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ARIEL ORENTLIJERMAN

“A Escobar le falta personalidad”

Durante 20 años fue Juez de Faltas. Abogado, fanático de las motos y de la tecnología, se define “muy sociable” y extraña al pueblo de ayer: “No reniego del crecimiento, pero antes nos conocíamos todos”.

Por JAVIER RUBINSTEIN*
jrubinstein@dia32.com.ar

1-¿Naciste en Escobar?
-No, en Capital y paradójicamente vivíamos en la calle Escobar. En 1970 nos mudamos a Belén, con mi hermano Diego recién nacido. Mi madre había abierto un negocio de ropa (Pensando en Ti) sobre la avenida Tapia de Cruz. Fue el primer comercio alfombrado de Escobar.

2-¿A qué colegios fuiste?
-La primaria la hice en la escuela 14 y el secundario en el colegio Belgrano. Soy perito mercantil.

3-¿Conservás amistades de esa época?
-Sí, tengo grandes amigos. Soy muy sociable. Jugaba al básquet en Sportivo y al vóley en Independiente, donde también pasaba los veranos en la pileta. En la calle saludo a todo el mundo.

4-¿Siempre quisiste ser abogado?
-En el secundario tuve a un gran profesor y mejor persona como Roberto Gaytán. Casi todos los abogados de mi generación elegimos la profesión por él. Nos hacía ver el Derecho como algo social, solidario, y no tuve dudas de seguir esta carrera. En un test vocacional me salió orientación en humanística.

5-¿Dónde estudiaste?
-En la Universidad de Buenos Aires. Hice la colimba en el primer año y me recibí a los 22, muy rápido.

6-¿Cómo fueron los comienzos en la carrera?
-Mientras estudiaba trabajaba en la Municipalidad, con Fernando Valle como intendente. Cuando me recibí estuve con Eduardo Ramallo, haciendo derecho laboral. Después alquilamos un local con Pablo Pintos, él se fue con su padre y me quedé solo con mi estudio.

7-¿De qué manera llegaste a ser juez de Faltas?
-En el año ´95 Luis Patti me llamó porque buscaba alguien de confianza y concursé. El Concejo Deliberante me elige por mayoría y asumí el cargo en febrero de 1996, hasta 2016.

8-Trabajaste con los últimos cuatro intendentes de Escobar…
-Claro, estuve con los dos períodos de Patti, con Silvio González, con Sandro Guzmán y un tiempo corto con Ariel Sujarchuk. Es un puesto municipal fuera de planta. Lamentablemente fui el último Juez de Faltas, no existe más el cargo.

9-Ahora es una Secretaría Contravencional, ¿estás de acuerdo con este nuevo formato?
-No. Es un tema institucional de una democracia local, en la mayoría de las ciudades hay. Ariel (Sujarchuk) no quería tener un juez independiente. Después de varias charlas que tuvimos me explicó que quería llevar la justicia de faltas a una modernización. Lo entendí, pero no sé si lo comparto, y renuncié.

10-¿Cómo fue la experiencia de estar más de 20 años a cargo del Juzgado?
-Siempre me basé en el sentido común. Saber cuándo las cosas están bien o mal y ser solidario con el conciudadano. Puedo estar cinco días acá sentado (en un café) y nadie me va a putear. No es fácil en un pueblo. Tenía que aplicar una sanción a la gente que cometía una infracción. Fui muy contemplativo, nunca tomé el juzgado como una cuestión recaudatoria sino como una forma de hacer docencia.

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11-¿Algún intendente te exigía recaudar más?
-No, siempre todos me dieron absoluta libertad. Sí me hacían alguna llamada para que se le dé una mano a alguien en alguna cuestión burocrática, pero jamás que alguien borracho pueda seguir manejando.

12-¿Cómo fue tu relación con cada intendente?
-Con Patti tenía una gran amistad; con Silvio lo mismo, un pan de Dios. Con Sandro siempre tuvimos buena onda, hasta el día de hoy jugamos al fútbol, lo quiero mucho. Con Ariel hemos tenido algunas diferencias, pero no tengo ningún problema.

13-¿Pudiste seguir trabajando de abogado mientras eras juez?
-Sí, porque mi cargo no me inhabilitaba para ejercer. Es la profesión que amo y la volvería a elegir si tuviera que estudiar de nuevo una carrera.

