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LA MISIÓN K EN ESCOBAR

A recuperar el distrito

Tras el alejamiento de Sandro Guzmán y su salto al Frente Renovador, el kirchnerismo apuesta fuerte en el distrito de cara a las próximas elecciones. Hasta Amado Boudou se sumó a la campaña y dicen que en octubre podría venir la Presidenta.

Por CIRO D. YACUZZI
cyacuzzi@dia32.com.ar

No es para agrandarse ni rasgarse las vestiduras a puro localismo, pero en estos momentos Escobar es uno de los distritos bonaerenses que más le importa al kirchnerismo. Es que el alejamiento de Sandro Guzmán y su candidatura a diputado nacional por el Frente Renovador dejaron al municipio en una situación muy especial, donde lo que está en juego no son solo los próximos dos años sino parte del futuro de 2015 en adelante.

La campaña del Frente para la Victoria en Escobar se desarrolla al ritmo que le imprime la Casa Rosada. Desde Balcarce 50 comisionaron como puntal y veedor nada menos que al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez, quien en julio contabilizó cinco visitas al distrito y participó de diversas actividades en Belén de Escobar, Garín, Maquinista Savio y Matheu. “Cuenten conmigo para lo que necesiten”, les dijo en una reunión a los principales referentes K del partido.

No es casualidad que el lanzamiento del FPV a nivel local, el jueves 11 en el Centro de Jubilados Ferroviarios, haya contado con la presencia de su principal candidato en la provincia, Martín Insaurralde, y de un elenco de primeras espadas como los diputados nacionales Juliana Di Tullio -jefa del bloque oficialista en la Cámara Baja-, Carlos Kunkel, Wado de Pedro y Diana Conti; el secretario de Seguridad, Sergio Berni, y la ministra de Gobierno y presidenta del PJ bonaerense, Cristina Alvarez Rodríguez.

En el mismo marco se inscribió, dos semanas después, una sorpresiva visita a Ingeniero Maschwitz del vicepresidente Amado Boudou, quien el jueves 25 recorrió el barrio San Miguel. La estrategia de apostar con todo en el distrito también incluyó operativos interministeriales con presencia de ANSES, PAMI, Argentina TDA y RENAPER, donde miles de vecinos de Maquinista Savio y Garín pudieron acceder a diversos servicios.

En el Frente para la Victoria saben que las PASO serán una parada compleja en territorio escobarense, porque la cercanía geográfica con Tigre hace preveer que el “efecto +a” será fuerte y el hecho de que Sandro Guzmán haya puesto la estructura municipal al servicio del Frente Renovador dificulta aún más la pulseada.

Sin embargo, un aspecto que lo favorece claramente es que en Escobar habrá dos boletas colgadas de los pantalones de Sergio Massa. Una, la oficial, con los candidatos de Guzmán: Germán Maldonado, Gabriela Garrone y Sebastián Rey, secretarios suyos en el Ejecutivo. Y otra, una colectora, encabezada por el concejal vecinalista Leandro Costa y el macrista Miguel Jobe. Cómo se dividirá a nivel local el sufragio del Frente Renovador es una de las grandes incógnitas que recién se develarán el domingo 11.

Por eso, el kirchnerismo pone toda la carne al asador en Escobar y en las primarias el objetivo es que, si los porotos no alcanzan para ganar, la derrota sea por el menor margen posible. Una diferencia inferior a diez puntos dejaría al FPV con chances de revertir el resultado en las elecciones generales, que se harán el 27 de octubre. En tal caso, un eventual desembarco de Cristina Fernández sobre la recta final podría ser de gran ayuda para inclinar la balanza. En ese sentido ya hubo contactos formales desde Presidencia con la Fiesta de la Flor, que este año festeja sus bodas de oro y se presenta como el escenario ideal para jugar esa carta ganadora.

La media manzana

Como lógica consecuencia de la ruptura del intendente con el kirchnerismo, el bloque de concejales oficialistas no tardó en desarmarse. La división de las bancas se produjo recién en la sesión del miércoles 10 y pareció la sentencia salomónica de un juicio de divorcio: ocho concejales de un lado y otros tantos del otro.

Las filas legislativas del Frente Renovador quedaron conformadas por el presidente del Concejo Deliberante, Elio Miranda, Juan Carlos Parlatto, Susana Valenzuela, Matías Peralta, Cristina Casas, Jesús Angioi, Oscar Fontán y Damián Macías. En tanto, Claudia D’Ortona, María Rosa Pereyra, Daniel Tossio, Mónica Díaz, Eduardo Ceriani, Patricia Durán, Cristian Romano y Carlos Mainé se encolumnaron en la bancada del FPV.

“Nosotros vamos a presentar los proyectos que creamos convenientes y a votar las cosas que estén bien, sin pegarle a nadie y sin agresiones. No vamos a entorpecer la gestión, sería estúpido hacerlo”, aclaró D’Ortona minutos después de asumir la presidencia del bloque K.

Por su parte, el portavoz del oficialismo, Juan Carlos Parlatto, justificó el viraje hacia las huestes de Massa señalando que “en la política se van dando estos cambios estructurales que seguramente hacen a una mejor conducción y para mantener lo que realmente es un programa democrático. Nosotros venimos acompañando la gestión de Sandro Guzmán y estamos de acuerdo con la decisión que tomó”.

