El arquitecto Víctor Berisso sugiere copiar a otros distritos que limitaron la radicación de barrios privados. “Cuantos más hay, más se deterioran los centros urbanos”, sostiene. Además, el auge de las torres y los riegos de inundaciones.
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Por FLORENCIA ALVAREZ
falvarez@dia32.com.ar

Desde la Asociación de Arquitectos de Escobar, de la cual fue presidente, y “El Escobar que Queremos”, un colectivo de instituciones que funcionó entre 2006 y 2010 promoviendo jornadas de desarrollo urbanístico, ecológico, social y económico, el arquitecto Víctor Berisso se involucró en la labor de aportar ideas para convertir al partido en un lugar mejor.

Asegura que la única forma de ir para adelante es que las instituciones y la Comuna trabajen en conjunto para generar los recursos necesarios para avanzar. “Los municipios tienen el poder de determinar cuál es el uso que le darán al suelo, y de concretar acciones que les generen riquezas participando del desarrollo. Pero muy pocas veces apelan a herramientas como la planificación, porque generalmente no saben utilizarla”.

“Se tiene que crear una oficina de planeamiento con cuatro o cinco cabezas pensando constantemente en cómo obtener recursos. Esa política debería perdurar en el tiempo, más allá del intendente de turno”, sostiene Berisso en diálogo con DIA 32.

Con respecto a la utilización del suelo y en referencia al auge de la construcción de torres en la ciudad, el arquitecto menciona que la ordenanza 4812 no establece específicamente dónde se pueden construir edificios y dónde no. “Eso tiene que estar regulado para no generar un desequilibrio en el uso y valor de la tierra. Si a una persona que vive en un chalet con jardín al fondo le instalan un edificio de 12 pisos al lado, esa propiedad pierde valor. Habría que delimitar una zona para construcciones en altura, acá se puede, acá no”, afirma.

La cuestión más preocupante desde hace algunos meses son las inundaciones. ¿Cree que en Escobar podría suceder algo parecido a lo que pasó en La Plata?

Desde hace 15 años, la mayoría de todos los emprendimientos privados están hechos en zonas inundables. Por lo cual, si llega a haber una inundación como la del ‘59, con una cota altísima, probablemente los barrios se inunden también. Pero eso es muy inusual, lo más probable es que ante cualquier crecida se inunde todo lo que está alrededor. Desde lo ambiental hay una enorme falencia y un enorme error por parte de los gobiernos. No sólo de este, porque desde hace años está el proyecto de que haya barrios ahí abajo. De los 277km2 que tiene el municipio, las zonas inundables son casi la mitad. Puede ser que suceda algo grave, pero no tanto como en La Plata, porque no es tan grande, y porque acá todavía queda mucha superficie de absorción.

Los barrios privados no se pueden parar, son una tendencia que crece y crece. ¿Cómo tendrían que construirse para que no afecten a quienes los rodean?

¿Por qué no se pueden parar? Los countries se pueden prohibir. Hay pueblos en el interior de la provincia de Buenos Aires, como Giles, donde no se permite construirlos. Yo soy totalmente contrario al barrio privado, y la experiencia demuestra que cuantos más hay, más se deterioran los centros urbanos. Ellos generan sus propias estructuras, sus propios centros comerciales, con lo cual bajan de categoría a las avenidas y los centros comerciales de las urbanizaciones. Las grandes marcas no se van a ir a instalar sobre Tapia de Cruz sino que van a ir a los shoppings de los barrios. El barrio cerrado segrega en todo sentido.

¿Entonces por qué los permiten?

A cambio de infraestructuras, de poder cobrar mayores impuestos inmobiliarios. Pero no me parece un buen negocio. Yo diría, hasta aquí llegamos, no los seguiría incentivando.

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