Después de varias dudas, Sandro Guzmán decidió alejarse del Municipio para asumir como diputado nacional del Frente Renovador y dejó el Ejecutivo en manos de su Jefe de Gabinete. Quién es, qué dice que va a hacer y las expectativas sobre su gestión.
Por CIRO D. YACUZZI
cyacuzzi@dia32.com.ar

Dicen que la historia se repite. Y muchas veces es verdad. En Escobar, sin ir más lejos, no es la primera vez que un intendente deja su mandato a mitad de camino para ir en busca de nuevos horizontes. Esto que sucede ahora con Sandro Guzmán ya había ocurrido quince años atrás con quien fuera su mentor y jefe político, Luis Patti.

En junio de 1998, el ex policía decidía lanzarse de cuerpo entero a la aventura de ser candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Entonces, pidió licencia como intendente y dejó el Municipio en manos de su primer concejal, Jorge Landau. La intención era que el hoy diputado nacional maneje la Comuna hasta completar su mandato. Pero los planes cambiaron sobre la marcha: Patti, apadrinado a Carlos Menem, se le reveló al entonces gobernador Eduardo Duhalde porque le impidió ir a internas contra Carlos Ruckauf, rompió con el PJ y creó su Partido Unidad Bonaerense (PUB), después rebautizado Partido Unidad Federalista (Paufe).

Ante el nuevo escenario, ocho meses después de haberse ido, regresó al Ejecutivo. Desde allí, todo cambió. Landau se convirtió en su principal oponente, se enfrentaron en las urnas y Patti consiguió la reelección, además del tercer puesto a nivel provincial con un apoyo del 7,7%. De aliados estratégicos pasaron a ser adversarios declarados. Mucho tiempo después, uno está condenado a perpetua en el penal de Ezeiza por crímenes de lesa humanidad y el otro se sienta en la Cámara Baja del Congreso y abre sin golpear casi todas las puertas de Balcarce 50.

Desde el lunes 18 de noviembre, el Palacio Municipal está a cargo de quien hasta el día anterior fuera el primer y único jefe de Gabinete que tuvo Sandro Guzmán, que tras deshojar la margarita con Sergio Massa finalmente decidió asumir su banca de diputado nacional del Frente Renovador. Walter Blanco tendrá la responsabilidad de completar el mandato para el que Guzmán se había postulado en 2011. No por nada en aquella elección llevó como primer concejal a su mano derecha y consejero.

Cuál será el final de esta película es difícil predecir. A mediados de 1998, nadie imaginaba que las cosas saldrían tan distintas al libreto. Pero el plan falló. Por lo pronto, lo concreto hasta acá es que hoy Escobar está en manos de una persona que hasta hace siete años no conocía ni la Tapia de Cruz y a quien le toca el desafío de gobernar un distrito que en las últimas elecciones expresó que quiere un cambio.

Tendrán razón los más escépticos en descreer que ese cambio pueda venir, precisamente, del segundo responsable de la situación actual; del mismo modo que también estarán en lo cierto quienes apunten que el hecho de que Blanco no haya seguido a Guzmán en su salto al Frente Renovador marca supuestas diferencias entre uno y otro.

En definitiva, si lo que viene será una nueva y mejor etapa en la gestión municipal o más de lo mismo es una respuesta que dará el tiempo.

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Intendente a los 44

Walter Hugo Blanco nació el 13 de noviembre de 1969, en San Fernando. Por esas casualidades de la vida, el mayor regalo de su último cumpleaños se lo dio el Concejo Deliberante de Escobar, que ese mismo día aprobó el pedido de licencia de Guzmán y, por añadidura, su designación a cargo del Ejecutivo Municipal.

Apodado “Conejo” o “Huevo” por sus más cercanos, está divorciado, tiene una hija, es hincha de River y vive ajeno al mundo de las redes sociales.

Cuenta que se fue haciendo desde abajo. Al día siguiente de haber cumplido 18 años entró a trabajar en el Ferrocarril Mitre. “Hacía mantenimiento y limpieza de trenes en el galpón taller ubicado en Victoria”. También trabajó en las empresas Avon, Wellapón y Sancor: “Comencé cargando pallets y en dos años ascendí a jefe de despacho”, recuerda al repasar sus antecedentes laborales.

Su primer contacto con el mundo de la política fue a los 12 años, cuando un tío le hizo conocer una unidad básica en Béccar. El local pertenecía a la agrupación “Perón Vive”, conducida por el luego funcionario menemista y hoy suegro de Sergio Massa, Fernando “Pato” Galmarini.

