de catorce parcelas ubicadas entre la ruta provincial 25 y la calle Alborada -en el límite de la localidad de Villa Rosa con Matheu-, que pasaron de residenciales a industriales (técnicamente, de “Complementario Club de Campo” y “Complementario Industrial” a “Zona ‘D’ Industrial Exclusiva”).

Aunque nunca se detuvieron, las construcciones de las dos imponentes centrales termoeléctricas -funcionan a base de gas natural y gasoil-, cobraron un nuevo impulso y cinco meses después ya son casi una realidad.

De hecho, la denominada Central Matheu II -controlada por la compañía estadounidense APR Energy- ya fue autorizada por el Ministerio de Energía y Minería para conectarse a la red de energía nacional como Agente Generador del Mercado Eléctrico Mayorista, con una potencia permitida de hasta 227 megavatios (MW). Asimismo, se permitió su incorporación al Sistema Argentino de Interconexión a través de una línea de 132 kilovoltios (kV) de la contigua subestación de Edenor (Matheu III).

La Central Matheu III todavía no está terminada pero avanza a paso firme, a pesar de que la obra fuera clausurada en septiembre por el OPDS (Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible).

Aparentemente, la planta estaba floja de papeles y aún no había obtenido la tipificación de “Tercera categoría”, estipulada por la Ley 11.459 de Radicación Industrial para aquellos establecimientos “que se consideran peligrosos porque su funcionamiento constituye un riesgo para la seguridad, salubridad e higiene de la población u ocasiona daños graves a los bienes y al medio ambiente”.

Con todo en regla, incluyendo la convalidación de la ordenanza de rezonificación 234/17 por parte de la gobernadora Vidal -decreto 672/17-, a partir de diciembre la usina de Araucaria Energy S.A. -subsidiaria de la firma canadiense StoneWay- estaría en condiciones de ponerse en marcha y aportarle 254 MW adicionales a la Estación Transformadora.

De esta forma, Edenor alcanzaría una potencia suficiente para satisfacer la demanda de Pilar, Escobar y otros distritos de la zona. Pero no todo es color de rosas.

#NoALasTermoeléctricas

El uso intensivo del acuífero Puelche -dicen que podría secar las napas-; la contaminación del arroyo Burgueño, la emisión de gases de efecto invernadero, el ruido ensordecedor de las turbinas y una potencial lluvia ácida son algunos de los peligros y daños que temen y denuncian los habitantes de Villa Rosa y Matheu, quienes decidieron dejar de lado sus diferencias, incluso sociales, para unirse contra la instalación de las dos centrales termoeléctricas y exigir su relocalización.

“Hay muchos riesgos. El más grave, que puede generar hasta pérdidas de vidas humanas, es un posible accidente con los tanques de combustible -gasoil- o los gasoductos -conectados al caño maestro que pasa por la zona-. Si llega a haber un error humano, esto explota y no queda nadie en un radio de un kilómetro y medio”, afirma a DIA 32 la ambientalista y docente Érica Hahn, una de las referentes de la cruzada, a la que se sumaron cientos de vecinos de barrios abiertos y también cerrados -hay cinco en un radio de 1500 metros-, cuyos muros no podrían detener las potenciales amenazas.

Es que más allá de todas las precauciones que puedan tomar sus responsables, incluyendo sistemas de purificación, la combustión de combustibles fósiles -gas natural, en este caso- que realizan las centrales térmicas para generar la energía requerida, indefectiblemente produce sustancias químicas y gases -CO2, óxido de azufre y metano, por ejemplo- que son liberados a la atmósfera y tienen un efecto perjudicial para la salud humana, principalmente en niños, ancianos y pacientes coronarios y respiratorios.

“Acá hay un montón de irregularidades. Como la participación ciudadana, que sí o sí tiene que haber. De alguna manera a vos te tienen que informar que te ponen ese monstruo al lado de tu casa, sea con una audiencia pública o con una solicitada en el diario, cosa que no se hizo”, explica una de las fundadoras de Autoconvocados contra la contaminación en Pilar, quien apunta todos los dardos contra el gobierno de Ducoté por permitir la radicación de estos potentes generadores eléctricos “en el medio de dos ciudades enormes” y sin medir los peligros que conllevan.

