El desafío más grande para cualquier ciudad es establecer cómo va a crecer en el futuro para desarrollarse en forma sostenible en el plano social, económico, urbano y ambiental. Escobar no es la excepción. Llegó hasta acá sin una planificación y las consecuencias están a la vista de todos.
En los últimos años se logró diseñar un Plan Estratégico Territorial (PET) que contempla visiones y necesidades colectivas. Entre 2022 y 2024 se realizaron más de 30 mesas de debate en las que participaron activamente vecinos de todas las localidades. De esta manera, se diseñaron los futuros códigos de Ordenamiento Territorial, Parcelamiento, Edificación y de Espacio Público y Ambiental.
A fines de noviembre pasado, el Concejo Deliberante aprobó ese plan y lo elevó a la Dirección de Ordenamiento Urbano y Territorial de la Provincia. En cuanto el organismo emita sus devoluciones, el proyecto volverá a instancias de participación ciudadana, pero esta vez por vía digital. Después de esa etapa regresará al Legislativo, donde deberá ser votado por los concejales. Para todo eso, todavía falta un trecho.
Escobar no es un lienzo en blanco ni mucho menos: es un distrito que creció a los tumbos, sin estrategias ni reglas claras. Aún hoy los camiones con ganado circulan a una cuadra de la plaza principal. El tránsito es un caos, hay escasos accesos a la Panamericana y un sinfín de problemáticas que son imposibles de solucionar de la noche a la mañana.

El último intento por poner algo de orden data de 2009, con el Plan de Zonificación elaborado durante el primer mandato de Sandro Guzman en la Intendencia. Sin embargo, ese documento no logró una visión a largo plazo que involucre los aspectos más importantes para la sociedad escobarense.
Esa misión es la que el intendente Ariel Sujarchuck le encomendó al arquitecto escobarense Gustavo Darrigo (59), alma mater del PET junto al ingeniero Guillermo Bocahatón y (en un principio) el arquitecto Jorge Lembo. En este proceso también tuvieron injerencia el secretario de Planificación e Infraestructura, Diego Benítez; la secretaria de Planificación Territorial y Espacio Público, Verónica Sabena, y la presidenta del Concejo, Laura Guazzaroni.

Darrigo no es funcionario municipal, pero es asesor de la cartera que conduce Sabena, justamente en temas relacionados al PET. En diálogo con DIA 32, el profesional recorre los principales puntos y explica cómo quedaría definido el plan que se propone sentar reglas claras para las futuras décadas del partido de Escobar.
-¿Qué diagnóstico hicieron antes de encarar el plan?
-Escobar, como distrito, tiene una complejidad por todo lo que creció en los últimos años y por el abordaje que se le dio al territorio con el Código de Ordenamiento Territorial de 2010. Se permitió un tipo de urbanización que, estando Escobar en la mira de los inversores por la cercanía con Capital, la ruta del Mercosur, la tierra disponible, etcétera, fue muy favorable para las inversiones. Pero las inversiones tienen sus pros y sus contras. Las contras son la falta de infraestructura, que no acompañó. Por lo tanto, cuando llegó este gobierno se encontró con una realidad difícil de solucionar por falta de herramientas y por el avance tremendo que habían tenido las inversiones inmobiliarias sobre el territorio.
El plan de 2010 no contemplaba para nada el crecimiento. Una explicación de eso es el puente de avenida De los Lagos, angosto, de una sola vía. La calle Libertad, que pasa entre El Cantón, San Matías y termina en la ruta 25, es la circunvalación sur de Escobar y se consiguió con mucho trabajo, porque no había nada pensado al respecto.
Una de las cosas más destacables es la falta de políticas con respecto a los accesos cuando se hace un gran desarrollo inmobiliario. Un ejemplo correcto es el mayorista Vital, que se hizo cerca de Gestamp: se le pidió que ensanche la Panamericana y la apertura de una calle de bajada.

-¿Cuáles son los puntos con los que decidieron no negociar?
-Primero, el respeto por las áreas naturales y planificar en función de la geografía que disponemos. Debemos preservar para el futuro básicamente la zona de humedales y de islas. El plan se compromete a eso fuertemente, que de algún modo ya estaba hecho con las ordenanzas de 2016 y 2018, pero ahora no tendrán la fragilidad de una ordenanza que se puede dar de baja, sino que está dentro de un Plan Estratégico que va a ser convalidado en La Plata.
El código anterior no contemplaba las áreas rurales. Había una figura que se llamaba “rural chacra”, donde evidentemente podías hacer una quinta, pero también un country. En este plan se destina una gran cantidad de hectáreas a la producción rural exclusiva.
Los countries en humedales no van a avanzar más allá del río Luján y no habrá countries en las islas. En el continente los countries podrían avanzar en lo que está determinado para zonas residenciales, extraurbanas. Pero siempre en las zonas altas, no en las zonas bajas.
-¿Qué se pensó sobre el tema del crecimiento urbano?
-Uno de los fundamentos de este código es que tiene una visión moderna del urbanismo: fortalecer los centros para evitar la ciudad horizontal. Esa ciudad que se desplaza a lo largo de kilómetros y kilómetros es cara para el Municipio, porque se requiere infraestructura, seguridad y grandes desplazamientos dentro del territorio. Para evitarlo buscamos compactar las ciudades y hacerlas más densas.
Obviamente, como Escobar tiene muchas localidades, no todos los centros urbanos van a tener las mismas características. Belén, que tiene agua y cloacas, tiene mayor capacidad para absorber habitantes. Creemos queGarín está destinada a ser una gran ciudad, pero está condicionada por la falta de infraestructura y más ahora que la obra de AySA está frenada. Igualmente dejamos sentados los indicadores de altura para el futuro. Va por zonas, son como anillos que van haciendo planta baja y dos pisos, planta baja y cuatro pisos y planta baja y seis pisos, más en las zonas centrales.
En Maschwitz, Matheu y Savio, que tienen una tradición más de pueblo, las alturas serán de máximo dos pisos. También hay una normativa de separación entre volúmenes, que no existía.
Otra de las cosas fundamentales es preservar y mantener lo más posible la actividad rural, las quintas serían un límite entre las zonas urbanizadas. Las quintas antes rodeaban a todas las localidades y con el avance de la urbanización se hicieron loteos sobre esas tierras porque no había una legislación que lo impidiera. El nuevo código impide hacer loteos en esas zonas rurales.

