Empezaron a tocar a fines de los ‘80. Primero fueron Éxodo Cristiano y después Cuadriplegia. Casi 20 años más tarde vuelven a la música con el mismo sentimiento que tenían cuando eran adolescentes.

Por MARTIN POZZO
Director de revista La Negra

Cristian Alcaraz en guitarra, Martín Muñoz en bajo y Miguel Cornaglia en batería forman Plegia’s, un trío visceral que no tiene tiempo para la nostalgia. Muchos de los que están en el ambiente musical escobarense conocen sus pergaminos, pero como “el público se renueva” ellos arrancan la entrevista recordando sus primeros pasos en el under local.

Cristian: Empezamos a tocar juntos desde muy chicos, en 1987. Tendría 13 años y Miguel 15. Yo me había comprado una guitarra y la enchufaba en un grabador y Miguel había conseguido un redoblante, un par de palillos y un banquito de cuero con el que marcaba tipo el bombo.

Miguel: Así estuvimos tocando un tiempo hasta que se unió Leandro Ranne en la voz y más tarde llegaron Martín Muñoz y Gustavo Darrigo para formar Éxodo Cristiano. Debutamos en febrero de 1989 junto con Arriba las manos, la banda de Juan Manuel Díaz Puerta.

Cristian: Ya en los ‘90, y una vez disuelto Éxodo Cristiano, formamos Cuadriplegia, sumando a Hernán Castañeira en la voz. Existe un trabajo con tres temas realizado en Estudio Tole, de Maschwitz, grabado en cinta analógica, que data de 1995. Por ese año más o menos Miguel dejó Cuadriplegia y con Martín continuamos con el proyecto un tiempo más.

¿Cómo nace la idea de reagruparse para armar Plegia´s?

Miguel: A comienzos del año pasado Martín y Cristian empezaron a juntarse a tocar y a trabajar en lo que finalmente desembocaría en Plegia´s. De ese proceso creativo nacieron los temas que hoy integran Demo’n.

Martín: En marzo nos reencontramos con Miguel y el equipo quedó completo.

Cristian: Después de tantos años nos hemos reencontrado no sólo entre nosotros sino con la música misma, con los instrumentos. A los tres, en mayor o menor medida, nos pasó algo parecido: si bien la música nos acompañó toda la vida, estuvimos un tiempo largo sin tocar.

Miguel: Personalmente me pasó algo que me encendió la mecha. Tuve un hijo que hoy tiene 4 años y escucha música desde la panza. Para la Navidad me pidió una batería. Se la trajo Papá Noel. Se volvió loco y yo también. Cuando lo vi tocar no tuve otra alternativa que desempolvar y restaurar mi vieja batería y todo volvió a ser.

¿Cómo autodefinirían musicalmente a la banda?

Cristian: Nuestra característica fundamental es la fuerza y la contundencia. Hoy somos un power trío y al no contar con una voz, la intervención de las guitarras juega un papel fundamental, y al ser todos autodidactas nuestra música es espontánea y visceral. En general, podemos decir que está influida por los ‘70 y toda la movida californiana de los ‘80.

Salieron con un disco de seis temas, ¿con qué se encuentra el que escuche Demo´n?

Martín: Este trabajo es muy especial para nosotros, lo hicimos porque sentíamos que lo necesitábamos. Fue como un exorcismo, por eso el nombre que sintetiza esto: una buena grabación es un “demón”, más si echamos al demonio.

Son la “vieja escuela” de músicos de Escobar, ¿cómo compararían sus comienzos como músicos con la movida local actual?

Cristian: Es difícil encontrar un punto de comparación. Es casi como comparar la Prehistoria con la Edad Moderna. Cuando arrancamos, en Escobar había una sola casa de música y una sola disquería. No existían los cd´s. Para comprar palillos o cuerdas buenas, primero tenías que juntar la plata y después tomarte el Chevallier hasta Once que tardaba tres horas por la Panamericana “angosta”. No existía Internet, no había medios de comunicación dedicados al tema ni lugares donde tocar. Era difícil y costoso grabar. Había muy pocas bandas. Ahora con un click podés llegar a cualquiera lado. También sabemos que hoy existen complicaciones, que son otras a las de nuestro tiempo. Pero acá no entra el verso de que todo tiempo pasado fue mejor. Nosotros creemos que este es el mejor de los tiempos, porque nos lo dice Demo’n.

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