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EL MUNICIPIO NO HARA EL EDIFICIO DEL CBC

UBA: “Compromiso no asumido”

La ordenanza 4409/07 será letra muerta: alegando falta de recursos, el Ejecutivo anunció que no construirá la sede propia de la delegación universitaria. ¿Qué pasó con la recaudación del Fondo Municipal? Movilización estudiantil y un informe de “Caiga quien Caiga” que no dio resultado.

Por CIRO D. YACUZZI
cyacuzzi@dia32.com.ar

Después de leer sus declaraciones, los pibes de la FUBA agarraron el teléfono. “No hay dinero para hacer esa obra ni nos corresponde hacerla”, había dicho a los medios el intendente Sandro Guzmán, dando por sentado que no cumplirá con la construcción del edificio universitario que establece una ordenanza sancionada en 2007. Del otro lado, un productor del programa Caiga quien Caiga atendió el llamado y accedió a la propuesta de hacer un informe para el Protesta Ya. Pero el “compromiso asumido” que esa sección intenta sacarles a los funcionarios fracasó de plano en Escobar.

Sin embargo, el pataleo de la FUBA amenaza con redoblarse. Después de la movilización que se organizó apresuradamente para respaldar el informe CQC, los dirigentes universitarios rechazaron las explicaciones oficiales y advirtieron que con el inicio del segundo cuatrimestre volverán a las calles.

Por lo pronto, el reclamo dejó abierto un controvertido interrogante sobre la ejecución del presupuesto educativo municipal, que de ser superavitario en épocas de vacas flacas pasó a ser insuficiente en momentos de supuestos picos de recaudación tributaria.

Las ramas de la parra

Como el árbol que nace torcido, la historia de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en Escobar parece difícil de enderezar. Las primeras líneas de esta larga saga se escribieron hace casi doce años. Cuando Luis Patti iniciaba su campaña a gobernador, la Intendencia quedó en manos del entonces concejal Jorge Landau, que en diciembre de 1998 firmó el convenio que posibilitó la llegada de la UBA, con su CBC y dos carreras técnicas de la Facultad de Agronomía. Las condiciones de aquel acuerdo aún perduran. La Comuna pone todo: desde los sueldos docentes y la oficina administrativa, hasta el inmueble para el dictado de clases.

Al retomar el mando del distrito, Patti echó para atrás el aumento de tasas que Landau había aplicado a los contribuyentes de nivel medio para financiar la UBA. Y la hubiera cerrado de no ser por la presión de los estudiantes, que apoyados por concejales de la oposición lograron torcer un destino que se veía sentenciado.

Con el respaldo de un plebiscito controvertido, a fines de 2000 Patti consiguió aplicar un aumento generalizado en la tasa de servicios generales al incorporar la figura de una contribución obligatoria, cuyo dinero se utilizaría para costear todos los gastos de la UBA y construir o adquirir un inmueble para su funcionamiento, si hubiera suficiente excedente de caja. Mientras tanto, el CBC continuaría dictándose en las instalaciones alquiladas al Instituto General Belgrano, en el único turno disponible de la noche.

Desde entonces y hasta 2007, las aguas estuvieron bastante calmas. Pero en mayo de ese año, el Concejo Deliberante sancionó por mayoría la ordenanza 4.409/07, mediante la cual se afectó una superficie de 800 m2 del polideportivo municipal Luis Monti para la construcción de un edificio exclusivo para el CBC. Fue un proyecto impulsado desde el Ejecutivo por el entonces intendente Silvio González, a quien un grupo de vecinos le venía reclamando esa medida.

Parecían soplar vientos de cola para el despegue universitario de Escobar y hasta se llegó a celebrar una “Fiesta de la Educación”, donde se descubrió la simbólica piedra fundamental del futuro centro universitario. Supuestamente, los saldos acumulados en la cuenta especial garantizaban la viabilidad de la obra.

Aún a pesar del naufragio político que atravesaba González en el último tramo de su mandato, y su correlato en los niveles de recaudación, desde la cartera de Economía se hablaba de una disponibilidad de 200 mil pesos para empezar con los cimientos.

La última estación

En aparente consonancia con su predecesora, la gestión municipal que asumió en diciembre de 2007 aceptó sin rezongar el mandato de la ordenanza “heredada”.

Primero como subsecretario de Proyección Institucional y después desde la Secretaría de Gobierno, el que se calzó esa mochila sobre los hombros fue Hugo Cantero. Fueron varias sus reuniones con los mismos vecinos que habían bregado por esta iniciativa ante González, a quienes mantuvo expectantes mostrando planos tentativos y arriesgando plazos para el inicio de la obra.

La intención invocada por Cantero era modificar el proyecto original por una idea presuntamente superadora. En vez de utilizar ese sector verde del polideportivo, la sede del CBC se construiría a unos metros: en el galpón contiguo a la Casa de la Cultura.

