Tiene 14 años y está la selección juvenil. Ya compitió en los Juegos Suramericanos de Panamá, con medalla de bronce, y en el Panamericano de Brasil. “Mi sueño es seguir creciendo”, afirma.

El encantamiento de Martina Begnes (14) con la gimnasia deportiva fue instantáneo, como un amor a primera vista. Apenas la descubrió, sintió que había encontrado su lugar. Desde entonces, nunca practicó otro deporte fuera del ámbito escolar y dedicó toda su energía a perfeccionarse entre la viga, el salto, las barras y el suelo. El tiempo demostraría que aquella intuición no estaba equivocada.

Comenzó apenas con 5 años, en el Centro de Educación Física (CEF) N°37 que funciona en el polideportivo municipal de Escobar. Allí fue siendo una nena, dispuesta a hacer los ejercicios como un juego, una manera de divertirse y estar en movimiento constante arriba de las colchonetas del amplio gimnasio.

“De chica me gustaba mucho moverme, hacer cosas y practicar deporte. Me gustó la gimnasia y descubrí que era algo que disfrutaba. Estuve en el CEF desde los 5 a los 7 años. Mi entrenadora se llamaba Rocío (Martínez), a quien recuerdo con mucho cariño. Ella me acompañó en mis primeros pasos”, le cuenta a DIA 32.

La adolescente se expresa con total naturalidad, muy clara en sus definiciones y con una madurez que asombra por su corta edad. “De chica aprendí las bases de la gimnasia y desarrollé habilidades que me fueron ayudando a crecer. Me entusiasmaba aprender con elementos nuevos y ver cómo mejoraba cada día con esfuerzo y práctica. Me fui perfeccionando y descubrí que la gimnasia me apasionaba”, acota.

Después de estar un par de años en la escuelita del CEF N°37, a su familia le surgió la posibilidad de llevarla a un centro especializado, donde Martina podría potenciar sus habilidades. Así nació la idea de que entrene en el Centro Gimnástico Norte de Vicente López.

“Se me dio la oportunidad de entrenar en un club con más nivel competitivo y la aproveché. Quería seguir creciendo como gimnasta y aprender más. Fue un momento justo para dar un paso adelante y seguir progresando”, explica, sobre aquel cambio de gimnasio, siete años atrás.

Las prácticas comenzaron a convertirla en una gimnasta cada vez más completa. Así, cuando tenía 9 años, llegó su primer torneo oficial, al que recuerda con cariño.

Estaba muy nerviosa y participé en todos los aparatos. Estaba feliz y gané confianza para seguir mejorando. No recuerdo cómo salí, pero después de eso fui sumando competencias y empecé a disfrutar de los torneos”, afirma, orgullosa.

Su llegada a la Selección

Como consecuencia de sus muy buenas actuaciones, a Martina Begnes se le presentó la oportunidad de participar de selectivos para pasar a formar parte del equipo nacional juvenil de gimnasia deportiva. Algo que aprovechó muy bien.

“En 2023 tuve dos oportunidades para ingresar a élite. En la primera convocatoria la evaluación duró dos días. Nos calificaban y teníamos que llegar a un puntaje mínimo de 70. Yo obtuve 80 puntos. Fue un momento muy especial, una gran alegría”, repasa sobre aquella primera emoción que vivió al ser parte del equipo nacional.

La gimnasta escobarense pasó a entrenar en el CeNARD y desde enero de 2024 su coach es Camila Soto. El año pasado tuvo una destacada actuación en el Nacional de Clubes, donde terminó segunda tras el all around (los cuatro aparatos de su categoría: suelo, salto, viga y paralelas). Meses más tarde se ubicó quinta en el Nacional individual y tercera en viga. Ahí empezó su despegue.

Este 2026 es, hasta el momento, su mejor año en cuanto a eventos importantes y rendimiento. En abril integró el equipo argentino que logró la medalla de bronce en los IV Juegos Suramericanos de la Juventud en Panamá, con un puntaje total de 179,650. A nivel individual quedó 21º en la clasificación general, con sus mejores actuaciones en suelo y barras paralelas.

“No es fácil combinar el colegio con los entrenamientos. Hay momentos que tengo que dejar de lado algunas cosas y hacer un esfuerzo extra para ponerme al día”.

Recientemente, a mediados de junio, compitió en el Panamericano de Gimnasia en Río de Janeiro (Brasil), donde compartió equipo con Eugenia García Berbel, Sofía Chimenti y María Luz Navarro. El elenco nacional quedó en el cuarto puesto de la tabla general, detrás de Estados Unidos, Canadá y Brasil.

“Este año viene siendo muy especial para mí. Tuve la oportunidad de participar en dos torneos muy importantes. Fueron experiencias increíbles, con muchos aprendizajes. Disfruté el nivel de las competencias y realmente superaron mis expectativas. Me sentí muy feliz y lo voy a recordar siempre”, comenta, sobre sus participaciones en Panamá y Brasil.

Particularmente, sobre el Panamericano, destaca: “En el aparato que me sentí más cómoda fue en paralelas, es uno de los que más disfruto. No precisamente el que más me gusta, pero en este torneo lo disfruté mucho. Igual, me gustó participar en todos porque cada uno tiene su desafío y requiere cosas diferentes”.

Para el segundo semestre de 2026 tiene varias competencias programadas: un Metropolitano en Vélez, el Nacional de Clubes en Rosario y otro Nacional, que además servirá como selectivo para el Sudamericano. “Me quedan bastantes desafíos y entreno mucho para llegar de la mejor manera a cada competencia. El objetivo es seguir mejorando para clasificar a los torneos internacionales”, explica, con la mente puesta en lo que vendrá.

Horas de estudio y prácticas

Entre viajes, torneos y entrenamientos, “Martu” sabe que tampoco puede descuidar sus estudios secundarios. Mientras cursa tercer año en el Instituto San Vicente de Paul, debe administrar sus tiempos con las seis horas de práctica que tiene de lunes a sábado en CABA. 

“No es fácil combinar el colegio con los entrenamientos. Trato de organizarme con los horarios para cumplir con todo, pero se hace difícil. Hay momentos que tengo que dejar de lado algunas cosas y hacer un esfuerzo extra para ponerme al día”, sostiene, consciente de sus obligaciones. 

“Entreno mucho para llegar de la mejor manera a cada competencia. El objetivo es seguir mejorando para clasificar a los torneos internacionales”.

“Cuando volví de Brasil estaba medio perdida y tuve que recuperar temas. Por suerte el San Vicente me apoya para que siga adelante en el estudio y en el deporte. Estoy muy agradecida a todos, igual que a mi familia, que hace un esfuerzo enorme para acompañarme todos los días. Sin ellos no podría cumplir mis objetivos”, declara, con la precoz madurez que la identifica.

Con un presente brillante y un futuro que parece ser muy promisorio, esta joven gimnasta local no para de proyectar su carrera y trazar nuevos objetivos. “Mi sueño es seguir creciendo dentro de la gimnasia y representar al país en las competencias más importantes. Quiero cumplir metas, disfrutar de este deporte y aprovechar cada oportunidad”, confiesa.

La ilusión está en marcha y, por lo visto hasta ahora, argumentos para sostenerla no le faltan.

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