Con 19 años, el joven del barrio Stone tocó el cielo con las manos al marcar el gol que le dio el ascenso a primera división a Argentinos. “Nunca pensé vivir esto, lo disfruto mucho”, confiesa, feliz.
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Por JAVIER RUBINSTEIN
Director de El Deportivo Magazine y El Deportivo Web

Escobar tiene un nuevo futbolista en primera división. Así como los hermanos Franco y Bruno Zuculini asomaron raudamente en Racing, Ariel Rojas se destacó en River o Raúl Bobadilla se hizo conocido en el exterior, un nuevo valor local se presentará oficialmente en el máximo nivel de la competencia nacional, con la camiseta de Argentinos Juniors.

Nicolás González (19), criado en el barrio Stone, en Belén de Escobar, cobró protagonismo durante los últimos meses jugando seguido en el equipo del “Gringo” Gabriel Heinze. Y se consagró ante los hinchas el sábado 8 con el agónico gol que logró ante Gimnasia de Jujuy, pocos minutos después de haber ingresado. Ese tanto, entrando libre por la izquierda y definiendo con soltura ante la salida del arquero, puso el resultado 2 a 1 y le valió el ascenso al “Bicho” colorado, tras una temporada en la B Nacional.

“Nico” comenzó jugando en Sportivo Escobar cuando tenía 5 años, pasó también por el Club Belén y después hizo toda su carrera de inferiores en el club de La Paternal, al que llegó a los 8 años y no se fue más, cumpliendo su sueño de ser futbolista.

“Mi hermano jugaba al baby en Parque Chas y el entrenador, Rodrigo Lista, le preguntó si tenía hermanos. Ahí me presenté yo. Después surgió un interés de River y fui una semana, pero no me gustó y no quise seguir. También estuve en Platense, hice una sola práctica y no fui más”, cuenta acerca de sus primeros pasos en el fútbol, pasando por varios clubes, aunque ninguno lo convencía.

“Después de aquellos contactos Lista llamó a mi casa, consultó si quería ir a jugar a Argentinos y acepté. No tuve pruebas, me ficharon directamente. Argentinos siempre me brindó apoyo y se preocupó desde el primer momento por mí”, reconoce este volante/delantero, de 1,80 metros y nacido el 6 de abril de 1998, unos meses antes de iniciarse el recordado Mundial de Francia.

Su debut en el fútbol grande se dio el 27 de julio de 2016, cuando el equipo ya estaba en la segunda división. Puede jugar tanto de volante como de extremo izquierdo y tiene facilidad para llegar a posiciones de gol. En 21 presentaciones en la B, el escobarense marcó en cuatro oportunidades.

Cuenta que dos veces estuvo a punto de dejar de jugar, cuando estaba en 9° y 8° división. El cansancio de los viajes desde Escobar hasta La Paternal lo hizo dudar de su futuro cuando era chico, pero su familia lo apuntaló y animó en esos momentos de angustia, algo que hoy agradece.

“Por suerte no dejé, pero los viajes se complicaban, era colectivo, tren, combi en una época… Por eso disfruté tanto cuando me tocó debutar, supe aprovechar mucho el momento por lo que me había costado. Era lo que había soñado siempre”, confiesa, feliz por lo rápido que se encaminó su andar en Argentinos y las puertas que se le pueden abrir a mediano plazo.

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Sábado de gloria

En el gol ante los jujeños “Nico” tocó el cielo con las manos. Fue el grito que esperó desde pibe y el tanto más importante de su corta y prometedora carrera deportiva. Esa definición de zurda, a los 43’ del complemento, y el estallido del estadio Diego Armando Maradona serán cosas que recordará siempre.

“Fue algo muy lindo, que nunca hubiera pensado. Salí a gritar el gol y vi a mi familia en la tribuna, a mi abuelo. Nunca pensé vivir eso. Por suerte pude convertir y disfrutar mucho”, le cuenta a DIA 32, narrando su histórico sábado de ascenso y gloria.

Con respecto a su próxima etapa, con Argentinos jugando la Superliga ante los grandes clubes argentinos, sabe muy bien que no puede relajarse ni perder pisada entre sus compañeros. “No hay que parar un segundo, ni en vacaciones. Esto es muy largo y el jugador no para nunca. Solo tendremos que prepararnos bien físicamente, en lo futbolístico estamos bien, esperando lo que se vendrá en primera”, sostiene.

Ser futbolista profesional es el sueño de miles de niños, que quizá ni se imaginan el largo recorrido que deben transitar para poder lograrlo. Por eso, en el final de la entrevista, González comparte algunas recomendaciones que le sirvieron para su carrera. “A los chicos de Escobar les digo que nunca hay que bajar los brazos, siempre hay que ir por un poquito más. Que se apoyen en la familia, que al final hay recompensa, tanto sacrificio a la larga da sus frutos”, afirma, tan seguro como cuando queda solo frente al arquero y define junto a un palo.

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