Desde 2013 el club azulgrana se instaló en Maschwitz, donde su equipo mayor compite en la máxima división de la URBA. “Buscamos crecer en el partido y ser una opción de desarrollo deportivo”, sostiene su presidente.

Por JAVIER RUBINSTEIN
Director de El Deportivo Magazine y El Deportivo Web

Fundado por ex alumnos del colegio del barrio porteño de Belgrano, de la mano de los Hermanos Maristas, el Club Manuel Belgrano tiene 57 años de vida. Cuenta con una sede en el barrio de Saavedra, en la que sus equipos entrenan durante la semana, y hace dos años se vino a Ingeniero Maschwitz, donde erigió su cancha de rugby y sábado por medio hace las veces de local.

El predio está en el cruce de las calles La Pista y Lago Puelo, en una zona alejada del casco céntrico de la localidad. Comprar el terreno en Maschwitz fue un sueño que se hizo realidad gracias al aporte de un grupo de socios. Adelante están ubicadas las cuatro canchas de rugby -más una de hockey sintético-, mientras que más atrás avanza el proyecto de construir un club de campo.

El rugby es la actividad fuerte de Manuel Belgrano, que en 2005 logró el ascenso a la primera división de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA). Desde entonces ha participado del Top 14 y en el Torneo Reubicación.

Entrenado por Gustavo Gutiérrez y Facundo Salas, sus figuras más reconocidas son Federico Menini (el capitán), Santiago Raffo (ex seleccionado URBA), Santiago González Fischer y Martín Ignes (ex Pumita). “Es un equipo joven y con muchas ganas de crecer”, afirma a DIA 32 el presidente de la entidad, Diego Curutchet.

Con diez años en el primer nivel de la URBA y buenas divisiones inferiores, el objetivo de Belgrano va más allá de lo estrictamente competitivo. “Buscamos desarrollar personas de bien, con valores a través del deporte”, sostiene Curutchet. En esa línea, palabras como respeto, solidaridad, lealtad, humildad, disciplina, esfuerzo y amistad son poco menos que una declaración de principios . En todas las categorías, el club cuenta hoy con más de 600 jugadores.

Al ser “nuevos” en Maschwitz, el equipo de primera está formado por mayoría de jugadores provenientes de Capital o Zona Norte, más cercanos a la sede de Saavedra. Pero eso no quita que apunten a sumar rugbiers escobarenses en poco tiempo.

“Nuestro proyecto es de crecimiento en el partido de Escobar y ser una buena opción de club y desarrollo deportivo”, comenta el dirigente. En la actualidad, la entidad azul y roja cuenta con unos mil socios y está en un proceso de gran crecimiento. “Desde hace dos años, y con la inauguración de nuestra sede de Maschwitz, hemos mejorado a nivel de infraestructura, social y deportivamente”.

A la hora de hablar de las expectativas, la meta es clara: “Buscamos siempre mejorar a nivel de servicios para nuestros socios. Queremos que cada uno de nuestros jugadores y familiares vean al club como su segunda casa y que podamos ser un lugar donde todos aportemos para hacer un mundo mejor”, resume Curutchet, reluciendo la bandera del verdadero espíritu del rugby. No sólo un deporte, también una manera de ver y vivir la vida.

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