“Garín está destinada a ser una gran ciudad, pero está condicionada por la falta de infraestructura y más ahora que la obra de AySA está frenada”.
-¿Se preservará algo de lo poco que queda del patrimonio histórico?
-Una cosa es hablar de realidad y otra es romanticismo. Si estando a 50 kilómetros de Capital, Escobar tuviera que seguir siendo el pueblo donde de chico cazaba mariposas en la calle, hoy no podría trabajar de arquitecto en esta ciudad, me tendría que haber ido.
Esas ciudades que conservan su fisionomía a lo largo del tiempo, no crecen y se mueren. Lo mejor es consolidar esa ciudad y no hacer lo que se viene haciendo históricamente que es expandirla por todo el territorio creando un gran conurbano. Prefiero que haya ciudades concentradas en núcleos urbanos con todos los servicios y en la periferia tener las quintas, los campos.
-¿Hay algún proyecto sobre viviendas populares?
-Se trabajó mucho en generar herramientas que permitan la inversión en infraestructura urbana. Ya hay muchos cambios en algunos barrios donde se hicieron intervenciones fuertes, como una escuela en el barrio Amancay, en Savio, los cambios en Villa Alegre, y un montón de trabajos que se hicieron en los barrios populares. Ahora se van a poder profundizar esas medidas con herramientas que están puestas en un nuevo código relacionado con la captación de tierra a través de la ley provincial de Acceso Justo al Hábitat, o programas específicos para intervenir en los barrios populares.
-¿Qué medidas tomarán con respecto a las mejoras viales?
-Con recursos, todos los problemas viales se pueden ir solucionando. Para la circunvalación norte hay proyectos con apertura de nuevas calles y avenidas. Es el plan Puente Nuevo en Loma Verde. Es a la altura del parque industrial y es adonde debería ir todo el tránsito pesado que hoy atraviesa la ciudad.
Lo fundamental son los nuevos accesos desde la Panamericana, pero es algo muy difícil, porque no depende de la voluntad del intendente: el Municipio no tiene injerencia sobre las obras que se ejecutan en la autopista. Hay que evitar el colapso de las entradas a las localidades en las horas pico.
-¿Es posible delinear un Plan Territorial exitoso sobre lo ya existente?
-Todos los planes urbanos son sobre cosas preexistentes. Hay muy pocos planes urbanos que arrancan de la tabla rasa. La Plata, Brasilia, incluso Buenos Aires con la Generación del ‘80, son contadas con los dedos de una mano… Las ciudades se van modificando a través de la historia y se van planificando de acuerdo a las necesidades del momento. No podés tirar abajo y hacer de nuevo. Entonces, con lo que hay, tenés que ir acomodando.
“Las ciudades se van modificando a través de la historia y se van planificando de acuerdo a las necesidades del momento. No podés tirar abajo y hacer de nuevo”.

-Los vecinos de la ruta 26 reclaman que con esta rezonificación podría reactivarse el proyecto de instalar un bingo. ¿Es así?
-No sé por qué corre la versión de que si se rezonifican los terrenos donde se iba a hacer el bingo, podrían volver con el proyecto. Yo no tengo noticias. Me parece que lo del bingo ya no va.
-¿Se contempla alguna modificación para la zona de islas?
-Se puede construir la típica casita isleña sobre los arroyos, como se construyó siempre. Está codificado cómo se tratan los albardones, cómo se trata la costa, pero no se pueden hacer fraccionamientos. Se preservará un total de 6.500 hectáreas de islas y 3.500 hectáreas de humedales y se crearán dos nuevas reservas naturales: Las Vizcacheras y la zona de la Escuela Nº22 en las islas del Delta.
-¿Y para la costanera del Paraná?
-Está proyectado el ensanche de la costanera pública y cruzando el puentecito, la idea es generar una pequeña nueva localidad donde viva gente y pueda trabajar en algún pequeño emprendimiento como en hotel o un restaurant. Son solo 100 metros, donde se tendría que lograr un círculo virtuoso.
-Desde tu opinión personal, ¿cuál sería el Escobar ideal?
-Sueño con un Escobar próspero y justo. Próspero en el sentido de que la inversión económica le permita a sus habitantes poder desarrollarse sin irse y justo para que ese desarrollo alcance a todos.

“No sé por qué corre la versión de que si se rezonifican los terrenos donde se iba a hacer el bingo, podrían volver con el proyecto. Yo no tengo noticias”.




