Comenzó su carrera como músico y hoy se convirtió en el referente obligado de zona norte como productor e ingeniero de grabación. Desde su estudio El Cubo, en Ingeniero Maschwitz, ya grabó a cientos de artistas de todos los géneros.
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Por MARTIN POZZO
Director de revista La Negra

Cuando comienza marzo, El Cubo recibe con mayor afluencia a músicos que desean plasmar su arte para la eternidad. Como si fuese el inicio del ciclo lectivo escolar, Hernán Blanco (33), propietario del estudio de grabación, se toma un recreo para responder a La Negra en 32.

¿Cómo nació tu relación con la música?

Comenzó en el primario, con los talleres de guitarra, tocando y cantando canciones folclóricas e infantiles. Después, a los 13 años llegó mi primera guitarra eléctrica; tocábamos covers con el grupete del Secundario, clásicos nacionales y alguno de Nirvana por ahí dando vueltas. A los 14 ya formaba parte de Flores del Sol (como guitarrista), después vino Macross (guitarrista), Morris (guitarra y voz), Pablo Molina y Reggae Rockers (bajista) y, por último, grabé un disco que hice con 17 músicos invitados.

¿Al pasar de músico a ingeniero de sonido cómo evolucionó ese vínculo?

Desde que empezamos con el estudio, hace 13 años, la relación cambió un poco, en realidad se amplió, porque se sumó otra forma de disfrutar y relacionarme con la música, que no es sólo la de componer o tocar sino también la de grabarla y mezclarla, y a veces de producirla. Es una forma de relacionarse, donde ya no es, yo y la música directamente, ahora es yo, los músicos y “su” música, donde uno trabaja para que el músico pueda escuchar a través de un parlante la canción que escuchaba en su cabeza. Lleva tiempo encontrar ese lugar.

¿Cuándo y por qué apareció la idea de comenzar con El Cubo?

Cuando tocaba con los Reggae Rockers con el sonidista de la banda (Fernando Bucci) se nos vino la idea de hacer un estudio de grabación. En el medio, lo que le toca a cualquier independiente: ponerle muchísimo huevo, invertir tiempo, dinero, paciencia y laburo hasta que te podés parar. Creo que el único porqué fue porque queríamos vivir de esto. Hay algunos trechos en los caminos que se hacen más fáciles de a dos. Si bien hoy Fernando ya no está en El Cubo por cuestiones de la vida, él tiene su estudio en Capital y seguimos siendo grandísimos amigos y colegas.

Si tuvieses que elegir cinco discos de artistas escobarenses que grabaron con vos, ¿cuáles elegís y por qué?

Los de Demasiado Humano, Anselma, Ellas Latinoamérica, Dulce Natural y Emiliano Colta. Hay muchos más, pero bueno, los primero cinco que se me vienen al toque. No me baso en el estilo de música, el trabajo en el estudio me dio la experiencia para sentirme cómodo en distintos estilos y, por suerte para mí, tengo un gusto por la música bastante amplio. En general es porque comparto mucho la forma de laburar que tienen estas bandas, a algunas tuve el agrado de producirlas. Pero básicamente es la dedicación y el compromiso al momento de cargarse un disco al hombro, ser cada día más profesional. Cuando se graba un disco, un demo o una canción, hay responsabilidades: de la banda, del técnico y de todos los que estén trabajando en el material. Si todos hacen su parte bien, hay más probabilidades de que el material cumpla las expectativas.

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El Cubo, además de estudio, se convirtió en la sede de los cursos de producción técnico musical, ¿cómo te surgió esta propuesta?

Fue una idea compartida con Fernando Bucci y Gustavo “Tucho” Santucho. La propuesta surge hace 6 años, porque con la grabación digital en PC muchos músicos empezaron a interesarse en cómo grabar en sus casas con una computadora. Si bien para grabar solo hace falta apretar un botón, no es tan fácil como parece, hay montones de herramientas más que, con su buen uso, hacen que el material sea mejor y que pasemos las canciones de la cabeza a los parlantes sin que los queramos prender fuego.

¿Cuánto duran los cursos?

Nueve meses, con clases de apreciación musical y clínicas como la de Legales de la música y mastering. El curso es una buena forma de adentrarse en el mundo técnico de la grabación y el sonido.

Si tuvieses que dar un consejo a músicos o bandas noveles que quieren entrar a grabar sus temas, ¿qué les recomendás?

Que no dejen su trabajo actual pensando que la van a pegar (risas). En realidad creo que hay un laburo previo que las bandas o solistas tienen que hacer con sus canciones antes de entrar al estudio, y es el de una preproducción, con o sin productor. Grabar maquetas, ensayar deformando las obras propias, buscando sonidos, cambiando tiempos, tonalidades, etcétera. Explorando un poco más dentro de la canción, a veces se pueden encontrar cosas fabulosas y a veces sirve nada más para dar la vuelta y volver donde estaban, pero esa vuelta hace que estén más seguros de lo que van a tocar. Está bueno que la banda llegue al estudio a grabar la canción, y no a componerla, que puedan enfocar en el audio. La última es que recuerden que los técnicos e ingenieros de grabación no son magos.

¿Cómo ves la movida musical en el partido de Escobar?

Lo escucho cada vez mejor. Hay muy buenos músicos, muy buenas cabezas. Hay grupos y solistas muy talentosos, y muy jóvenes también. Está creciendo, y me parece que está creciendo por un buen camino. Por otro lado, casi se duplicaron los lugares para estudiar música. También hay muy buenos profes particulares y esto provee, da varias herramientas más. Ojala siga así y no se corte, los estudios de grabación vamos a estar muy contentos…

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