Educar significa guiar, formar y desarrollar las facultades intelectuales y morales de una persona. Sabido es que la casa es el principal lugar donde se aprenden los valores y el respeto, mientras que las escuelas tienen su rol clave en la enseñanza pedagógica y la formación de las relaciones sociales de los chicos.
Para los que deciden estudiar la carrera docente, educar es una pasión, algo que les reconforta el alma y donde ponen toda su energía. También los obliga a ser cada día más ingeniosos para colmar las necesidades de decenas de alumnos, sumergidos en el mundo de la virtualidad, la inteligencia artificial y los atajos rápidos para lograr lo que desean.
Buscando captar la atención de sus estudiantes, con originales maneras de encarar situaciones diarias dentro del aula, una docente del partido de Escobar logró hacer divertidas las formas de tomar lista y enseñar, de tal manera que a los chicos les resulte entretenida la rutina de ir al colegio.
La “seño” de Savio
Aldana Sánchez (29) es de Maquinista Savio, donde creció y vive. En los últimos meses logró gran visibilidad a través de las redes sociales, donde la siguen decenas de miles de personas por sus formas de enseñar y la cercanía que muestra con sus alumnos.
“Mi vocación docente tiene nombre y apellido: Lorena Gómez, mi mamá. Ella es docente de educación especial y desde muy peque crecí escuchando historias de alumnos y familias, viendo el compromiso que implica enseñar y entendiendo que educar va mucho más allá de transmitir contenidos. Es acompañar, creer en el otro, abrir oportunidades”, le cuenta a DIA 32, que la entrevistó para saber su historia como maestra.
Al terminar el secundario, empezó a estudiar educación especial y al mismo tiempo la carrera de acompañante terapéutica. “Yo vivo con mis abuelos, que me bancaron en todo ese proceso. A los meses de empezar a estudiar tuve la oportunidad de trabajar como maestra de apoyo a la inclusión y más adelante también como acompañante terapéutica. Esas experiencias me marcaron profundamente en las formas de entender la educación”, señala, acerca de sus inicios en la carrera de la docencia y el acompañamiento de niños.
Por determinadas circunstancias de la vida, debió dejar la carrera de educación especial cuando estaba en tercer año y le faltaba muy poquito para recibirse. “Fue una decisión muy difícil, pero no significó alejarme de mi propósito. Elegí seguir mi camino en el Profesorado de Educación Primaria, en el Instituto Superior de Formación Docente San Bernardo, que está en Maquinista Savio, convencida de que mi lugar seguía estando en el aula”, cuenta.
Mientras estudiaba, también daba clases de apoyo escolar. “Ahí empecé a confirmar algo: que las emociones atraviesan cada proceso de aprendizaje”, afirma, apasionada, a la hora de hablar de las diferentes emociones que pueden transcurrir sus alumnos.
Enseñar, como un acto de amor
Durante la charla, Aldana Sánchez sostiene que para ella aprender no depende únicamente de las capacidades cognitivas, sino también de si los chicos se sienten escuchados, mirados y valorados. “Ejerzo la docencia con la misma convicción que tenía cuando empecé, pero con la experiencia que me dieron los años de trabajo”, asegura.
Ella sale del molde de la maestra convencional, rompe ese estereotipo y busca que sus alumnos se suelten, expresen sentimientos y aprendan, obviamente, pero dentro de un clima de respeto, confianza y diversión.

“Me apasiona innovar, formarme constantemente, buscar estrategias. Y creo que enseñar es uno de los actos de amor más transformadores que existen. Cuando un docente logra conectar con un niño desde el vínculo, el respeto y la emoción, el aprendizaje deja de ser una obligación para convertirse en una posibilidad”, confiesa, definiéndose en su rol como “seño” y maestra de apoyo.
Los videos que la hicieron viral
En sus redes sociales, la docente saviense multiplicó sus seguidores en cuestión de semanas. Su cuenta en Instagram (@desarrollo_conamor) supera a los 225 mil, mientras que en TikTok tiene cerca de 50 mil, entre miles de comentarios positivos y felicitaciones de la gente, hasta colegas.
El boom de visualizaciones se dio a mediados de este año, cuando empezó a subir videos de las “listas locas”, donde a la hora de tomar asistencia cada alumno debe responder a una consigna distinta. Esta original metodología la llevó a estar en medios nacionales, que la entrevistaron para dar a conocer su singular estilo.
En lugar de decir “presente”, debe responder acorde a la consigna. Por ejemplo, mencionar su comida favorita, una fruta, imitar un vendedor ambulante o citar una frase de una película, entre tantas ocurrencias más.
“Me apasiona innovar, formarme constantemente, buscar estrategias. Y creo que enseñar es uno de los actos de amor más transformadores que existen”.

