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JORGE BONFANTI, SIN FILTRO

Las picantes definiciones de un periodista desenfadado

Siempre al filo de la rebeldía, escribe lo que piensa y se despreocupa por caer políticamente correcto. Dia 32 inaugura esta sección entrevistando a un observador de Escobar y la región, que reparte palos hasta para él mismo.

Por CIRO D. YACUZZI
cyacuzzi@dia32.com.ar

En contra de la suposición más usual, un periodista no siempre escribe como piensa. En sí, la escuela más estricta lo obliga a informar, a ceñirse a relatar la noticia sin injerencias subjetivas. Hasta el otro extremo, el de contarla desde la mirada propia más pura, hay un abanico de matices donde la opinión gana varios espacios, aunque muchas veces no sea del todo auténtica ni bienintencionada. En la ubicación de las minorías, con poco filtro a la hora de escribir, se sitúa Jorge Bonfanti (54), que hace de la frontalidad su principal virtud y defecto.

Esa costumbre de “tipear” lo que le dicta su conciencia lo distingue, ya sea para cosechar aprobaciones o rechazo. Pero hay que darse por seguro de que todos sus artículos tienen una carga de convicción explícita que, ante todo -y más en estos tiempos-, merece un mínimo de concideración.

En la actualidad, “Teo” Bonfanti escribe para el portal Infoban y los periódicos Primera Sección y El Mensajero. También publicó un artículo en la primera edición de DIA 32, donde ahora reaparece en primera persona para ponerle pimienta a sus páginas con un puñado de opiniones picantes y críticas -incluso a él mismo-, en una entrevista sobre periodismo, política y algo más.

¿Qué radiografía hacés del panorama actual de la comunicación en Escobar?

Para ser extremadamente diplomático, creo que El Diario de Escobar es una cagada, y que El Mensajero, a pesar de que escribo ahí, cambió últimamente la tradición de independencia, crítica y desenfado que lo caracterizó. Me gusta tu revista. A los demás no los sigo.

¿A qué medios o periodistas revivirías?

Sigo creyendo que El Actual, que dirigía el gran Tilo Wenner, es lo mejor que se escribió en Escobar. También respeté mucho a “Quique” Deppe y a “Tito” Gamarra.

De los que todos conocemos de la tele, la radio o los diarios, ¿con qué periodistas te sentís más identificado y a quiénes no te bancás?

Clarín es un monopolio, y los monopolios son siempre malos. Argumentar mi posición da para escribir un libro. El canal y los medios de De Narváez (La Red, América TVEl Cronista) me parecen espantosos. Me gusta mucho el canal Encuentro, aunque entiendo que no es para todos, hay que tener un nivel de conocimiento de los temas para apreciarlo. Tengo respeto por Mario Wainfeld, que fue mi profesor, por Laura Vales, también de Página 12; hay muchos periodistas buenos, Pedro Brieger, Sandra Russo, Javier Romero, Martín Piqué, para nombrar algunos entre cientos. También existen blogs muy buenos, como Conurbanos. Felicito a Canal 7 por Capusotto y el “fulbo”.

Parafraseando una pregunta que hacías en tus entrevistas en El Mensajero, ¿qué le haría falta a Escobar para que sea más amigable con vos?

Yo soy imperfecto y humano, no espero que nada ni nadie sea perfecto porque no sería humano. Soy ateo irreconciliable y creo que Marx tuvo razón: la religión es el “paco” de los pueblos. Vamos a empezar a no creernos hechos a imagen y semejanza de un todopoderoso, a reconocernos como una especie con enormes limitaciones. Las ciudades que construimos son tan buenas y tan malas como nosotros las hacemos. Echarles la culpa a los gobiernos me parece una chiquilinada y una superficialidad.

Entrando al terreno político, ¿cuál es tu análisis sobre esta primera mitad de la gestión Guzmán? ¿En qué crees que influyó positivamente en el desarrollo del distrito?

Creo que el paso de Sandro al PJ al distrito lo ayudó con respecto a la obra pública. De todas formas, y aunque me consta que es un tipo muy laburador y bien intencionado, no me da para votarlo. Pero eso es porque soy muy crítico del peronismo.

¿Vienen dos años mejores o peores para Escobar?

