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DON ACERO

Cada cosa en su lugar

Una pyme de Matheu creó una solución práctica, durable y económica para guardar herramientas y máquinas. Sus depósitos de jardín de acero galvanizado se venden online y llegan a todo el país. Además, ya está pensando en exportar.

Por FLORENCIA ALVAREZ
falvarez@dia32.com.ar

Guardar, ordenar y mantener espacios libres es una necesidad en todas las casas. La cuarentena producto de la pandemia fue un disparador para dedicarse con más ímpetu a esos menesteres de la vida hogareña y, a la vez, aprovechar el tiempo ocioso para realizar compras online. Para ese entonces, una pyme de Matheu ya había puesto en marcha la idea de fabricar y comercializar de manera virtual galpones y depósitos de acero galvanizado para armar en el jardín. Un acierto doble.

Don Acero nació el 10 de diciembre de 2019 con la idea de dar soluciones prácticas a necesidades domésticas, a un bajo costo. “Para esa fecha ya tenía identidad propia y se autosustentaba, por eso decimos que se creó ese día”, introduce el presidente de la firma, Marcos Villar (48).

El reconocido empresario local asegura que lograron un producto de mayor calidad y menor precio que los importados. Los galpones y depósitos están fortalecidos por todos los ángulos. “Utilizamos una calidad de materiales superior, con el doble de resistencia. Los traídos de afuera son de un acero muy fino, muy liviano y con muy poco gramaje de galvanizado, que es lo que le da durabilidad y evita que se oxide. Nuestros productos tienen el doble de pintura, de proceso antióxido y de espesor de acero”, explica a DIA 32.

“Los galpones y depósitos están diseñados para soportar vientos patagónicos y la salinidad del mar, incluso sin necesidad de mantenimiento, ya que utilizamos materiales más robustos y con protección anticorrosiva”, amplía.

EMPRENDEDOR NATO. En 2019 Marcos Villar inició Don Acero. Tres años después, la idea es un éxito.

Las casetas de jardín son el producto principal de Don Acero, pero en su catálogo también cuenta con bauleras y maceteros que sirven para hacer plantines o huertas. Una particularidad de este producto es que viene con un accesorio que protege a las plantas del fuerte sol del verano y de las heladas del invierno.

Además, tiene una línea de difusores de fuego decorativos y ahuyenta mosquitos y un escobero donde caben todos los artículos de limpieza que se utilizan en el hogar.

Buscando siempre innovar y satisfacer nuevas demandas, actualmente están diseñando un producto que promete ser una novedad para el mercado. Por ahora es secreto, pero esperan lanzarlo pronto.

Villar asegura que lograron un producto de mayor calidad y menor precio que los importados: “Utilizamos una calidad de materiales superior, con el doble de resistencia”.

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Industria nacional

Para lograr un producto competitivo frente a lo que llega del exterior, Don Acero desarrolló un modelo de negocios moderno: la producción es 100% estandarizada y la comercialización se realiza por canales digitales, lo que agiliza el proceso.

Vendemos por Mercado Libre, Market Place, Facebook, Instagram y WhatsApp. También tememos un representante en Dina Huapi, cerca de Bariloche, y un punto de venta físico en la cadena Sodimac, donde los productos están instalados y los clientes los pueden ver para comprarlos en el local o directamente en fábrica”, señala Villar.

El proceso de comercialización es simple: como hay tanta diversidad de formatos, medidas y colores, el comprador personaliza su pedido y en un rango de 10 a 15 días lo tiene listo para retirar o para que se lo lleven a domicilio, ya que se hacen envíos a todas partes del país: desde Ushuaia a La Quiaca, pasando por los pueblos más recónditos del interior.

PRODUCTO LISTO. Los galpones se presentan en caja cerrada, con un código QR para escanear el manual.

Otro diferencial es que la venta se hace sin anticipos: el cliente recién paga el producto una vez que su pedido esté listo. Además, puede optar por retirarlo o recibirlo y armarlo basándose en el manual de instrucciones o solicitar el servicio de instalación.

Los productos de Don Acero se presentan en una caja cerrada, con un código QR impreso para escanear el manual de instalación, con la descripción de cada pieza. Además, a través de una aplicación de WhatsApp, ofrece asistencia en tiempo real al cliente en su proceso de armado.

La fábrica de Don Acero está sobre la calle Moreno, a 20 metros de la ruta provincial 25, donde antes funcionó una cochera de una remisería. Tiene 300 metros cuadrados de planta productiva y 100 donde acopian stock de materia prima y de producto terminado.

EQUIPO DE TRABAJO. Marcos y Matías Villar apuestan a darles participación y beneficios a sus empleados.

La producción está automatizada en un 80%; el otro 20% lo está trabajando con la Universidad de General Sarmiento para desarrollar un diseño donde el equipo de trabajo sólo tenga que asistir y controlar los procesos “Tratamos de evolucionar para que nuestros empleados cada vez tengan menos esfuerzo en el trabajo”, sostiene su mentor, convencido de las virtudes de esta premisa.

Villar tiene una amplia trayectoria industrial. Hace dos décadas fundó junto a su padre y hermanos Frío Star, una próspera empresa ubicada a la vera de la antigua ruta 9, en Belén de Escobar, donde hoy continúan sus hermanos.

Además, es directivo de la Unión Industrial de Escobar (UIDE). Fue su presidente durante cuatro mandatos consecutivos (2012-2020), hoy está en la vicepresidencia segunda y participa en la Subcomisión de Comercio Exterior colaborando para que otras pymes puedan acceder a nuevos mercados. Algo en lo que él mismo trabaja en Don Acero: “El primer paso es salir hacia Uruguay, después veremos la posibilidad de ampliarnos a Chile y Bolivia”, anticipa, con entusiasmo y visión de futuro.

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MARCOS Y MATÍAS VILLAR

Negocios de familia: padre e hijo, socios

El socio de Marcos Villar en Don Acero es su hijo Matías, que tiene 24 años y es licenciado en Marketing, Comercio Internacional y Administración de Empresas. “En la fábrica es primero mi socio y después mi hijo”, señala.

Tomaron la decisión de trabajar juntos porque Matías se interesó en aprender los secretos del emprendedurismo para poder desarrollar sus conocimientos en una start up.

La valorización del recurso humano es un pilar de esta pyme. “Para ser los mejores tenemos que sentirnos como tales. Por eso es que no solamente buscamos la recomendación entre nuestros usuarios sino la fidelización de nuestro equipo de trabajo”, señala el joven empresario, quien se ocupa específicamente del comercio electrónico.

Además, sostiene que “trabajar contento se traduce en buenas prácticas. Por eso los integramos en la toma de decisiones en cuanto a las mejoras y les brindamos beneficios más allá de los convencionales”.

Don Acero comenzó con cuatro integrantes y ahora tiene seis: cuatro están en la parte de producción, dos en la administración y uno en el servicio de instalación.

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