“Las listas locas nacen desde una necesidad concreta que vemos todos los días en el aula. Los chicos saben más de lo que pueden demostrar. Y cuando les proponés actividades tradicionales aparecen el miedo a equivocarse, la frustración, la sensación de que aprender es aburrido”, explica, con la certeza que le dan sus años al frente de un aula y el conocimiento adquirido al formarse en neurociencias y en crianza consciente y sana.
“Necesitaba otra forma de llegarles, se aburren muy rápido. Las listas locas nacieron de mirar a mis peques, de observar qué los hacía sonreír, qué cosas les despertaban curiosidad. Empecé a estudiar neurociencia, desarrollo infantil y entendí que el cerebro aprende mejor cuando se siente seguro, cuando se sorprende”, sostiene.
Esas consignas de las listas tienen palabras inesperadas, situaciones graciosas, emociones y espontaneidad. “Mientras ellos se ríen, el cerebro está prestando atención, recuperando conocimientos, fortaleciendo la memoria. Una vez, antes de las vacaciones de invierno, la lista era ‘excusas que pondría un dinosaurio que llega tarde a clases’. Pensá la cantidad de cosas que hay en esas cabecitas… Detrás hay una intención pedagógica muy clara, no es al azar. Se viralizó como un momento humorístico, simpático, pero hay un montón de cosas que se trabajan”, reflexiona la maestra, convencida de sus métodos y del aspecto positivo que despiertan en los niños.
Las listas que implementó son una buena forma de demostrar que se puede enseñar con rigor académico sin perder la alegría. “Es que aprender y emocionarse no deben ir por caminos separados”, agrega.
“Los chicos las aceptaron con mucho entusiasmo, pero no aparecieron de un día para el otro. Durante todo el año venimos trabajando la escucha, el valor por la palabra del otro. La idea es construir un espacio donde cada uno se sienta seguro para expresarse. Hay chicos que participan enseguida y los más tímidos necesitan un poco más de tiempo. Nunca obligamos a nadie a exponerse. Si un día solo alguien quiere decir presente y observar, es re válido también, no pasa nada”, declara.
“Subo contenido de educación hace dos años en mis redes. Al hacerse más viral lo tomé bien, no me sentí para nada afectada. Mi sueño siempre fue ser multiplicadora del mensaje del amor y enseñar distinto, validar las emociones de los chicos y las propias. Las listas me dieron la posibilidad de llegar a muchas familias y es muy gratificante”, revela, feliz por la conexión que logró establecer en su trabajo.
Cómo enseñar entre tanta tecnología
En épocas donde los chicos tienen tecnología por demás, pantallas, poca tolerancia a la frustración y con la ansiedad a flor de piel, el desafío docente es enorme para captar la atención de los niños y tratar de que se interesen en los temas a desarrollar.
Ese es otro punto crucial en la educación de hoy, un nuevo tema a tratar dentro del mundo 2.0. “Estamos atravesados por la tecnología, los peques son nativos digitales y esperan la recompensa inmediata, se aburren muy rápido y perdés su atención. Por eso hay que encontrar la manera para que se interesen y quieran aprender. También depende de la persona que se pare frente a la pizarra”, aclara la docente, consciente de la tarea que debe hacer en el día a día.

“Mi sueño siempre fue ser multiplicadora del mensaje del amor y enseñar distinto, validar las emociones de los chicos y las propias”.
“Si quiero que aprendan lo que es un sustantivo, un adjetivo y un verbo, me voy a ocupar de buscar y hacerme amiga de la Inteligencia Artificial para que los chicos sientan el contenido. No solo agarrar el fibrón y escribir. También se hace eso, porque es una instancia formal de aula que tiene que estar. Pero hay que buscarle la vuelta para que sea significativo para ellos”, confiesa Aldana Sánchez, mientras piensa ideas para seguir fortaleciendo el vínculo con sus alumnos, usando el amor como un verdadero puente en la desafiante tarea de educar.