A los 13 formaba parte de la Federación Estudiantil Secundaria, controlada por el Peronismo Revolucionario. Tiempo después, en 1992, empezó a participar en la vida partidaria del PJ Nacional y trabajó ad honorem en la intervención de la provincia de Corrientes que estuvo a cargo de Claudia Bello.

En 1999 ingresó a la función pública de la mano del entonces intendente sanfernandino Osvaldo Amieiro. Entre 2001 y 2003 estuvo a cargo de la Dirección de Prevención Comunitaria. En 2003 trabajó para un diputado nacional, el peronista Jorge Garrido, y acompañó la candidatura a presidente de Adolfo Rodríguez Saa.

Su desembarco en el partido de Escobar se produjo en 2006. Obviamente a través de Guzmán, a quien había conocido unos años atrás, que en ese tiempo era el todopoderoso secretario de Gobierno del Municipio. Fue designado subsecretario de Proyección Institucional -cargo que no existía- y ofició de enlace para un encuentro entre Silvio González y el por esos días jefe de Gabinete de la Nación, Aníbal Fernández, en un frustrado intento por acercar a Escobar a la Rosada. Pocos meses después, en enero de 2007, González rompió lazos con el pattismo. Pedirle la renuncia a Guzmán y deshacerse de Blanco fueron un mismo acto.

En esas elecciones, acompañó desde afuera la campaña de Guzmán, que todavía estaba en el Paufe, y asumió como jefe de Gabinete -cargo que tampoco existía- en diciembre de aquel año.

Como la gran mayoría, Blanco no resiste un archivo. En 2009 anunció que se alejaba de la función pública, pero solo se tomó un año sabático. No era para menos, ese verano se había dado el gusto de ser noticia nacional al desempeñarse simultáneamente como jefe de Gabinete en dos municipios, distantes 400 kilómetros: Escobar y Pinamar, un experimento político que apenas duró una temporada. Ese año también había dicho: “Nunca voy a irme de San Fernando”. Y unos meses después se estaba mudando a un piso del Torres de Tarragona, a dos cuadras de la terminal de Belén de Escobar. Ahora vive en una casa en el centro de la ciudad.

Polémico, confrontativo, frontal, audaz, verborrágico y de contadas presencias en actos oficiales, la última vez que Blanco había procurado algo de visibilidad pública fue en octubre de 2012, cuando se encaramó en una supuesta reestructuración del Ejecutivo que quedó en poco menos que la separación del secretario de Salud, Matías Bertol, y el subsecretario de Deportes, Julián Montessano.

Desde ese momento hasta el segundo día de su interinato, mantuvo un silencio tan estricto como prudente y se apartó por completo del fuego cruzado entre el kirchnerismo y el massismo.

Dicen en la Astrología que los nacidos bajo el signo de Escorpio “son muy imaginativos e intuitivos”, pero tienen una contraindicación: “Deben evitar sensaciones como la arrogancia y controlar su lado negativo, porque si toman el camino equivocado pueden ser muy destructivos”.

Seguramente Blanco no le preste atención a los designios del zodíaco, pero lo cierto es que en sus manos está la posibilidad de dar un golpe de timón que saque a Escobar de un largo proceso de letargo y deterioro que un puñado de buenas obras en los últimos seis años no alcanzaron a tapar ni corregir. En otras palabras, tiene la posibilidad histórica de ir por el bronce, ese que Guzmán dejó vacante. ¿Recogerá el guante?

Walter Blanco

“Quiero conocer a todos mis vecinos”

Veinticuatro horas después de hacerse cargo del Ejecutivo, Walter Blanco consagró la mañana entera y el mediodía del martes 19 a una rueda de prensa en la que concedió más de treinta entrevistas individuales. El desayuno con los medios arrancó a las 8.30 y tuvo lugar en un salón de eventos de la Colectora Este, en Belén de Escobar.

¿En qué columna hay que ubicar a Escobar? ¿En la del Frente para la Victoria, la del Frente Renovador o en alguna nueva?

En la columna de todos por Escobar. Vamos a hablar con todos los sectores, sin ninguna distinción política. No pienso hacer política, pienso ser un empleado municipal más, con la máxima responsabilidad. La elección ya pasó. Sandro tuvo una ambición, que es ser diputado nacional, y cuento con él para todo, porque somos amigos. Y eso lo he hablado con gente de todos los sectores políticos, incluso de La Cámpora. Creo que en esa diversidad y en esa convivencia las cosas van a mejorar. Nosotros vamos a acompañar desde la humildad y el perfil bajo.

¿Están garantizadas las buenas relaciones con el gobierno nacional y el provincial?

