Comenzó a tocar de chico y llegó a presentarse grupalmente en Jesús María, pero ahora sueña con alcanzar la gloria como solista. “Es difícil, pero algún día va a llegar”, confía el músico escobarense, que ya tiene un disco editado.

Por DAMIAN FERNANDEZ
dfernandez@dia32.com.ar

Jamás imaginó que una guitarreada familiar de Navidad le iba a despertar el amor por la música. Y menos aún que ocho años después iba a estar tocando en el mismísimo festival de Jesús María como integrante de un grupo folclórico. Pero esa bella etapa quedó atrás y ahora Leonardo Ubiedo (33) trabaja duro con un objetivo fijo: abrirse paso como solista.

Nadie que sueña con vivir del arte la tiene fácil y este autodidacta del barrio Donatelli no es la excepción. En su afán de remarla solo, a los 17 años comenzó a recorrer cuanto escenario se le cruzara en el interior del país y Uruguay junto a la agrupación Amaneciendo, que integraba con su hermano Sebastián y dos primos. Pero hace un tiempo que eso quedó atrás y ahora hace presentaciones a la gorra para seguir activo y ganarse unos pesos.

“Fácil, debe ser como ocho años que yo no tengo Día del Padre ni Día de la Madre. Los domingos al mediodía me voy siempre a las parrillas del río Luján a pasar la gorra y capaz que en tres horas levanto una luca”, confiesa a DIA 32 en el departamento que alquila junto a su pareja, un rato después de llegar de la marmolería de Loma Verde en la que trabaja durante la semana.

Por lo pronto, la arriesgada jugada está dando sus réditos. En 2013, tan sólo 18 meses después de lanzarse como solista, editó Más Allá, su primer disco en esa condición, y en octubre del año pasado lo presentó oficialmente en el teatro Seminari. “Desde la organización, y musicalmente hablando, salió todo como yo quería, pero se la pasó lloviendo todo el día y encima ese domingo jugaban Boca-River, así que eso me jugó en contra con la gente. Igual, fue una experiencia muy linda”, recuerda.

Letras de Jorge Rojas, Teresa Parodi y José Luis Perales, entre otras figuras, componen el listado de doce canciones en las que, además de ofrecer su capacidad vocal, “Leo” saca a relucir una vasta capacidad melómana: guitarra criolla, acústica, bombo legüero, cajón peruano, charango, teclados y cikus pasan por sus manos.

“Mi próxima meta es preparar la banda para poder tocar en Capital, donde hay movida y gente que conoce el folclore”, señala, al mismo tiempo que grafica una situación harto conocida por los músicos emergentes: “Oportunidades para ir a tocar a festivales del interior tengo. El tema es que nadie pone un mango y tenés que bancarte casi todos los gastos”.

“Ahora estoy haciendo shows, pero con un repertorio totalmente variado: poco folclore, más rock nacional, latino, un poco de cumbia y, por ahí, algo de karaoke. Siempre algo sale y a mí me sirve para que me conozcan. Es difícil vivir de la música, pero algún día va a llegar”, concluye el artista escobarense con el mayor de los optimismos posibles. Y por qué no: el camino ya se abrió.

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