Así, en abril de 2008 se hizo el lanzamiento oficial del Fondo Educativo Municipal (FEM), que absorbió a la cuenta específica de la UBA y la amplificó con un ligero incremento en la tasa de servicios generales, ya que con esa caja se financiarían un conjunto de programas y proyectos educativos que iban más allá del mero sostenimiento de la sede universitaria.

No obstante, en aquella presentación se dejó expresamente asentado que la creación del FEM permitiría, entre otros objetivos, “reinstalar el CBC en el CEF Nº37 y así convertirlo en un campo educativo de escala menor”. O sea, cumplir con la ordenanza 4.409/07.

En agosto de 2009 -a 18 meses de aquel anuncio-, Cantero reconoció a DIA 32 que la recaudación del Fondo Educativo era superavitaria y justificó en el adelantamiento de las elecciones generales la demora del Municipio en iniciar la obra. Pero garantizó que el proyecto seguía en pie.

Sin embargo, en diciembre del año pasado el peronista de Savio quedó fuera del equipo de gobierno y de ahí en más el tema se apagó. Hasta ahora.

Mejor no hablar

A diferencia de Cantero, Guzmán nunca se mostró muy entusiasmado con la idea de construir la sede de la UBA en el polideportivo municipal. Las veces que el periodismo lo consultó, sus respuestas fueron lo más parecido a un “ni”. Por eso sorprendió a propios y extraños con las declaraciones que hizo el jueves 1º de junio, al término de un acto en el Concejo Deliberante.

“Desde un municipio como este es imposible hacer ese tipo de construcciones. No le quiero mentir a nadie ni crear falsas expectativas: hoy no está el dinero para construir el edificio”, afirmó el alcalde escobarense, que a la pasada le endilgó responsabilidades a su ya lejano antecesor. “No es algo que yo haya prometido, es un anuncio de un intendente anterior que no cumplió, que quizás lo hizo porque había elecciones”, disparó contra Silvio González.

Pese al receso lectivo, la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) reaccionó enseguida al tomar conocimiento de la postura adoptada por el Ejecutivo. “¿Dónde fue a parar el dinero de una tasa superavitaria que fue cobrada durante todos estos años?”, fue la pregunta que instalaron los dirigentes de la organización al convocar a la marcha del martes 13 –vaya casualidad-, que partió desde la piedra fundamental del edificio prometido hasta las puertas del Palacio Municipal.

La gran Palau

Ataviado como un recién graduado, el a veces ingenioso Gonzalo Rodríguez entró al despacho del secretario de Gobierno, Roberto Palau, que lo esperaba con un libreto ya masticado. Sus respuestas fueron las mismas que dio a los periodistas locales que lo entrevistaron minutos más tarde.

“Lo recaudado no alcanza a cubrir la mitad de los gastos que nos ocasionan el CBC y la Facultad de Agronomía. Son 130 ó 140 mil pesos contra un gasto fijo de 230 mil pesos en sueldos y alquiler. Estamos poniendo de otras cuentas para cubrir eso”, afirmó Palau. Al mismo tiempo, consideró que el espacio afectado para la construcción del edificio universitario “no es el adecuado” y arriesgó que hacerse cargo de esa obra implicaría “hipotecar el Municipio”.

Sus expresiones fueron consideradas como “una exageración” por funcionarios que manejan información sobre las cuentas municipales. “La realidad es que la plata del Fondo alcanza con lo justo para todo lo que le corresponde cubrir, a lo que ahora se sumó la Escuela de Música Popular, que implica unos 25 mil pesos mensuales”, indicó a DIA 32 una calificada fuente.

“La mesa de paz”

Al tanto de que las cámaras de CQC pasarían por Escobar, Cantero se contactó con los principales referentes de FUBA para invitarlos a “una reunión informal” en la que también participó el ex jefe de Gabinete Walter Blanco.

“En una guerra siempre hay una mesa de paz. Y nosotros éramos eso”, graficó Cantero en declaraciones a este medio. También explicó que la presencia del sanfernandino en esa reunión se debió a que “fue con un mandato del intendente”. Y aclaró que “siempre hay una matriz política que colabora en la gestión, no siempre son los funcionarios”.

Ante las mayúsculas contradicciones sobre la disponibilidad de dinero para hacer frente a la obra, Cantero estimó que “debe haber una transferencia de recursos importante hacia otras partidas. Quizás por las paritarias y el gasto en el conservatorio hoy el saldo sea insuficiente”.

El ex funcionario también reivindicó que durante su paso por la Comuna “se saneó un atraso salarial de varios meses con la UBA y la tasa se hizo superavitaria”.

