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EL ACTUAL

El periódico que lo decía todo

Su director fue el escritor y poeta Tilo Wenner. Después de doce años de circulación semanal, tuvo un abrupto y trágico final en 1976. Pero su recuerdo está vigente.

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Por FLORENCIA ALVAREZ
falvarez@dia32.com.ar

Durante doce años circuló en Escobar el periódico El Actual, que apareció por primera vez el 18 de noviembre de 1964. Era un tabloide de ocho páginas, en blanco y negro, que al principio daba a conocer asuntos vecinales sin demasiada trascendencia pero que a lo largo del tiempo se fue involucrando en temas políticos y comprometiéndose en graves denuncias.

La información de lo que acontecía en el pequeño Escobar de entonces se fue desvaneciendo hacia 1973, cuando el periódico comenzó a publicar notas y editoriales con fuertes críticas sociales y a hablar sobre los conflictos sindicales desatados en 1975 con los despidos en la planta de Ford y en el frigorífico San Sebastián, entre otros. Fue un medio consecuente al denunciar actos de corrupción cometidos por gobiernos y fuerzas de seguridad.

Al principio se editaba quincenalmente y después fue semanal, salía los miércoles y contaba con 500 suscriptores que lo recibían por correo franqueado. Su lema era “Libre por principios y por propensión: mi estado natural es la libertad”, una frase de Juan Facundo Quiroga que Tilo Wenner, su director, eligió especialmente.

En los comienzos Wenner tenía su imprenta, llamada Rayo, en una edificación ubicada en la actual Edilfredo Ameghino y Colón, frente al campito de la estación, de donde salían las ediciones de El Actual. Más tarde, la imprenta se mudó a Alberdi 641, a treinta metros de la comisaría de Escobar.

Era su domicilio particular. En la parte delantera estaba el diario y en la de atrás la casa familiar que compartía con varios familiares de su esposa, Eliana Naón, quien daba clases de dactilografía en la planta alta, y sus dos hijas: Liana y Ariadna.

Wenner nació en Galarza, Entre Ríos, el 3 de febrero de 1931. Sus padres, Adolfo Wenner y Catalina Arenst -descendientes de alemanes y rusos-alemanes-, tuvieron once hijos. Cuando Tilo tenía 9 años se cayó jugando y tuvo una fractura expuesta de muñeca que derivó en una gangrena. Así fue que perdió su brazo izquierdo.

Estudió Medicina y Filosofía y Letras. Con ayuda de sus hermanos mayores, que le financiaron los viajes, recorrió Bolivia, Chile y Perú. También anduvo por Francia y pasó un largo tiempo en el Barrio Latino de París, donde entró en contacto con varios integrantes del movimiento surrealista.

En 1955 volvió a Buenos Aires de polizón en un barco de carga. Entre 1957 y 1964 publicó diez libros. También editó dos revistas de muy corta vida: Serpentina (1957-1958) y Arte y Crítica (1964).

Fue Eliana quien lo trajo a Escobar. Tilo daba clase de castellano y literatura, pero la plata no alcanzaba. Puso un supermercadito que atendía a partir del mediodía, por lo cual se fundió rápidamente. Como Escobar recién se había independizado de Pilar y de Tigre, pensaron que sería buena idea lanzar un periódico. Entre las personalidades que asistieron a su presentación estuvo el entonces intendente Antonio Lambertuchi.

Luego de doce años de salir regularmente, El Actual tuvo un abrupto final en el aciago 1976. El 7 de enero secuestraron al periodista Ricardo Giménez en Loma Verde. Apareció fusilado y con mutilaciones en un basural de Moreno. Luis Patti era policía de calle y dicen que se apostaba en la puerta del periódico noche y día para vigilar los movimientos.

El 24 de marzo fue secuestrado Gastón Gonçalves, también redactor del tabloide y autor de la columna “Los mates de doña Eva”. Ese mismo día también intentaron secuestrar a Wenner. En la última portada de El Actual se denunciaban estos hechos. Horas después, su director era llevado a la comisaría.

El 2 de abril aparecieron cuatro cadáveres calcinados a la vera del río Luján, que fueron enterrados como NN en el cementerio de Escobar. El Equipo Argentino de Antropología Forense exhumó los cuerpos en junio 1996. La identificación llevó más de una década: dos de ellos eran los de Gastón Gonçalves y Tilo Wenner.

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