“Nosotros decimos que son proyectos ilegales. Al ser industrias de tercera categoría, la ley 11.459 indica que deben estar en predios exclusivos y alejados de la población, porque son industrias peligrosas por la contaminación que generan en el aire, suelo y agua, y por el peligro que implica el manejo de los combustibles asociados”, argumenta Hahn, quien encabezó una serie de acciones públicas que lograron darle notoriedad al reclamo, al punto de llamar la atención de medios nacionales.

Dos manifestaciones en las termoeléctricas -28 de octubre y 25 de noviembre-, una pegatina en el Palacio Municipal de Pilar -4 de noviembre- y actividades de concientización en la plazoleta de Matheu -11 y 18 de noviembre- son algunas de las acciones que llevaron a cabo los vecinos.

También le enviaron una carta a la gobernadora María Eugenia Vidal y están juntando firmas en la calle y en la plataforma web change.org con la idea de presionar a los autoridades y, paralelamente, presentar un recurso de amparo y una acción preventiva de daños ante la Justicia para frenar la puesta en marcha de las centrales energéticas.

El objetivo es concreto: “La erradicación de las termoeléctricas de ese lugar. No se puede mitigar el daño que causarán de ninguna manera. Queremos que las saquen de ahí”, sostiene Hahn, esperanzada de cara al futuro.

Municipios encontrados

Que el Ministerio de Minería y Energía de la Nación haya elegido al partido de Pilar para emplazar tres de las veinte termoeléctricas licitadas a mediados de 2016 no le dejó mucho margen de maniobra al intendente Ducoté. No obstante, lejos de adoptar una postura imparcial ante el tema, el jefe comunal decidió ponerse arriba de la sudadera amarilla la camiseta de las empresas y echarle más leña al fuego; o, en este caso, más gasoil a la caldera.

“No son muchos, no reunieron ni 70 personas”. Con esta expresión poco feliz, acompañada de una sonrisa irónica, Ducoté respondió una consulta periodística sobre la preocupación y el rechazo que generan en gran parte de la comunidad las dos usinas. “Cumplen con el mayor estándar medioambiental”, aseguró.

Además, destacó su diálogo con representantes de los countries aledaños y “ninguneó” a los vecinos de los barrios abiertos más próximos de Villa Rosa y Matheu. De los primeros dijo que era un reclamo “genuino” y que ya tuvo varias reuniones con ellos; de los otros, ni siquiera hizo una referencia.

Ante esta situación, ideal para sacar pecho ante los suyos, el intendente de Escobar decidió pararse del otro lado de la cancha: se reunió dos veces con los vecinos y ambientalistas, a quienes les expresó su “total apoyo”; recorrió las plantas de Araucaria y APR junto a sus funcionarios, les pidió informes detallados a las empresas y en la última reunión del Consorcio Región Norte 2 le dio un tirón de orejas a su colega Ducoté “por no haber informado oportunamente sobre la instalación de la planta en esa zona”.

“No sólo en mi nombre sino en representación de todo el pueblo de Escobar le pedí que evalúe la reubicación geográfica de las centrales y que imite el ejemplo de su par de Luján -el macrista Oscar Luciani-, quien dispuso la paralización momentánea de la construcción de la termoeléctrica de 100 MW que construye la misma empresa -Araucaria Energy S.A.- hasta que se concluya el estudio de impacto ambiental. Ese puede ser el principio de la solución que todos buscamos y deseamos”, remarcó Sujarchuk.

Las cartas ya fueron echadas sobre la mesa. Ahora, será tiempo de esperar para conocer el resultado de la polémica partida, sin olvidar, claro, que el gobierno nacional es mano. Tampoco que el propio presidente Macri declaró a 2017 como “Año de las Energías Renovables”, algo que las centrales termoeléctricas no saben qué son.

EMOTIVA CARTA A LA GOBERNADORA

“María Eugenia, no nos dejes solas”

Casi suplicándole que detenga la puesta en marcha de las dos centrales termoeléctricas, más de tres mil mujeres de Villa Rosa y Matheu le enviaron una emotiva carta a la gobernadora María Eugenia Vidal para que no autorice la rezonificación aprobada por el Concejo Deliberante de Pilar.