Creo que mejores, con las limitaciones y las contradicciones del gobierno actual y de la sociedad escobarense actual. Muy difícilmente nos convirtamos en una especie de cantón suizo en estos dos años, pero tampoco en una favela.

Sobrevolando el escenario político local, ¿te preocupa la debilidad del arco opositor y la falta de nuevas figuras relevantes?

Me preocupa mucho que no exista un espacio progresista, pero veo muy buenas perspectivas para construirlo.

¿Hay algún dirigente local al que destacarías sobre la media?

Ninguno me conmueve como para acompañarlo. Y con algunos no voy ni a la esquina. Creo que los trabajadores deben involucrarse en política, con organizaciones propias, como el PT brasileño. Hoy la política está dominada por los comerciantes.

Fuiste uno de los pocos periodistas locales, sino el único, que durante toda la era de Patti en el poder lo criticó ininterrumpidamente. ¿El paso del tiempo modificó en algo tu concepto sobre sus gestiones en la Intendencia?

Creo que Patti, al margen de su participación en la represión ilegal, por lo que me parece justo que esté en cana, fue un típico intendente peronista, con lo que eso tiene de bueno, algunas cosas, y montones de muy malas.

¿Le ves alguna chance de que pueda salir de prisión o pensás que su destino ya está sentenciado?

Conozco al abogado querellante, Pablo Llonto, y por lo que él me dice le espera una larga temporada en el horno.

¿Das por muerto al Paufe o crees que le queda una vida más?

Ya me compré la corbata negra para ir al entierro, aunque no creo que me dejen entrar. Me gustaría ver cuando le echan la palada de tierra.

Un tema candente a nivel local que te involucra como lomaverdense: ¿estás de acuerdo con la creación de un parque industrial?

No tengo la menor idea. Los periodistas acostumbramos a hablar con enorme superficialidad de temas en los que no sabemos ni lo básico. Yo soy industrialista, siempre y cuando la fábrica no la pongan al lado de mi casa. Creo que es un tema que deben definir los que saben.

A nivel nacional, ¿K, anti K o neutral?

En la última elección voté a Sabbatella con boleta completa. No creo que de la estructura del PJ pueda venir un gobierno como a mí me gustaría. Pero frente a la disyuntiva de si Cristina o Macri, De Narváez, Carrió, Felipe, Reutemann o Cobos, votaría a Cristina, porque es la más cercana a una socialdemocracia. Dentro de lo que hay, me parece de lo mejor. A Néstor no lo votaría, lo veo mucho más PJ que a Cristina. Me consta que no piensan igual en todo.

¿Con qué políticas de este gobierno coincidís y cuáles rechazás o considerás que son prioritariamente necesarias?

Estoy de acuerdo con la nacionalización de los fondos de las AFJP, la ley de medios y la asignación por hijo. Además, me parece muy positiva la labor del gobierno nacional en el área de obra pública, desarrollo científico y tecnológico, algo que conozco bastante bien, y en los temas de género y asistencia social. Iría a movilizaciones contra lo que el gobierno hace en minería, juegos de azar, petróleo, y no comparto gran parte de su política cultural, salvo en lo que concierne a la desmonopolización de la prensa.

¿Hay alguna figura política nacional que te entusiasme?

Sigo estando enamorado de Juan José Castelli, Hipólito Vieytes, Bernardo de Monteagudo y Domingo French. Respeto a Sarmiento y Avellaneda, el último político al que admiré se llamaba Nahuel Moreno y murió en el ‘87.

Esta es difícil, pero si acertás va a quedar documentado: ¿a quién ves como intendente en diciembre de 2011?

Sandro irá por la reelección y es muy posible que la consiga, salvo algún cambio muy grande en el país. Veo buenas posibilidades de armar un frente progresista de oposición, si dejamos de lado broncas pasadas.

Y ya que estamos, ¿para gobernador y presidente?

