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JORGE ALBERTO TESTA

“Cuando yo decía una cosa, Menem obedecía”

Fue edecán y piloto presidencial durante once años. Manejó el célebre Tango 01 y voló aviones Mirage a más de 2.000 km/h en la guerra de Malvinas. Ya jubilado, reparte el tiempo entre su casa, vuelos y clases ad-honorem para jóvenes aspirantes.

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Por DAMIAN FERNANDEZ
dfernandez@dia32.com.ar

1 ¿Cómo nació su amor por los aviones?

Mi padre era médico de Fuerza Área y una vez nos trajo unos aeromodelos de madera balsa. Tenía 7, 8 años, y eso me despertó el interés por volar.

2 ¿Cuándo entró en la Fuerza Área Argentina (FAA)?

En el año ‘65. Egresé como oficial en 1968 e hice el curso de aviador militar en 1969.

3 ¿Fue un sueño cumplido?

Tengo que decir que sí. Al principio mi idea era volar aviones de pasajeros y vivir cómodo, no estar en la Fuerza Área. A mí las cosas se me fueron presentado, no siempre de acuerdo a lo que yo quería.

4 Me imagino que no cualquiera puede ser piloto de guerra…

Yo no me di cuenta, pero creo que uno tiene aptitudes para realizar alguna tarea. A mí me enseñó mucho ser instructor de vuelo, porque llegó un punto en que veía a un piloto nuevo cómo se subía o sentaba y ya sabía si ese hombre iba a andar o no.

5 ¿Cómo era el entrenamiento?

En la parte teórica, el estudio del avión, que en la Argentina se empezó a hacer con la llegada de los Sabre, que habrá sido en el año 65, 66. Después, cuando vinieron los Mirage -aviones de caza de origen francés- era un estudio de alto vuelo. Por supuesto, desde que uno entra se hacen análisis psico-físicos a fondo todos los años. También hay que seguir una dieta.

6 ¿Le gustaba hacerlo?

Lo que pasa es que el trabajo nuestro era el entrenamiento, eso era lo básico. Ese entrenamiento fue el que nos mantuvo capacitados para después enfrentar un conflicto bélico o la maniobra que hubiera que hacer.

7 ¿Dónde hacía base?

En la Base Aérea Militar Mariano Moreno -ya disuelta-, en José C. Paz, donde estuvieron los Mirage desde que llegaron al país hasta que fueron transferidos a Tandil, en 1988.

8 ¿Qué velocidad alcanza un Mirage?

La máxima es 2.2 de Mach, es decir, dos veces la velocidad del sonido (algo así como 2469.6 km/h). Yo fui piloto de prueba y la máxima velocidad que alcance fue 1.8 de Mach.

9 ¿Aún recuerda el momento en el que le informaron que iba a combatir en las Malvinas?

Sí, lo tengo presente. Recuerdo que el 29 de marzo de 1982 viene el jefe de Escuadrón y me dice: “Ya mismo se prepara y en dos horas despliega a Río Gallegos con dos Mirage”. Cuando aterrizamos no podíamos abrir la cúpula por el viento que había. Recién el 1º de abril el ministro de Defensa nos contó lo que iba a pasar.

10 ¿Qué sintió?

Como una cosa que no era muy grave, porque yo no pensé que iban a mandar más aviones. Además, no conocíamos ningún plan, no había nada. Después llegaron a Río Gallegos como seis aviones más y ahí empezaron a desplegar las distintas unidades de combate.

11 Pese a las diferencias tecnológicas con las Fuerzas Armadas Británicas, hasta el día de hoy se sigue hablando de un muy buen desempeño de los aviones argentinos…

Sin lugar a dudas, pero más que de los aviones era de la moral de la gente, como estaba preparada. Las agallas que tenían, la garra con la que salían.

12 ¿En el medio de la guerra pensó que podían ganarla?

No. Lo que presentí y pensé es que se iba a llegar a un acuerdo para parar la guerra y empezar a negociar seriamente. La FAA nunca perdió el entusiasmo, pero cuando ellos desembarcaron en Malvinas era algo que ya no se podía sostener.

13 ¿ Malvinas le cambió la vida?

Sí, uno queda con un trago amargo. Con los años uno se pone a pensar si valió la pena todo el desgaste. Yo soy un convencido de que una guerra, se gane o se pierda, se pierde igual.

14 ¿Cómo fue haber sido edecán y piloto presidencial de Menem?