El plan “B”

Como alternativa a la ordenanza, desde el Ejecutivo apuestan todas las fichas a conseguir financiamiento externo para desarrollar un centro universitario en Maschwitz. El lugar elegido es el inmueble que perteneciera al Patronato de la Infancia, para lo cual primero se deberá contar con un permiso de uso del gobierno nacional. Parece difícil, pero para Cantero es un plan viable.

“Yo estoy trabajando junto con parte del gabinete de Sandro para que se construya, no por la promesa sino porque es una necesidad. Pilar tuvo financiamiento externo y creo que nosotros, si los pedimos bien, también podemos conseguir esos fondos. Si el gobierno nacional está invirtiendo tanto en computadoras y edificios escolares, no creo que se niegue a una propuesta de esta naturaleza. Seis millones de pesos no es tanto dinero”, arriesgó el ex funcionario.

Cualquier similitud con el gran bonete, pura coincidencia.

OPINION

El saber no ocupa lugar

Por Miguel A. Cornaglia*

Centralizar en un solo espacio todas las actividades que se desarrollaban en torno al Ciclo Básico Común siempre fue y será una necesidad fundamental para cualquier comunidad que entienda la importancia de contar con un centro universitario. Y Silvio González así lo entendía.

A mediados de 2007 se planteó la necesidad de contar con una estructura que fuera capaz de albergar a todos los alumnos de las diferentes carreras. Se pensó que resultaba vital que este espacio se encontrase ubicado estratégicamente en una zona accesible al transporte público, facilitando la llegada tanto de los alumnos que provienen de las diferentes localidades del partido como de aquellos chicos de distritos vecinos.

Fue así que comenzamos a buscar un terreno que reúna las características necesarias. Obviamente, el primer escollo fue presupuestario. Un terreno de las dimensiones y de la ubicación que se necesitaban excedía ampliamente el presupuesto con el que se contaba en aquel entonces.

Recuerdo que en aquella oportunidad, de acuerdo a lo informado por la Secretaría de Economía y Finanzas, había una cuenta con afectación destinada a las actividades desarrolladas en torno al CBC que ascendía a alrededor de $ 200.000.

Entonces era imposible salir a comprar un terrero y luego comenzar una obra. Empezamos a buscar alguna alternativa viable y en un primer momento se planteó la posibilidad de construir arriba de la Casa de la Cultura. Considerando que en ese edificio funciona también la biblioteca municipal, y que el resto del predio es ocupado por el polideportivo Luis Monti, se formaría así un polo educativo, cultural y deportivo.

Al ser consultados, los ingenieros Nemesio Tissera y Alejandro Chiavetto dictaminaron que técnicamente era harto dificultoso construir sobre la Casa de la Cultura, debido a la nave de hierro del gimnasio contiguo. Así, surgió la posibilidad de afectar un sector de 800 m2 de la parcela ubicada entre los dos gimnasios para construir allí un edificio destinado a las clases de todas las materias de las carreras del CBC que se dictan en Escobar.

En consecuencia, el Intendente me encomendó la tarea de realizar el proyecto de ordenanza, que fue enviado desde el Ejecutivo al HCD, órgano que finalmente lo aprobó.

Aunque parezca una obviedad, es necesario que aquellos a quienes circunstancialmente les toca administrar la “cosa pública” entiendan que uno de los pilares fundamentales para cualquier sociedad que se precie como tal está dado por la Educación. El estudio no sólo le da al individuo las herramientas para desempeñarse profesionalmente sino que lo enriquece como persona, dotándolo de los valores fundamentales para poder socializar con el otro. No es necesario haber ido a la universidad para entender esta simple pero vital ecuación. Todo hombre de bien debería saberlo y hacer en ese sentido.

Teniendo en cuenta la información que el propio Municipio nos brinda, no creo verosímil la versión oficial. Pero que se diga que “no hay dinero” no es lo preocupante. Lo alarmante es que no se den signos de voluntad constructiva. Desde el Municipio se ha dado una sola respuesta, y se ha (mal) entendido que aquella iniciativa del anterior representante del pueblo respondía a cuestiones electorales de campaña. Pensar así es ver el árbol y no el bosque.

De la misma manera, que ahora se diga que el espacio afectado “no es apropiado” para desarrollar una sede del CBC me parece puramente anecdótico. Si ese es el problema, no hay nada más simple que derogar la ordenanza, buscar otro espacio físico y allí hacer lo propio. Lo importante es la voluntad.

Para finalizar, me gustaría que se les recuerde a todos los concejales, funcionarios del Ejecutivo y políticos en general que en Escobar, en el CBC, hay una materia que se llama “Ciencia Política”. Sería muy interesante que pudieran cursarla. Y que no se preocupen, que no hace falta que la aprueben. Sólo con cursarla alcanza.

*Abogado (UBA). Subsecretario de Gobierno de la Municipalidad de Escobar en 2007.

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