Scioli es un desastre. Creo que el próximo gobernador será Sergio Massa, aunque no lo votaría. Me consta que es un gran trabajador dentro del marco de una gestión capitalista. Con respecto a la presidencia, el gobierno nacional intenta establecer una salida de la etapa neoliberal, pero si Menem fuera más joven los sectores sociales medios volverían a votarlo. Entre un gobierno capitalista que pretende un modelo de matriz económica diferenciada, de aliento al mercado interno y de producción de manufacturas para adentro y afuera, favoreciendo la sustitución de importaciones, y otro sector capitalista que pretende que seamos un país agroexportador y sojero, para poner la tierra a producir para dar de comer a los chanchos chinos, creo que la opción para los sectores populares es muy clara.

¿El problema de fondo es el capitalismo?

Yo sigo siendo socialista. El capitalismo es bueno para algunos y malo para muchos, pero entiendo que no existe la madurez popular como para intentar derrotarlo en lo inmediato, porque no me gustan los métodos violentos. Creo en la inteligencia, el estudio, el trabajo, la militancia y el tiempo para alcanzar una sociedad más justa y sana. El capitalismo nos lleva al desastre, aunque los restaurantes, cines, teatros, boliches bailables y lugares de veraneo estén siempre llenos. Es muy pero muy preocupante la crisis ambiental y la desigualdad social. No puede salir nada bueno mientras las cosas sigan así.

Los gustos de “Teo”

¿Qué frecuencias sintonizás?

Escucho radio todo el día y paseo por el dial para escuchar muchas voces. Creo que la Nacional está bastante bien cuando no es ultra K; me gusta su amplitud cultural latinoamericanista.

Quedó claro que lees Página 12, ¿qué descartás?

Los medios K como El Argentino, me parecen panfletos que ni siquiera llegan a mediocres.

A la hora de prender la tele, ¿qué ves?

Me gustan las series yankis e inglesas como Cold Case y Robin Hood, pero veo poca televisión porque me emputece la vida la propaganda. El cable es una estafa más de Clarín.

¿Películas favoritas?

Tengo algunas de cabecera: Blade Runner, Casablanca, Dodeskaden, de Kurozawa, y las de Tita Merello, sobre todo Los isleños. Disfruto a Woody Allen.

Fuiste bibliotecario, así que tendrás unos cuantos libros para recomendar…

Libros y autores… Es una lista interminable donde no pueden faltar Borges, Luis Franco, Roberto Arlt, Raimond Chandler, Osvaldo Soriano, Dashiell Hammet y Fontanarrosa. Pero hay muchos más.

¿Tu pasatiempo habitual?

Cocinar y cuidar el parque de mi casa; tener una huertita, ir a ver a Platense, leer libros de historia de América, la América nuestra, la negrindoblanca; estar con mis hijos y con amigos, con un vino tinto y morfi de por medio. Y tomar una birra en los bares del Conurbano escuchando y mirando a la gente.

¿El lugar de Escobar que más te gusta?

Loma Verde y las riberas de todos los cursos de agua. En el Paraná hay un lugar llamado “El mal del sauce” que es espectacular, sobre el arroyo Paichí. De todas maneras, Escobar es mi lugar en el mundo desde hace casi 55 años.

Para criticar, hay que criticarse

¿Hay algo de lo que te sientas profundamente arrepentido u orgulloso en tu trayectoria?

Me sigue maravillando, y en cierta forma asustando, que haya alguien que pierda unos minutos, con tantas cosas interesantes que hay para meterse, en leer una nota mía. Lo peor es que soy muy autocrítico y siempre siento que me faltan cinco para el mango.

¿Cómo y desde dónde surgió tu incursión en el periodismo?

En la secundaria mis escritos eran de los que la profe de Literatura leía a la clase. Me publicaron mi primera nota en un medio nacional cuando tenía 17 años. A los 19 trabajé en la UNESCO, en el área de comunicación educativa, pero durante 20 años abandoné el periodismo por la militancia política en el socialismo. Hace quince años que lo retomé.

¿Qué es lo mejor y lo peor que te pasó en esta actividad?

Conocer a una enorme cantidad de gente, donde algunos valen la pena; vivir de mi trabajo, que es muy entretenido y más liviano que hombrear bolsas en el puerto; y tratar de ejercer, desde mi óptica, algún tipo de justicia. Lo malo es vivir este momento tan malo del periodismo, más volcado a la defensa corporativa que a tratar de hacer lo que pedía Rodolfo Walsh: dar a conocer lo que el poder no quiere que se sepa.

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