14-¿Cuál fue la mayor satisfacción que tuviste en el Juzgado?
-Clausurar el Pichón Club de Maschwitz. Estuve años para lograrlo. Era de terror, traían palomas y las tenían hacinadas en jaulas, escondidas en un monte de cañas. Ponían 100 en una jaula de 0,80 por 0,20 centímetros de alto, sin agua ni comida. El tirador se ponía al lado, abrían la jaula y disparaban. Era gente muy poderosa, con contactos políticos, y después de años, amparos y apelaciones, se cerró. Fuimos con el Juez de Garantías, Infantería, policías… Me tiraron de todo, porque estaban en un evento internacional.

15-¿Y la mayor frustración?
-Tal vez no poder haber evitado la muerte de un chico en una pileta de un recreo en el Paraná. Estaba clausurado y siguió trabajando en forma clandestina, yo no lo sabía.

16-¿Cuántas horas dormís por día?
-Seis.

17-¿Televisión o Netflix?
-Tutoriales de YouTube para aprender cosas, como edición de videos y sonido. También sigo varios viajeros de motos por el mundo.

18-¿Series favoritas?
-La casa de papel y Las chicas del cable.

19-¿Tres bebidas preferidas?
-El agua tónica. Después, fernet con coca y un buen vino tinto.

20-¿Una comida?
-Milanesa con papas fritas, bien clásico.

21-¿Un talento oculto?
-Ser un buen editor de video y sonido.

22-Fuiste DJ de joven, ¿dónde trabajaste?
-Ayudaba en la parte de los lentos en los boliches que estaban frente a la plaza, como Stephanie, Ananá y Walkiria. Eran de amigos, iba siempre porque me gustaba la noche. Y después pasaba música en El Patio de Eugenia. Era la previa para ir a Success o Walkiria.

23-¿Tres cosas sagradas?
-Mi familia, mis viejos y los amigos. La amistad es algo sagrado para mí.

24-¿Qué te gusta de Escobar?
-Que sea la Capital Nacional de la Flor, conozco todo el país y cuando decís que sos de Escobar te asocian a las flores. Me enorgullece eso. También ir al bar a tomar un café y encontrarme con amigos, un ritual que hago desde los 18 años.

25-¿Cómo ves al Escobar de hoy?
-No estoy en contra del crecimiento, se fue aggiornando, pero le falta personalidad. Antes todos nos conocíamos.

26-¿Equipo de fútbol?
-River, pero sin ser fanático, lo veo cuando juega y no me pierdo nunca un partido de la Selección.

27-¿Practicás algún deporte?
-Juego tenis y todos los sábados fútbol en Independiente, con los amigos de hace 50 años. Soy un 9 goleador. Ah, y también juego al golf.

28-¿A qué persona admirás?
-A René Favaloro y a Arturo Illia.

29-¿Tu mayor virtud?
-La perseverancia: cuando me pongo algo en la cabeza, lo hago.

30-¿Un defecto?
-Queda mal, pero no sé… En mi casa me quieren como soy, no me reprochan nada.

31-Sos muy joven, pero ¿cómo te gustaría que te recuerden?
-Como un buen tipo, que trató de ir por la vida sin joder a nadie.

32-¿Un deseo?
-Que termine de una vez la pandemia y volvamos a la normalidad, que deje de morirse gente. Perdí varios amigos.

FICHA PERSONAL

Loco por las motos, los drones y la tecnología

Gustavo Ariel Orentlijerman, el “Alemán”, nació en Capital el 2 de agosto de 1965. Está casado hace 26 años con María Daniela Bustamante y tiene dos hijos Facundo (25) y Gastón (24). Abogado, fue docente de Derecho en el ex Nacional de Maschwitz durante 15 años. Desde 1996 y hasta 2016 fue Juez de Faltas de Escobar.

Viajar y manejar drones son sus pasatiempos preferidos. Tiene tres motos para distintos tipos de salida. “Conozco el país. En 2019 me fui de sorpresa a ver a mi hermano que corría en bici en Santa Rosa de Calamuchita. Este año viajé solo a la Costa y a Entre Ríos. La última es una Royal Enfield, edición homenaje a la de 1948. La más grande es la que uso para la ruta”, comenta.

Además, es piloto profesional de drones, con carnet habilitante. Los utiliza para fotografiar o filmar lugares. “Hace más de 10 años compré uno, como un juguete. Me empezaron a gustar y compré otro semiprofesional. Tengo tres, siempre llevo uno a los viajes, para ver caminos”, explica.

Amiguero y aventurero, un apasionado por la tecnología que constantemente busca aprender cosas nuevas.

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