A los 26 años, el hijo del senador provincial Roberto Costa es el concejal más joven del partido de Escobar. Se define vecinalista y dice estar “convencido de que la política es la actividad más noble del mundo”. Su deseo de ser intendente.

Cuando la gente salía a las calles a gritar “que se vayan todos” y el país ardía entre saqueos, cacerolazos, represión y cambios casi diarios de presidente, Leandro Costa era un pibe de apenas 16 años, que cursaba sus estudios secundarios en el Instituto San Vicente de Paul, jugaba al básquet en Sportivo Escobar y pasaba el resto del tiempo con sus amigos. Ni pensaba en seguir los pasos de su padre, por entonces diputado nacional del radicalismo y ya con una vasta carrera en la política local. Lo suyo, al principio, iba por otro lado: el deporte. De hecho, poco después se anotó en el INEF, de donde egresó con el título de Educación Física.

Pero la herencia genética no tardó demasiado en manifestarse y salir a la luz. De a poco y con entusiasmo juvenil, Leandro empezó a interesarse por las cuestiones políticas. A tal punto se involucró que sin mucha experiencia, pero con un apellido instalado, el año pasado, con la edad mínima para ser candidato, se postuló a concejal. Y desde diciembre es el representante de la Acción Vecinal de Escobar (AVE) en el Concejo Deliberante, en un bloque cuya segunda integrante es la maschwitzense Miriam Pierotti, de la agrupación Escobar es Posible.

Pasada la prueba de sus primeras sesiones, y en medio del receso legislativo, el joven concejal habló con DIA 32 de sus comienzos, sus ideas, su intención de generar un proyecto político alternativo y su deseo más íntimo: ser intendente de Escobar.

¿Cuándo y cómo se despertó tu vocación política?

Fue hace unos 3 años. Vi que en Escobar faltaba gente que se ponga la camiseta de un proyecto alternativo, porque los proyectos que parecen alternativos terminan siendo oficialistas y eso confunde a la gente. Quise tomar las riendas de algo en el partido de Escobar, perteneciendo al mismo grupo político que mi padre, que es el possismo de la provincia de Buenos Aires. Pero desde los 16 años que tengo vida política. A los 18 estaba sentado siendo fiscal de mesa, después siendo fiscal general de un colegio, dándole una mano a lo que es la Acción Vecinal de Escobar, y a mi viejo también.

¿Cómo es entrar en un ambiente tan cuestionado?

Estoy convencido de que la política es, sin duda, la actividad más noble que hay en el mundo. Tendría que ser de prestigio, de discusión, de ayuda social. Lo que pasa es que hay quienes no la hacen de esa forma. Yo ingreso sabiendo que en la opinión popular la mayoría dice “la política no sirve, son todos ñoquis”. ¿Cómo se cambia? Con más jóvenes que ingresen a la política para ser dirigentes o desde el ciudadano. Si la gente se mete más a averiguar de qué se trata, esta cuestión va a cambiar. Pero hay una gran indiferencia, la gente no conoce ni quiénes son los concejales. “Son todos corruptos y todos ñoquis”, pero no los conoce. Así es muy difícil. Hay que cambiarlo con el ejemplo y caminando. Pasa que si un dirigente hace bien las cosas y dos las hacen mal, seguís yendo para atrás y eso es peligroso.

¿Tenés algún referente político fuerte?

Hay una ausencia de dirigentes nacionales que motiven tanto a los dirigentes como nosotros como también a la gente. Hoy Cristina Kirchner puede llegar a conseguir eso. Del resto de los dirigentes nacionales no me motiva ninguno. Trabajo con Gustavo (Posse), que es de los políticos más capaces que hay y espero que tenga lugar en la escena nacional, ya que está al nivel de cualquiera o incluso más arriba. Él es mi referente.

¿Adscribís a alguna ideología política determinada?

Para mí la derecha, el centro y la izquierda son categorizaciones viejas. Yo soy una persona que estuvo a favor del matrimonio igualitario, no con la palabra matrimonio, pero sí la unión civil entre personas del mismo sexo, pero por cuestiones legales, filosóficas y religiosas estoy muy en contra del aborto. Entonces, ¿que soy? ¿De derecha o de izquierda?

Creo que hay que juzgar por categorías más chicas y no encasillarse tanto. Las ideologías y las recetas de izquierda y de derecha ya fracasaron. Hay que buscar los puntos medios, que siempre son mejores.

Dado el panorama actual y esta cultura, digamos, “bipartidista”, ¿qué opinión te merece el papel de la oposición?