“Algunas te habremos votado, otras no. Algunas vivimos en barrios abiertos, otras en barrios cerrados. Algunas tenemos trabajo, otras estamos buscando; algunas tenemos problemas económicos y otras un pasar holgado. No hacemos política, no somos opositoras ni oficialistas. Somos simplemente madres”, expresan a modo de presentación en una misiva de veinte párrafos, fechada el 10 de noviembre y entregada personalmente en la Casa de Gobierno provincial a la secretaria de la mandataria, quien es mamá de dos mujeres y un varón.

Tras describir el cuadro de situación y expresar la “angustia indescriptible” que sienten por la construcción “casi en secreto, en contra de la tendencia mundial a la protección del medio ambiente y al uso de las energías renovables” de las “dos gigantescas” plantas, las madres argumentan su solicitud: “Nuestros hijos tienen el derecho a vivir en un ambiente sano, a crecer y desarrollarse en tranquilidad, sin miedo, sin ruido, sin riesgos innecesarios, y sin mitigación de impacto ambiental por sustancias y emanaciones tóxicas que ni deberían estar en contacto con ellos. María Eugenia -nunca nombran su apellido-, esto no es un capricho nuestro. Ubicarlas ahí, sí lo es”.

“No dejes que nos cambien la vida de esta forma brutal e injusta. Confiamos en vos. El futuro de nuestros hijos está en tus manos. No nos dejes solas”, le imploran.

Sin embargo, no lograron moverle una sola fibra a la joven gobernadora: a los cinco días de su creación, María Eugenia Vidal convalidó mediante el decreto 672/17 la ordenanza de rezonificación Nº 234/17, aprobada por el Deliberativo de Pilar en julio pasado, que permitió la instalación de la planta de Araucaria Energy S.A.

¿RIESGO O EXAGERACIÓN?

Cómo funcionan y qué daños causarían las termoeléctricas

Una central termoeléctrica es una instalación que produce energía eléctrica a partir de la utilización de combustibles fósiles como carbón y gas natural. Se compone de una caldera, donde se produce la combustión, una turbina de vapor -y de gas en las de ciclo combinado-, que transforma la energía térmica proveniente de la combustión en energía mecánica, y un alternador, que finalmente convierte la energía mecánica en energía eléctrica. Así de sencillo.

Teniendo en cuenta el precio por megavatio instalado, la principal ventaja que posee una termoeléctrica en comparación con las centrales competidoras -una hidroeléctrica, por ejemplo- es su bajo costo de construcción y mantenimiento, especialmente las denominadas de “ciclo convencional” -utilizan carbón-, debido a la sencillez de su ingeniería y a la gran cantidad de energía generada.

Por esta simple y vital razón es que las centrales termoeléctricas no pierden vigencia frente a las plantas de energías renovables -eólica y solar, por ejemplo-, tan de moda por estos tiempos. De hecho, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que el gas natural seguirá aumentando su cuota en el mix energético mundial, con un crecimiento de 2% por año hasta 2020.

Sin embargo, este arcaico y efectivo sistema de generación eléctrica es criticado en todo el mundo por una cuestión fundamental: contamina el medio ambiente y es perjudicial para la salud humana.

Es que más allá de todas las precauciones que puedan tomar sus responsables, incluyendo sistemas de depuración, la combustión de combustibles fósiles que realizan las centrales térmicas para generar la energía requerida, indefectiblemente produce gases de efecto invernadero -CO2 y metano, por ejemplo- que son liberados a la atmósfera y pueden provocar, además de lluvia ácida, enfermedades que van desde una banal faringitis hasta un mortal cáncer, principalmente en niños, ancianos y pacientes coronarios y respiratorios.

Además, las termoeléctricas afectan a los ecosistemas fluviales de su entorno cuando refrigeran sus turbinas mediante agua y no vapor.

En definitiva, estos datos alarmantes no hacen más que validar la preocupación y el reclamo que llevan adelante los vecinos autoconvocados de Matheu y Villa Rosa.

 

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