Asumieron los concejales y concejeros escolares electos en junio, Guzmán retocó algunas áreas del Ejecutivo y el peronismo se afirma en el poder. ¿Vienen dos años distintos o más de lo mismo?
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Por CIRO D. YACUZZI
cyacuzzi@dia32.com.ar

Como resultado de las elecciones legislativas del 28 de junio, a partir del 10 de diciembre cambió levemente la composición de fuerzas en el Concejo Deliberante y también se modificaron algunas piezas en el Ejecutivo Municipal. Puede decirse, sin signos de interrogación, que empezó una nueva etapa política en Escobar: la de la segunda mitad de la gestión que encabeza el intendente Sandro Guzmán. Sin embargo, habrá que esperar para saber si los actores que se incorporaron al escenario institucional del distrito desempeñan un libreto distinto al de los dos últimos años o solo harán una réplica con matices.

Por el lado del oficialismo, Elio Miranda renovó hasta diciembre de 2011 su rol de presidente del Concejo Deliberante, mientras que Luis Carranza se quedó con la titularidad de un bloque que ahora tiene 14 bancas -antes eran 16- pero ganó altura en los perfiles de varios integrantes. Las presencias de José María Rognone, Germán Maldonado y María Rosa Pereyra pueden llegar a adquirir un fuerte protagonismo, algo que hasta ahora de nadie podía esperarse en la bancada justicialista.

La oposición, en tanto, aumentó en representantes y bloques, aunque no lo suficiente para impedir que el PJ conserve una mayoría absoluta que -de ser necesario- le permitirá hacer y deshacer a total discreción. Con el Paufe desaparecido, cuesta distinguir cuál de las tres opciones será la que se pare más férreamente frente al gobierno.

Unión Celeste y Blanco se constituyó en primera minoría al conformar una bancada de tres miembros: Jesús “Cacho” Angioi -su presidente-, Luis Balbi y Néstor Bodes, que ya antes de asumir pegó el salto abriéndose de Oscar Fontán, con quien había sido electo concejal por la lista del PRO. Vale decir, dejó la camisa de Macri por la de De Narváez. Las públicas simpatías y cordiales relaciones que el trio tiene con el Intendente no lo muestran como una oposición confiable, pero habrá que dejar pasar algunas sesiones para comprobarlo.

AVE, que se redujo a dos bancas -tenía tres-, deberá afrontar el desafío de demostrar convincentemente que es un partido opositor y no un aliado camuflado del PJ. Un dato a considerar es que cuenta con el concejal de mayor proyección en la ciudad cabecera, Alejandro Fedeli, lo cual no es poca cosa ante la preponderancia de figuras de Garín y Maquinista Savio en el HCD. Si bien el fiel emisario del senador Roberto Costa en el Legislativo ha tenido hasta aquí una actuación bastante discreta, no habría que descartar que, ante el nuevo escenario, pueda mutar hacia una actitud más trascendente.

Queda por conocer el papel del solitario Fontán. Por su procedencia política, recientemente ligada a Felipe Solá, no debería vérselo afecto a un gobierno kirchnerista, aunque de esas lógicas se recomienda ver para creer.

De un primer pantallazo, por lo expuesto, al oficialismo le quedan dos años más de plena gobernabilidad, independientemente de todo. Sin embargo, la convivencia de diversos sectores en el bloque peronista no está tan consolidada como para apostar a que no se romperá hasta diciembre de 2011. Por eso, los interrogantes del principio siguen abiertos en el comienzo de esta nueva etapa política.

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Un poco de maquillaje

La modificación más importante es el equipo de Sandro Guzmán es, a todas luces, la partida de su Jefe de Gabinete y guardaespaldas político, Walter Blanco. Su función central durante estos dos años consistió en conseguir la trabajo­sa unidad del justicialismo local y ponerle el cuerpo a los temas más complicados de la gestión.

Resulta difícil hacerse a la idea de que ahora el intendente podrá arreglárselas solo en todos los frentes. Y que no haya designado a nadie en reemplazo de Blanco per­mite suponer que el sanfernadino permanecerá tras bambalinas, al menos si 2010 se da tan calmo como se presenta.

Hugo Cantero desocupó su despacho de la cada vez más desdibujada Secretaria de Gobierno y pasaría a desempeñar funciones en un área del Ministerio de Infraestructura provincial -la Autoridad del Agua (ADA)- que comanda la media vecina escobarense Cristina Alvarez Rodríguez. Su escritorio quedó para el ex concejal Roberto Palau.

Uno que se prepara para entrar en escena es el ex diputado provincial Osvaldo Fernández. Ya arrancó como coordinador del programa nacional de cooperativas «Argentina Trabaja”, pero le espera un cargo diseñado a su medida: la Secretaría Comunal, que tendrá la misión de experimentar una prueba de descentralización administrativa municipal en Ingeniero Maschwitz.

La Dirección de Cultura, en tanto, dejó atrás seis meses de naufragio con la designación de la cantante folklórica y ex concejal Iris Pavoni. Turismo, en cambio, sigue sin rumbo ni conductor desde que Maximiliano Patti decidió renunciar.

La pata que faltaba

Algo que tenía pendiente el Ejecutivo era hace pie firme en el Consejo Escolar. De sus seis integrantes, tres eran pattistas y los kirchneristas, pese a tener la presidencia del organismo, no llegaban a imponer una supremacía real.

Pero el triunfo en las elecciones le permitió al oficialismo sumar un cuarto representante, suficiente para inclinar la balanza a su favor contra los desinflados pattistas Ricardo Donatelli y Carina Chmit. Y para afirmar ese predominio se designó presidente al polifacético Julián Montessano -ex subsecretario de Deportes-, un hombre de absoluta confianza del intendente que se sacó el traje de empresario de la nocturnidad para calzarse ahora el delantal de consejero escolar bajo su equipo de profesor de educación física.

La etapa que viene

Con todo bajo un control aparentemente absoluto, el gobierno de Sandro Guzmán avizora un panorama calmo, al menos en lo inmediato.

De cualquier forma, en los años pares es cuando se empiezan a dar los primeros pasos rumbo a las próximas elecciones, por lo que la tranquilidad del oficialismo de­penderá de que los movimientos que se puedan producir no impacten en las columnas que hoy lo mantienen tan erguido.

¿El fin del pattismo?

Con Luis Patti preso y ya sin concejales en ningún municipio bonaerense, poco probable parece que el Paufe pueda resurgir. Su última representación en el Concejo Deliberante de Escobar estuvo a cargo de la valiente Patricia Césari, que ahora debió reincorporarse a la planta de personal municipal. Todas las opiniones coinciden en que la única posibilidad de que el Paufe reviva es que su líder recupere la libertad, algo que cada día se ve menos probable.

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