Pacto de no agresión

A pesar de haber desertado abruptamente de la tropa del proyecto nacional y popular para sumarse a las lides del nuevo enemigo, desde el kirchnerismo se cuidan de entrarle duro al intendente de Escobar. Prefieren descargar toda su artillería contra Sergio Massa, a quien caracterizan como una versión evolucionada de Mauricio Macri en la provincia. Con pegarle al ex gerente de la ANSES, por ahora, es suficiente.

El pacto de no agresión a Guzmán es evidente. En público todos lo niegan, pero en privado muchos lo admiten. Ante los grabadores y micrófonos abundan señales de respeto y comprensión: lo que en otro momento se hubiera calificado taxativamente de traición, deslealtad o ingratitud, hoy es considerado una mera decisión personal.

“No puedo concebir a Sandro Guzmán en mi cabeza como un traidor. Si no, yo tendría que concebirme de la misma manera por haber dejado a quien me ofreció un lugar de su lista”, reflexionó la concejal D’Ortona, al tiempo que afirmó: “No creo que esté bien hablar de traición, creo que hay que hablar de honores y de posturas políticas”.

También comedidamente analizó el asunto el primer candidato a concejal kirchnerista, Hugo Cantero, quien dejó su cargo de secretario de Políticas Públicas del Municipio -curiosamente pidió licencia en vez de renunciar- para abocarse de lleno a la campaña. Al ser consultado por la escisión de Guzmán, expresó, casi a regañadientes: “Son decisiones políticas, pero yo puedo responder por mí, no por la otra parte”.

El más severo -aunque tampoco demasiado- a la hora de evaluar la conducta del intendente fue el diputado nacional Jorge Landau. “No advierto cuál es la razón por la que Sandro enfrenta a Cristina. Qué le hizo de malo Cristina. Pero no quiero calificarlo en lo personal, en todo caso lo calificará la gente. Yo estoy en el mismo lugar de siempre. El que vino del Paufe, se acercó a nosotros y ahora se vuelve a alejar es él”, manifestó, punzante pero piadoso, el legislador maschwitzense y máximo responsable local de la campaña del FPV.

¿Una sucesión de transición?

Para sorpresa de muchos que creían que la definición se conocería a último momento, Sandro Guzmán confirmó que en diciembre dejará la Intendencia para asumir como diputado nacional. Va octavo en la lista y solo una catástrofe electoral podría dejarlo afuera de la Cámara Baja.

Ante los periodistas que lo entrevistaron al término de un acto oficial en Matheu, el miércoles 17, también entregó una respuesta esclarecedora al indicar que quien quedará desde su alejamiento a cargo de la Comuna será su actual jefe de Gabinete, Walter Blanco.

Que la sucesión recaiga sobre Blanco se debe a que es el primer concejal de la lista por la que Guzmán fue reelecto, en 2011.Así lo marca la Ley Orgánica de las Municipalidades y no hay discusión sobre este punto. Sin embargo, cada vez que el intendente pidió una licencia el funcionario sanfernandino se excusó de asumir y le cedió su lugar a Elio Miranda, el segundo de aquella lista. Claro está que las circunstancias serán otras en diciembre, ya que no se tratará de una suplencia estival de un mes sino de dos años de mucha acción.

Mientras tanto, Blanco se entretiene despuntando el vicio de jugar al incógnito. Si ya durante el año había pisado la alfombra de su despacho muy de cuando en cuando, ahora no pasa ni por la esquina del Palacio Municipal. Atiende audiencias en el Consejo del Partido y no quiere saber nada de entrevistas periodísticas.

Pese a que nadie da por concluida su fructífera sociedad política con Guzmán -es más, no renunció a su cargo-, en el FPV dan por descontado que al asumir la Intendencia pateará para el gobierno nacional. De hecho, fue él quien peleó a capa y espada para que Cantero encabece la lista y cuentan que Landau ya se encargó de presentarlo en los principales despachos de la Rosada.

Sin embargo, por lo alto todos se muestran cautelosos sobre el destino del Municipio a partir del 10 de diciembre. “Será una etapa de transición. Si se da con un alineamiento a las políticas nacionales, va a ser bienvenido. Y si no será una transición hacia 2015, y allí se barajará y se dará de nuevo”, vaticinó Cantero.

Landau, por su parte, afirmó que su única expectativa “es tratar de hacer la mejor performance posible en agosto y ganar la elección de octubre. Una vez que fijemos una línea política, esa línea va a dar la orientación del funcionamiento de la Municipalidad. Lógicamente, si Walter nos acompaña voy a ser muy feliz. Pero lo que me preocupa es ganar la elección de 2013 para tener un municipio peronista en 2015”.

En definitiva, Escobar hoy sí es, como reza el eslogan oficial, más que nunca… Más que nunca un distrito clave para el kirchnerismo, que se juega entero a recuperarlo.

El cruce entre Domínguez y Guzmán

“El que acompañó a la Presidenta y ahora defiende otros intereses no es digno de compartir la Argentina de los cambios y de la transformación social”, había expresado el presidente de la Cámara Baja, Julián Domínguez, en el lanzamiento del FPV en Escobar, el jueves 11.

A la semana siguiente, en declaraciones a la prensa, el intendente Sandro Guzmán recogió el guante y replicó al diputado kirchnerista: “Es el menos indicado para decir algo así, siempre ha ido de un lado a otro”, le espetó.

Unos días después, en otra de sus visitas al distrito, lo consultaron al ex ministro de Agricultura por la embestida del jefe comunal. Y aunque no quiso acrecentar la polémica, respondió sutilmente picante: “Yo siempre he estado en el peronismo, en las buenas y en las malas, y voy a morir peronista. Jamás salté. Tengo la conciencia tranquila”. A buen entendedor…

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