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MANO A MANO CON ERNESTO OLIVERA

“Somos un lugar de paso”

Sin inversión ni infraestructura suficiente, Escobar sigue siendo un municipio poco afecto al turismo. “Nadie siente que sea un tema importante”, afirma a DIA 32 el dueño del hotel “De la Flor”.

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Por MARCOS B. FEDERMAN
mfederman@dia32.com.ar

Si a uno le hablaran de una ciudad atravesada por dos ríos, con abundante verde, barrancas, un zoológico y donde todos los años se rinde culto a las flores, seguramente pensaría que en ese lugar el turismo tiene una importancia primordial. Pero no es el caso de Escobar.

En el 25º distrito más habitado de la provincia, el desarrollo va por el lado de la expansión industrial y la construcción de fastuosos emprendimientos urbanísticos. El ideal de un perfil que no descuide el potencial turístico es, por ahora, materia pendiente.

“Ningún gobierno intentó realmente fomentar un Escobar turístico”, sostiene sin dudar Ernesto Olivera (57), quien con quince años de trayectoria en hotelería es una voz calificada para opinar de un tema que la temporada estival invita a retomar.

El empresario recibió a DIA 32 en el lobby de su hotel “De la Flor” y expuso con argumentos una crítica mirada sobre la ciudad de sus abuelos, a la que, sin embargo, asegura que “no cambiaría por nada del mundo”.

¿Se puede decir que Escobar está preparado para crecer como destino de miniturismo, como tantas veces se ha declamado?

Si vos fueras turista, te darías cuenta inmediatamente de que Escobar no está preparado para el turismo. Y la gente no va donde no los esperan. En Escobar cae gente de paso: de paso para Temaikèn, de paso en un viaje, pero nadie viene a quedarse una semana. Nadie viene, como antes, a pasar unos días y visitar la Fiesta de la Flor. El turismo no existe, es un camino que todavía no recorrimos.

¿Está desaprovechado Escobar o realmente no tiene tanto capital turístico?

Y, si vos vas al Paraná a pasar unos días… ¿qué hacés? Mirás el río, tomás mate, pero no tenés mucho más para hacer. Dicen que el turismo se organiza desde la gente, pero concientizarla sería un trabajo muy grande. Escobar ya no es el mismo que hace 30 años. De todas maneras, aclaro que yo no soy especialista en turismo. Sé manejar mi negocio, pero desde otro punto de vista.

¿En qué aspectos se nota más que Escobar ya no es el mismo de hace 20 ó 30 años?

Cambió mucho. Del Escobar de antes solo queda el recuerdo. Ya no es un lugar hermoso, que uno diga “qué maravilla”. La gente que vivía acá hace 30 años era otra. Ni mejor ni peor, pero diferente. La población creció mucho y en muchos lugares se perdió calidad de vida. Ahora la gente no disfruta del espacio público como antes. Cada uno está guardado en su casa.

Nadie siente que el tema turístico sea importante. Ni los vecinos, ni los comerciantes, ni los políticos. Ningún gobierno intentó realmente fomentar un Escobar turístico”.

¿Y a quiénes responsabiliza de esta situación?

Creo que toda la comunidad es responsable. Yo no puedo echarles la culpa únicamente a los políticos. Acá deberíamos colaborar todos en mejorar nuestra comunidad. Antes había una serie de familias que empujaron para que Escobar crezca y se pusieron Escobar al hombro. Hoy ya no están esos referentes. Pero, en definitiva, uno tiene que adaptarse.

Volviendo a la cuestión del turismo, ¿hay tiempo para desarrollarlo o ya pasó la hora?

Un desarrollo de ese nivel lleva muchos años, el gobierno que lo empiece no lo va a ver terminado. Pero hay que empezar por algo. Por ejemplo: ¿dónde puedo buscar información turística en Escobar?, ¿dónde puedo conseguir un plano de Escobar? ¿Y una cartelera de actividades culturales? Pero esto es histórico. Yo no estoy a favor de ningún partido político en particular, no vivo de la política. Lo que me interesa es que a Escobar le vaya mejor. Pero nadie siente que el tema turístico sea importante: ni los vecinos, ni los comerciantes, ni los políticos. En muchos pueblos del interior ponen una oficina de turismo en la plaza. Acá… nada.

¿Qué cambiaría una oficina de turismo en la plaza?

Sería un comienzo, una señal a la comunidad. Vos como gobierno tenés que dar señales. Porque si no hay nada, la señal es que no te importa el turismo. Igualmente, soy consciente de que manejar el municipio debe ser muy complejo. Por eso hay que nombrar gente idónea en cada cargo. En Turismo se debe nombrar a funcionarios especialistas, si se quiere que Escobar sea turístico. Eso tiene que ser una política de Estado, más allá del partido que esté gobernando. Pero no se logra.

¿Ha hablado de esto con los distintos gobiernos locales?

Yo creo que hay dos caminos: o que los gobiernos interpreten las inquietudes de la gente o que alguien venga con la idea y se la inculque a la gente. Pero no pasó nunca ninguna de las dos cosas. En última instancia, los escobarenses no tenemos esa vocación de recibir al turismo. Entonces, ¿cómo inculcás la idea? Los comerciantes de Escobar no están pensando en el turismo. Por otro lado, ningún gobierno intentó realmente fomentar un Escobar turístico. Si vos te fijás cuántos directores de Turismo profesionales hubo en los últimos años, te das cuenta de que no era la prioridad. Hablo en general, no de este gobierno específicamente. Si vos ponés en el área de Salud a un ingeniero, entonces algo está pasando.

Antes de cerrar la conversación, Olivera remarca que “no cambiaría Escobar por nada del mundo”. Mira hacia el fondo del salón y reflexiona: “Yo estoy muy agradecido a Escobar, lo adoro. Casi no me voy de vacaciones, porque disfruto estar acá”. Pero eso, admite, es una cuestión de arraigo más que de gustos.

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