Aprendió a cantar sin que le enseñen, de chico. “Es algo que lo traigo por naturaleza”, explica. Dice que siente orgullo de representar a Escobar, pero lamenta que no se abran espacios para los artistas.

Por HÉCTOR O. SÁNCHEZ
hsanchez@dia32.com.ar

Con tres discos publicados a lo largo de su carrera y más de quince años actuando en innumerables peñas y festivales del país, Hernán Albornoz es uno de los referentes más conocidos de la expresión folklórica escobarense, que divulga con su voz en el micrófono y una guitarra criolla como fiel compañera de ruta.

“Mi historia en la música es muy simple”, cuenta el artista nacido en Luján en octubre de 1970, que llegó a Escobar a los 6 años. “Cuando la maestra preguntaba si alguien quería participar en algún acto, era el primero que levantaba la mano, aunque a esa edad para mí era un juego. Ya de grande, a los 19, me alentó a subirme a un escenario Alberto de los Santos, un almacenero de Matheu a quien quise como un segundo padre. La anécdota fue graciosa porque le preguntó a mi papá si los animales tenían radio. “No, es mi pibe, que le gusta cantar”, le respondió”, recuerda sonriente.

Era noviembre del ‘89 y en esos días se desplegaba un espacio para el Pre Baradero en el Club Boca del Tigre. “Alberto le planteó a mi viejo si no me gustaría cantar ahí. Pero como yo era bastante chúcaro para esas cosas, le contestó que seguro no iba a querer. Pero él insistió y vino con la bases del certamen. Como en ese momento no sabía tocar ningún instrumento, me ofreció a los sobrinos como soporte y así fue como pisé un escenario por primera vez”.

Ahora también tocás la guitarra, ¿sentís que lo más importante que hacés es el canto?

Sí, inclusive no tengo problema de cantar a capela. Me ha pasado que ante fallas técnicas tuve que bajar del escenario para cantar sin micrófono o sin música. Es algo que lo traigo por naturaleza, aprendí a entonar solo, poniendo los casetes de mis referentes y jugando a que era alguno de ellos. El cantor por naturaleza es muy diferente al que arranca de cero en un conservatorio”.

Cuando vas a cantar a otros lugares, ¿sentís que sos embajador de tu pago, que llevás algo de Escobar?

Salir, en principio, te demuestra dónde estás parado. Al compararte con otros cantores ves cuánto avanzaste o cuánto retrocediste según la devolución que te da la gente. Pero siempre que digo que soy de Escobar, obtengo un: “¡Uh, qué lindo! La Fiesta de la Flor tal cosa, tal otra, qué bien la pasé. Y eso me hace sentir orgulloso de estar representándolo”.

Y si te preguntan cómo anda el folklore y qué eventos hacen, ¿qué decís?

Es un terreno escabroso y contesto con la verdad: es una lástima que una ciudad con tantos habitantes, con tanto turismo, con tanta “cosa linda”, no tenga su fiesta del canto popular, que no haya un recinto donde los músicos escobarenses puedan ir a expresarse. Digo músicos y representantes de otras ramas del arte.

El hecho de que hoy esté una cantante como Iris Pavoni en la Dirección de Cultura, ¿cambió en algo las posibilidades para el folklore?

La conozco desde hace muchos años, es una excelente artista, que siempre ha dejado muy bien parado a Escobar, pero ignoro su bagaje político. Es importante que haya recuperado la plaza de un certamen nacional como el Pre Baradero, ojalá pueda conseguir muchas más.

En mi caso, nunca me gusto mezclar la política con lo que hago.

Pero el cantante es político. Cuando elegís cantar una canción, ¿lo hacés por lo que dice o porque concuerda con tu perfil?

No, yo creo que las letras están hechas por algo. El autor la compuso porque tenía un sentido para él. En lo personal, hay temas que me gusta hacer porque tienen un gran contenido social, pero no me gusta usarlo para hacer política, para motivar, sino para tengamos memoria. En muchas letras está la historia viva de este país, de la que uno no puede estar ajeno, más allá de la ideología que tengas.

Siguiendo con el tema, en los lugares que recorrés, ¿ves que los gobiernos de turno están comprometidos con los hechos artísticos culturales, o solamente es una cuestión de los artistas?

Si yo te dijera que en los lugares donde me ha tocado ir he recibido apoyo del gobierno de turno, estaría faltando a la verdad. Los últimos festivales los he conseguido por mérito propio, porque me he movido, mandé material, carpetas de presentación, y también por una amiga, Eliana Santillán, que siempre me ha dado una mano.

¿Hay competencia en los escenarios de folklore?

Al contrario, hay mucha camaradería. En noviembre del año pasado fui solo con mi guitarra al festival de Parque Luro, en Ataliva Roca, La Pampa, por gestión de Eliana, y me acompañó un percusionista de su ballet. Pero no teníamos bombo y los conjuntos se peleaban para prestarnos los instrumentos.

No creo en la competencia, cuando uno sube al escenario trata de mostrar lo mejor que tiene, en representación de su lugar.

¿Cómo imaginas tu futuro a corto o mediano plazo?

Jamás me preocupó en esto de cantar. Dios sabe cuándo será el momento justo para uno, trato de vivir como en todos los aspectos de la vida el hoy, minuto a minuto, no me preocupa lo que va a pasar de acá a dos horas. Ahora estoy disfrutando esta entrevista con ustedes, tomando unos mates, y no me preocupa lo que vendrá.

¿Tenés fecha para el próximo disco?

Con un poco de suerte y algo más, vamos a tratar de que salga para fin de año, porque la cuestión monetaria nos afecta a todos. Además trabajo de otra cosa, porque es muy difícil vivir de esto. Hago mías las palabras de un cantor que cuando un periodista le preguntó si podía vivir de la música, le respondió: “No hermano, yo laburo para comer y canto para vivir”.

Nunca canté por una cuestión monetaria ni jamás se me cruzó por la cabeza subir al escenario solo por ganar dinero. Si viene, bienvenido sea, pero creo que cantar o hacer música se hace con el corazón, porque se siente, porque es una pasión.

Escenarios y referentes

El sábado 27 de este mes, Hernán Albornoz se subirá por segundo año consecutivo al escenario mayor del festival de Parque Luro, en La Pampa. Su derrotero de presentaciones incluye peñas en Cosquín (desde 1993 va todos los años) y numerosos festivales folklóricos en Córdoba, Salta, Capital y varias localidades bonaerenses. En junio de 2009 teloneó a Abel Pintos en Escobar.

“Mis referentes musicales, desde la infancia, fueron Hernán Figueroa Reyes, Jorge Cafrune, Daniel Toro, Los Fronterizos, Los Chalchaleros. Siempre tuve inclinación por la música norteña, pero en todo momento trato de ser yo, tener mi estilo propio, no copiar a nadie”, explica.

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