Una responsabilidad mucho mayor. Cuando llegué a Presidencia (1989) creí que iba a ser edecán tres años y se acababa. Pero al mes que empecé había que ir a La Rioja y Menem me preguntó por qué no volaba yo el avión. Le contesté que tenía que estar a su lado y me dijo: “No, no. Cuando yo estoy en el avión, usted va de piloto”. A partir de ahí empecé a volar. Y volé un montonazo.

15 ¿Se llevaba bien con él?

Nunca tuvimos un problema y hemos recorrido el mundo. Cuando yo decía una cosa, el presidente obedecía. Tenía una muy buena relación.

16 ¿Y cómo llegó a ese puesto?

Me designó el Jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Área, el brigadier general José Juliá. Hasta ese momento trabajaba como asesor en el Ministerio de Defensa. Yo quería ir a una base y terminé en la alfombra roja (risas).

17 ¿Hasta qué año fue piloto presidencial?

Hasta el 2000. Mi último vuelo lo hice con -Fernando- De la Rúa, cuando fue a pasar el fin de año a Ushuaia al poquito tiempo de asumir. Con el Tango 01 volamos 1.970.000 millas, en vuelos en el exterior nada más. Para dar una idea, es la ida y vuelta a la luna.

18 ¿Después de eso se retiró o volvió a la Fuerza?

Me retiré. Llegué a comodoro volando en el último año, una rareza.

19 ¿Sigue trabajando o ya está jubilado?

Vuelo un poco. Además, doy clases teóricas de aviación a jóvenes que quieren ser pilotos. Lo hago ad-honorem, porque me gusta. Ahora estoy estudiando Física.

20 ¿Siempre vivió en Garín?

Siempre. Me llevaron a Capital para tenerme nomás. Mi padre era el médico de Garín (Jorge Testa, el primer médico del pueblo), entonces donde yo iba era “el hijo del médico”. Corría con esa ventaja.

21 ¿Cómo lo ve actualmente?

Y… me gustaba el Garín de cuando era chico. Con mucha menos gente, nos conocíamos todos en esa época. Creció mucho.

22 ¿Y al país?

No lo veo bien. Pienso que ya tendría que estar en otro nivel. Veo que nos hace mucho mal estar enfrentándonos siempre con el exterior. Y después creo que a la gente más que darle un subsidio hay que conseguirle trabajo. El subsidio debe ser para sacarlo del paso nomás. Y el techo gratis, no. Como puedas, pero págamelo.

23 ¿Cree que habrá un cambio a partir del 10 de diciembre?

Ojalá. Escuchamos los cambios que quieren hacer, pero no los cómo.

24 Yendo a sus gustos, ¿qué lo apasiona?

Estar en mi casa, hacer la quinta, leer, estudiar y cocinar.

25 ¿Cómo se definiría políticamente?

Soy apolítico. Yo quiero una democracia sana.

26 ¿Una comida preferida?

Asado.

27 ¿Radio, TV o gráfica?

Televisión, pero los canales documentales: Nat Geo, Animal Planet, Discovery.

28 ¿Cómo se lleva con la tecnología?

Más o menos. No con los teléfonos, que sirven para todos menos para hablar por teléfono (risas).

29 ¿Un viaje impostergable?

Al interior. Especialmente al Noroeste. Me gusta más que el mar.

30 ¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Depende cómo se mire. Hoy me pongo a pensar y digo que tengo que agradecer a Dios todo lo que me dio. Tengo amigos, cultura, materialmente vivo cómodo, pero se lo debo al pasado.

31 ¿Un deseo?

Que mi familia esté bien de salud. Que mis hijas superen el problema oncológico que tienen. Gracias a Dios lo están superando, pero todavía no se puede decir “salimos”.

32 ¿Cómo le gustaría que lo recuerden?

Como soy. No me gusta mostrarme mucho ni andar en actos, por más que tuve que meterme un montón de veces en palcos y demás por invitaciones que no podía rechazar. Sencillo nomás.

FICHA PERSONAL

Jorge Alberto Testa nació en Capital Federal el 31 de octubre de 1945, pero siempre vivió en Garín. Hace 44 años que está casado con Haydee Bedino, con quien tuvo dos hijas: María Alejandra y María Karina. Fue edecán y piloto presidencial de la Nación entre 1989 y 2000. Voló aviones Mirage en la Guerra de Malvinas y tuvo el honor de ser distinguido por militares ingleses en Londres. Ya jubilado y a punto de cumplir 70, sigue despuntando el vicio y da clases de aviación, ad-honorem. Honrado, formal y sencillo, cualidades de un garinense de pura cepa.

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