De nuestra parte, seguro. Vamos a hacer todo lo que tengamos que hacer por mejorarlas y no tenemos ninguna apetencia política, por lo cual no creo que haya ningún problema. Por supuesto que siempre hay cuestiones de trabajo con funcionarios, no hay que negarlo, pero las relaciones están aceitadas.

¿Cuál va a ser el cambio de impronta de esta gestión?

Todos tenemos estilos distintos. Lo único que puede cambiar es que a mí me gusta mucho recorrer. Uno de mis anhelos, como meta personal, es conocer a todos mis vecinos, casa por casa. Y aunque sea compartir cinco minutos de charla. Ese puede ser el único cambio en la impronta. En cuanto a lo demás, para los aplausos y los silbidos, todos hemos sido parte del mismo proceso. No soy tonto ni distraído: hasta acá, todo lo bueno y todo lo criticable de todos estos años es compartido, no me voy a diferenciar.

¿Puede adelantar quiénes lo van a acompañar en su equipo?

Para mí lo importante es el hombre que trabaja. Hay que reforzar y apoyar al trabajador municipal. Todos van a tener la misma oportunidad. No vengo con ningún equipo. Lo que hay lo vamos a arreglar. La única vara va a ser venir temprano a trabajar.

Entrevista: Jorge L. Bonfanti

MIGUEL JOBE

“Ojalá que haya diálogo”

Pese a haber sido uno de los dirigentes opositores más críticos a la gestión de gobierno iniciada en diciembre de 2007, el concejal electo Miguel Jobe evitó hacer un juicio previo sobre la etapa que se inicia con el interinato de Walter Blanco en la Intendencia, al tiempo que celebró su anuncio de abrir el diálogo con todos los sectores.

“No lo conozco personalmente, nunca he hablado con él. Aparentemente hasta ahora manejó las cosas desde las sombras, según los comentarios de la calle y de los medios, pero nunca hablé con él para saber cómo piensa, qué opina o qué va a hacer”, expresó a DIA 32 el referente del PRO.

A su vez, señaló que “Escobar está mal, abandonado, sucio y desordenado, la gestión de los últimos 7, 8 años ha sido pésima. Si que haya un cambio en la conducción significa que Escobar va a estar mejor, me pondré contento como vecino”.

En cuanto al posicionamiento político de Blanco, ponderó “que no se embandere ni en un lado ni en el otro y priorice una gestión de cara a la gente”. También celebró que haya dicho que propiciará un diálogo abierto y sin distinciones políticas. “Ojalá lo haga, porque para solucionarle los problemas a la gente tiene que haber diálogo”, afirmó Jobe.

JORGE LANDAU

“Habrá que verlo andar”

La asunción de Walter Blanco como intendente interino fue recibida con moderada expectativa por el diputado nacional Jorge Landau. “Decía Perón que ‘al rengo hay que verlo andar’. En principio, por ser una gestión que empieza, le depositamos nuestra confianza”, dijo.

En declaraciones a DIA 32, el también apoderado del PJ nacional y futuro presidente del PJ de Escobar -además de jefe de la última campaña kirchnerista a nivel local-, afirmó que “las cosas están mal y Walter tiene la posibilidad de cambiarlas”. En ese aspecto, amplió: “Yo quiero ver presencia de la Municipalidad, como cualquier vecino. Hoy el Estado municipal es inexistente en la sociedad escobarense, tiene una presencia ínfima. Se necesita otro tipo de gestión en cientos de ejemplos”.

En tanto, sobre el posicionamiento político de Blanco, expresó: “Me gustaría saber cuál es la fuerza política que lo va a sustentar. Habrá que ver cómo funciona la gestión municipal y a partir de allí desde el Partido Justicialista veremos qué actitud vamos tomando”.

CLAUDIA D’ORTONA

“Va a ser buen intendente”

La presidenta del bloque de concejales del PJ, Claudia D’Ortona, se mostró optimista con la asunción de Walter Blanco: “Creo que va a ser un buen intendente. Es una persona muy ejecutiva y tiene una visión muy clara de lo que quiere hacer”, sostuvo en declaraciones a DIA 32.

“A todos los vecinos lo que más nos importa es que se cumpla el ABL, tener las calles arregladas, limpias e iluminadas. A veces el Ejecutivo se preocupa más por las grandes obras y descuida el ABL, que es como lo básico de toda casa”, sostuvo D’Ortona.

En total coincidencia con las primeras declaraciones de Blanco, agregó: “También dijo que iba a mejorar los sueldos de los municipales, que es una deuda que tenemos hasta hoy”.

Además, no le cuestionó que haya despegado del kirchnerismo: “Walter no cambió, no pegó ningún salto ni nada. Siempre estuvo en el Frente para la Victoria y siempre ha sido peronista, quien se fue es Sandro”.

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