No sé si hablar de bipartidismo, pero sí de 3 ó 4 partidos muy fuertes. Todos dicen “Cristina arrasó” y es cierto, sacó muchos votos. Pero el problema es que el segundo sacó muy pocos. Y esta atomización de la oposición no es buena, no podemos tener 6 ó 7 candidatos a presidente. Entre otras razones, esto sucede porque el radicalismo está muy venido abajo, pareciera que tiende a desaparecer porque su estructura siempre privilegió el poder adentro del partido como fin, y no el partido político para llegar al poder.

El problema del radicalismo es ese: que no entiende que los partidos políticos son fundamentales en la democracia si son un medio para llegar al poder y no un fin en sí mismos. Pero así como los dirigentes no me motivan, yo no tomo partido por ningún partido nacional. Cuando arranqué en la política el vecinalismo fue lo que más me interesó. Es desde afuera hacia adentro, desde los barrios hasta los cascos urbanos y desde abajo hacia arriba. Que crezca primero el municipio para que crezca la Nación. Si cada municipio crece, la Nación va creciendo automáticamente.

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¿Hay algún paralelismo de ese análisis que hacés con la escena local?

Acá se potencia. Fuimos de los distritos de la provincia con más candidatos a intendente. Esto pasa por la ausencia de dirigentes fuertes en la oposición y la falta de diálogo. Nosotros nos vamos a dar el trabajo de hablar con todos para formar algo para Escobar, porque el vecinalismo agrupa muchas maneras de pensar y no discrimina ideologías. El intendente, con el 50% de los votos, se quedó con el 80% de la representación, y de esas cosas hay que aprender. Hoy en el Concejo lo único que puedo hacer es levantar la voz y poner mi punto de vista, en los votos ya sabemos cómo son los resultados.

Según tu visión, ¿cuáles son los pros y contras de la gestión Guzmán?

Lo único que puedo decir a favor es que han aumentado bastante la recaudación, no sé si es por mérito propio o porque al haber más plata en el país la gente paga los impuestos. Pero faltan obras de primera necesidad. Escobar está en los últimos puestos en cantidad de casas con agua corriente, y último en cloacas en la provincia, con un 5%, mientras que en San Isidro tienen más del 90%. Se han privilegiado obras electorales, no de primera necesidad para la gente, que incluso a veces no se da cuenta y por eso vota como vota. Hicieron las 500 cuadras de asfalto, es cierto, pero no son de buena calidad. Este gobierno ha sido de los menos malos que tuvimos, pero podría haber sido muy superior con la cantidad de dinero que ingresó. Por eso nosotros estamos del otro lado.

Uno de los temas más polémicos del año pasado a nivel local, pero que casi no tuvo discusión política, fue la construcción y puesta en marcha del puerto regasificador en el Paraná de las Palmas, ¿cúal es tu punto de vista?

Si nosotros hubiésemos estado, no estaría ahí. Para empezar, es peligroso ecológicamente y tendría que estar en aguas abiertas. Que puede estallar en mil pedazos y ser como 150 bombas atómicas, como se ha leído, es mentira. Se puede incendiar, se pueden volcar los fluidos que traen los barcos, pero ya está hecho. Hay que generar un ente o una comisión que lo controle, que informe si está teniendo el mantenimiento correcto y esperar que no suceda nada, porque tampoco el riesgo es tan grande.

¿Y qué opinás de la política cultural que lleva adelante el Municipio?

Cuando uno es pueblo es más fácil mantener las cuestiones culturales, pero cuando va siendo una ciudad cada vez más grande llegan y se mezclan culturas de otros lugares, es más difícil. Pero no significa que porque sea más difícil hay que tirarlo todo. La Fiesta de la Flor debería tener muchísimo más apoyo, del Intendente y del gobierno municipal. Hay que darle más bola. Hacer festivales tipo el de Baradero, donde se incentive a los artistas locales para que puedan tocar con los artistas que vienen. Que tengan reconocimiento local y quizá también prensa nacional. Hoy viene Bahiano, toca, se le paga y se va. En Escobar hay muchas bandas y no tienen mucho lugar.

Retomando el contexto nacional, ¿cuál es tu posición sobre la despenalización de la marihuana para consumo personal?

Si tuviera la certeza de que la despenalización realmente disminuye el consumo, estaría a favor. Lo que pasa que no la tengo.

¿Cómo te ves de acá a 10 años? ¿Cuáles son tus objetivos?

A nivel personal, me gustaría recibirme de abogado dentro de los tres años que me faltan. Y quizás también, ¿por qué no?, estar casado. Dentro de la política, parece una frase trillada pero todos los dirigentes quieren gobernar en su distrito. Y yo pretendo lo mismo: no sé si en 4, 8 o en los años que sean, por esta mirada vecinalista que tengo. No quiero ser intendente porque tenga la intención de después hacer una carrera… No. Me conformaría con ser intendente de Escobar porque hay muchas cosas para cambiar. Así que yo me imagino o pretendo en 10 años estar ocupando ese sillón que esta acá en la esquina. No más que eso.

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