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DE ESCOBAR A MALVINAS

Relatos de un viaje único

Seis docentes del Instituto Belgrano estuvieron una semana en las islas para conocer a sus habitantes, sus costumbres, su cultura y las historias sobre la guerra. Dos de ellas compartieron su experiencia con DIA 32.

Por FLORENCIA ALVAREZ
falvarez@dia32.com.ar

Con las maletas cargadas de expectativas, preguntas, mucha emoción y la firme voluntad de encontrar puntos en común entre ambas culturas, un grupo de profesoras escobarenses realizó un viaje a las Islas Malvinas que quedará por siempre grabado en sus memorias. No solo por el trabajo que realizaron en el lugar sino también porque se toparon con gente amable y encantadora.

El proyecto comenzó a tomar forma en marzo, en el marco de un proyecto propuesto por el Ministerio de Educación de la Nación llamado “Memoria, Paz y Soberanía, a 35 años de la guerra de Malvinas”.

Las docentes, todas del nivel secundario del Instituto General Belgrano, emprendieron la travesía el viernes 13 y regresaron el sábado 21, tras una semana de investigación de campo para intentar responder una pregunta tan sencilla como profunda: ¿Qué nos une? Antes de tomar el avión, las profesoras realizaron varias actividades de sensibilización y acercamiento al tema con sus alumnos.

Ellos trabajaron en un cuadernillo de actividades, donde volcaron todas las inquietudes que tenían sobre Malvinas. Pero el proyecto no fue a puertas cerradas, ya que a través de “La gran peña austral” se acercó y se divulgó la idea a toda la comunidad educativa. De hecho, el objetivo con el material recolectado es armar una presentación que quede al alcance de todos los interesados. En ella no solo contarán la experiencia vivida sino que harán una devolución sobre las inquietudes que los chicos plantearon y los trabajos que realizaron en la primera etapa del proyecto.

En la investigación interna realizada en el colegio participó también el veterano Miguel Savage, autor del documental El pulover azul.

Un itinerario muy variado

La primera escala antes de llegar a las islas fue en Río Gallegos, donde recorrieron los monumentos históricos de la ciudad y el museo de Malvinas, que visitaron junto a su director, el ex combatiente Daniel González, quien además construye las maquetas a escala que allí están expuestas.

También visitaron una feria de ciencia que reúne a todas las escuelas de la provincia, especialmente el stand de la Nº78 de Río Gallegos “Soldado José Honorio”. En 2015, un grupo de docentes y alumnos de ese establecimiento llegaron hasta las islas para reconstruir los últimos días de la guerra y homenajear a los héroes argentinos. “Nos recibieron y compartieron con nosotras todos los detalles del proyecto y experiencias del viaje que ellos realizaron”, cuenta a DIA 32 la profesora de Literatura Andrea Carolo.

El contingente finalmente desembarcó en suelo malvinense con el único avión que un sábado por mes sale de Río Gallegos y vuelve a la semana siguiente. El itinerario comenzó con una recorrida por Puerto Argentino, donde el trato en la calle, en los supermercados, en los restaurantes y demás fue más que amigable, algo que realmente las sorprendió.

“Siempre respetando las normas que se piden, como no mostrar insignias argentinas ni camisetas de fútbol ni nada que tenga que ver con lo que fue el conflicto. De hecho, hicimos una excursión con un isleño y fue divertidísimo, nos reímos, fue súper respetuoso y no hubo siquiera un momento de incomodidad”, explica, por su parte, Andrea Banfi, que es docente de Construcción de la Ciudadanía y Educación Física.

Durante las siguientes jornadas hubo visitas a sitios como Cape Pembroke, donde están el faro San Felipe, y posiciones argentinas de batalla a las que llegaron con grupos de ex combatientes que se convirtieron en sus guías de lujo, contando las experiencias en primera persona. “Nos relataron con datos pormenorizados cómo fueron los días terribles de la guerra. Cómo fue cada munición, cada hueco de bomba, cómo eran las noches cuando silbaba y silbaba el bombardeo”, agrega, emocionada.

Encuentro fortuito

Otro de los momentos fuertes del viaje se dio de casualidad, en un restaurante. Las docentes habían ido a cenar con veteranos argentinos cuando, para sorpresa de ellas, entró un grupo de ex combatientes británicos que habían ido a conmemorar a sus compañeros caídos en uno de los barcos.

Entre foto y foto, con la conversación en manos de dos médicos, uno del Uganda y otro del Bahía Paraíso, impresiones que van, impresiones que vienen, la noche terminó con todos juntos brindando por la paz y abrazándose unos con otros. “Que todo pasara delante de nuestros ojos fue increíble”, continúa Banfi. El grupo escobarense también lo integraron Ana Aguilar (Inglés), Laura Derylo (Inglés), Carla Moura (Economía) y Eliana Tetamanzi (Biología).

Conocieron playas como Surf Bay, donde observaron a los lobos marinos, y Gipsy Cove, en la que pudieron ver la llegada de los primeros pingüinos de la temporada. También recorrieron los campos de batalla Monte Longdon y Monte Dos Hermanas, junto a hombres que pelearon en la guerra. Uno de ellos era José, quien encontró su vieja trinchera en medio del campo desierto. “Recorrimos varios lugares más vinculados al ‘82, pero, sin duda, el punto más fuerte fue el cementerio argentino en Darwin. Las emociones en este lugar brotan todas juntas y es imposible no conmoverse ante tanto heroísmo y, a la vez, tanto dolor”, reflexiona Carolo.

Había tanto para hacer y conocer en las islas que por momentos el grupo debió separarse: mientras algunas ascendieron al Monte Harriet, las otras tomaron contacto con la ONG Falkland Islands Wildlife Conservation. En ese lugar se hizo entrega de los trabajos de investigación sobre fauna realizados por los alumnos escobarenses. Además, fueron invitadas a ver dos ejemplares de pingüino emperador que estaban en período de recuperación.

Por último, participaron de una conmovedora charla con un marine inglés, hijo de un ex combatiente, sumamente interesado por conocer las vivencias y la mirada de los argentinos que participaron en el conflicto.

Al regreso, y cuando todavía las profesoras no tenían la experiencia totalmente procesada ni muy en claro el valor de la información que lograron recopilar, todas coincidieron en algo: “Fue un viaje por demás emotivo y súper movilizador”.

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