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DANIEL PARADISO

“El helado no tiene secretos”

Empezó en 1978, en el garage de un vecino, en Victoria. Y en 2012 trasladó su fábrica a Garín, donde produce 800 toneladas de 60 sabores al año. Sin embargo, ninguno de sus 35 locales está en el partido de Escobar.

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Por FLORENCIA ALVAREZ
falvarez@dia32.com.ar

Cuando el heladero del barrio, Roberto Consgenla, le comentó que necesitaba un ayudante en su local, él se ofreció encantado. Para un chico que acababa de terminar la escuela primaria, trabajar en ese lugar era como vivir en la casa de chocolate de la bruja de Hansel y Gretel. Pero quien le daba esta posibilidad no era un brujo malo; muy al contrario, fue quien se convertiría en el inspirador de lo que haría por el resto de su vida, un oficio que luego él le transmitiría a sus hijas.

Durante seis veranos consecutivos, Daniel Paradiso (60) trabajó en esa heladería de la localidad de Victoria, en el partido de San Fernando, junto a su mentor. El resto del año estudiaba en un colegio industrial y se recibió de electricista. Un día, luego de un largo tiempo sin verlo, el destino le puso otra vez a Roberto en su camino: “Vos tenés que ser heladero”, le dijo. Y le explicó cuáles eran los primeros pasos que tenía que dar.

“Me recomendó que me buscara una fabricadora. No había Internet, ni Google, ni celulares, así que me levantaba a las seis de la mañana, compraba Clarín, agarraba los clasificados y me armaba el día recorriendo diferentes lugares”, le cuenta a DIA 32. Así nació Helados Daniel, una cadena que hoy cuenta con 35 sucursales franquiciadas; casi todas están en zona norte, pero ninguna en el partido de Escobar. Su padre, Luigi, se convirtió en su socio y a los tres meses tenía todo listo para abrir.

“Empecé en el año ‘78, en el garage de un vecino, a una cuadra de donde vivía, porque no me alcanzaba la plata para alquilar un local. Me ayudaba mi esposa, Silvana”. Recuerda que cuando los parientes le preguntaban qué quería que le regalaran para su cumpleaños, pedía dinero para pagar el alquiler. Su abuela le prestó las gigantescas ollas de aluminio que usaban los italianos para cocinar las pastas. Y así, en medio de la precariedad, abrió su primera heladería con doce sabores.

 

La versión completa de este artículo se encuentra publicada en la revista DIA 32 de Marzo de 2019.

Disponible en todos los puestos de diarios y revistas del partido de Escobar hasta el 4 de Abril de 2019 inclusive.

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