El café de especialidad se distingue por proponer una experiencia diferente a la hora de disfrutar esta bebida, una tendencia que en los últimos años ganó espacio entre las ofertas gastronómicas. Belén de Escobar cuenta con varias opciones de este estilo. Una de ellas es Cafetto, que en febrero de 2025 abrió sus puertas sobre la calle Estrada 224, a tres cuadras de la plaza principal de la ciudad.
Cafetto se enfoca en la modalidad take away -retiro en mostrador- para el público que está de paso, pero también tiene mesas para quienes buscan dónde pasar un rato agradable con muy buen café y pastelería artesanal.
El comercio ofrece café de Brasil, de variedad natural. Su sabor tiene notas a chocolate y caramelo y logra una excelente combinación en Latte (café con leche), Flat White (más cantidad de café que leche) y los saborizados: pistacho, vainilla, chocolate o caramelo. Además, vende café en grano o molido, de acuerdo a las necesidades de sus clientes.
Los filtrados también son protagonistas. Cafetto cuenta con una amplia variedad de métodos: Chemex, prensa francesa, Moka italiana y V60. Cada una permite encontrar nuevas aristas de sabor e invitan a otra experiencia al tomar café.
En el menú, lo más vendido de la pastelería artesanal son las medialunas o croissant, producidas en Escobar. También tienen roll de canela, muffins o cookies y opciones especiales de productos sin TACC y veganos.
La novedad para la temporada primavera-verano van a ser las bebidas y cafés fríos. “Ahora estamos en modo laboratorio, experimentando con la temperatura y los sabores, viendo qué tan frío se puede tomar el café, congelando los vasos y haciendo pruebas con jugos o limonadas” explica a DIA 32 el creador de Cafetto, Fernando Amarillo (37). También van a ofrecer los llamados “cold brew”, que son cafés que tienen largas horas de extracción en frío.
Vincularse y crecer
Antes de lanzar Cafetto, su fundador buscaba locales específicamente en la zona del hospital Erill, de donde él es vecino. “A principios de 2025, a esa altura de Estrada todavía no había tantos locales. Mi idea era potenciar esta cuadra y está funcionando. Al tiempo que llegué, los otros locales empezaron a arreglar sus toldos y las veredas. Eso me puso contento, porque fueron sumándose a lo que sería esta comunidad”, comenta.
Recientemente, este tramo de la calle Estrada le dio la bienvenida a varias propuestas pujantes, como el nuevo local de la tradicional Repostería Rocío, expandiendo las opciones para los clientes diarios en las cercanías de la plaza.
El café de Brasil, de variedad natural, tiene notas a chocolate y caramelo y logra una excelente combinación en Latte, Flat White y los saborizados: pistacho, vainilla, chocolate o caramelo.
El trabajo en conjunto con otros comercios es otro de los pilares de Cafetto. Después de su apertura llegaron más comercios y empezaron a idear colaboraciones entre ellos. La cafetería ofrece promociones junto a un gimnasio, una escuela de arte y una estética.
“La idea es hacer comunidad. Tenemos descuentos exclusivos para los clientes de ellos y, a su vez, por consumir en Cafetto obtienen beneficios” explica el emprendedor. Además, toda la pastelería proviene de productores escobarenses. Una de las opciones en el menú son las galletas de “Ugly American Cookie”, un local que debió cerrar y Cafetto los recibió como punto de venta para acompañar el café.

Saborear lo cotidiano
La rutina puede vivirse como una invitación a disfrutar de pequeños rituales diarios. Buscando más autonomía, Fernando Amarillo dejó atrás quince años de trabajo en la Toyota que, a sus 37, fueron prácticamente toda su vida laboral, para empezar a vivir de otra forma.
Nacido en José C. Paz, a los 20 años buscaba un lugar más cerca de la planta automotriz de Zárate y conoció Escobar. Sin dudarlo, decidió mudarse. “Fue amor a primera vista”, relata. Su interés en el mundo del café comenzó como un hobbie. Después empezó a visitar las cafeterías de Buenos Aires, hizo cursos y surgió la idea de abrir una en la ciudad. “Me di la oportunidad de empezar algo mío y ver cómo podía construirlo”.
El ambiente es muy diferente a la fábrica y el trabajo automatizado. “Esto es más humano. El día a día de conocer a los clientes y poder ser parte de un momentito me agrada muchísimo” comparte.
Cafetto es un proyecto que se sigue construyendo. “Voy aprendiendo, cometiendo errores y solucionando sobre la marcha. Quiero que Cafetto se posicione y ver qué lugar puede llegar a ocupar en Escobar. Siento que, de alguna manera, todo lo anterior me fue preparando para esto”.

El valor de la autonomía
La visión del trabajo en conjunto es una de las motivaciones de este emprendedor escobarense. Su objetivo es que Cafetto “pueda crecer y formar un equipo estable, porque compartir el día a día hace mucho más lindo el trabajo”.
Actualmente, él pasa la mayor parte del tiempo al frente del local y le toca ocupar todos los roles: ser dueño y barista, encargarse de las compras, mantener todo ordenado y pensar las próximas ideas. Admite que es uno de los desafíos de un emprendimiento chico.
“No hay más tiempo libre, pero sí hay más autonomía. Decidir qué hacer con mi proyecto y poder tomar esa decisión tiene mucho valor, aunque implique trabajar más”.
“Es distinto a como me lo imaginaba”, confiesa. Creía que la libertad iba a significar más tiempo, pero, a diferencia del trabajo en una fábrica, cuando cierra el café sigue trabajando y pensando. “No hay más tiempo libre, pero sí hay más autonomía. Decidir qué hacer con mi proyecto y poder tomar esa decisión tiene mucho valor, aunque implique trabajar más”, explica.
“Es muy gratificante ver que la gente se va contenta y los comentarios en las redes. Si bien estoy a solo tres cuadras de la plaza, esta parte de Escobar es totalmente distinta. Está bueno que empiece a crecer y tenga su distintivo, que la cuadra cambie y se ponga más linda”, anhela el comerciante.
En Estrada 224, a pasos de la esquina con Las Heras, Cafetto es un lugar para darse un gusto, compartir o detenerse. Un pequeño ritual que hace especial la vida cotidiana.







