Fachada de El Carro Escobar
Con locales en Escobar y Loma Verde caracterizados por una estética vintage, su propuesta combina variedad en hamburguesas, restaurante y comidas caseras.

Una de las propuestas gastronómicas destacadas que hay hoy en el partido de Escobar comenzó hace más de una década con una idea de juventud. Martín Aibar (36) tenía 22 años y trabajaba en la quinta familiar de flores, en Villa Rosa, cuando empezó a soldar un food truck de casi ocho metros de largo. Buscaba un camino propio, fuera de la floricultura, y veía en la gastronomía un desafío posible. Sin experiencia en el rubro, abrió durante apenas unas semanas y decidió alejarse del proyecto. Alquiló el vehículo y siguió buscando su rumbo.

El reencuentro con aquella furgoneta se dio durante la pandemia. Sin trabajo y con el carro vacío, también a causa del contexto de la época, retomó aquella idea inicial. Durante seis meses lo restauró y amplió reutilizando materiales de un galpón incendiado. Así nació la impronta vintage que hoy distingue a El Carro.

En una tendencia que posicionaba a las hamburgueserías, Martín Aibar apostó en 2022 por una propuesta elaborada: comida abundante, recetas cuidadas y un espacio pensado para pasarla bien.

Primero abrió El Carro en Matheu, un año después dio el salto a Belén de Escobar y hace cuatro meses desembarcó en Loma Verde, consolidando una marca local con identidad propia que se expande.

Aprender haciendo

Desde sus comienzos, El Carro está marcado por el trabajo artesanal y el aprendizaje constante. Su creador reconoce que entró en el mundo gastronómico sin conocimiento y la experiencia cotidiana le fue enseñando, a veces con lecciones desafiantes.

La apertura en Matheu, de donde es oriundo, tuvo una buena recepción. Durante el primer año debió ocuparse de todo: cocinar, hacer compras, delivery y proyectar la expansión.

El paso de un local pequeño a una estructura más grande en Belén de Escobar implicó dificultades paraarmar un equipo estable y sostener la gestión diaria. “La gastronomía es un rubro muy duro”, afirma, a la vez que destaca la importancia de sostener la calidad y la buena experiencia del cliente.

La llegada de El Carro a Belén de Escobar fue un crecimiento inesperado, por tratarse de una ubicación tan estratégica como emblemática: la esquina de ruta 25 y Miguel Cané, a 200 metros de la Panamericana, donde durante muchos años funcionó la parrilla El Asadito.

El local de El Carro en Escobar, en la esquina de ruta 2 y Cané
Esquina emblemática. El local de El Carro en Escobar, sobre ruta 25 y Miguel Cané.

Conseguir ese local entre varios candidatos significó para él concretar un sueño, pero también asumir el desafío de reinventar un espacio que necesitaba renovarse.

Durante siete meses, trabajó de día en Matheu y de noche en la construcción del nuevo local. Ese esfuerzo constante y la capacidad de encontrarle la vuelta a cada desafío fueron convirtiéndose en parte de la identidad de El Carro, un emprendimiento construido a base de reinvención y perseverancia.

Ambientación de El Carro en su local de Escobar
Ambientación. El estilo vintage distingue los locales de El Carro en Escobar y Loma Verde.

Dos sucursales, dos experiencias

Actualmente, El Carro cuenta con dos propuestas diferenciadas, que comparten la misma identidad estética y gastronómica. En Belén de Escobar funciona “El Carro Comidas al Paso”, que combina hamburguesería, restaurante, cafetería y heladería, ideal para quienes buscan una experiencia más dinámica sin resignar calidad.

En Loma Verde, el local está ubicado sobre la calle Los Cerros 113 y tiene un perfil de bodegón. Además, la incorporación de su socia, Luján Riveros, fue un aspecto clave de este crecimiento. Su llegada, según el emprendedor, permitió consolidar el equipo y acompañarlo en la coordinación para que todo funcione.

Frente de El Carro Loma Verde
Modelo 2026. El local de El Carro en Loma Verde está sobre la calle Los Cerros al 100.

La propuesta gastronómica de El Carro combina hamburguesas de elaboración propia con restaurante con una fuerte influencia de la cocina italiana.

Ambas sucursales conservan la estética vintage que caracteriza a la marca, construida a partir de materiales reutilizados, detalles industriales y una ambientación cálida que acompaña la propuesta gastronómica.

Aunque el proyecto nació a partir de un food truck hecho artesanalmente, los dos locales de El Carro son lugares amplios, renovados y con gran capacidad. El nombre se conservó para mantener el espíritu con el que nació el emprendimiento, tras el cierre de su sede original en Matheu.

Hamburguesa triple de El Carro
Irresistible. Las hamburguesas de elaboración propia son uno de los fuertes de El Carro.

Carta con impronta casera

La propuesta gastronómica de El Carro combina hamburguesas de elaboración propia con restaurante con una fuerte influencia de la cocina italiana. Las hamburguesas son uno de los sellos del lugar, con más de veinte variedades que se destacan por el tamaño, la calidad de los ingredientes y las combinaciones originales.

En la parte de restaurante, Martín Aibar pensó la carta inspirada en la cocina italiana, ya que su madre, Melina Del Grosso, es nacida en ese país. Las pastas son caseras, hay milanesas, bondiola braseada, ravioles, sorrentinos y canelones, entre una amplia variedad.

Una de las especialidades de la casa son los tallarines con salsa de calamar. “Es un plato que siempre quise tener, porque para mí es el mejor sabor de mi vida”, afirma Aibar.

Una de las especialidades de la casa son los tallarines con salsa de calamar. El creador de El Carro explica que esta receta, heredada de su madre, “es un plato que siempre quise tener en mi negocio porque para mí es el mejor sabor de mi vida, lo que comíamos en familia”.

Las milanesas también ocupan un lugar central, con múltiples variantes que incluyen opciones tradicionales y una versión única de bondiola. La idea del menú es conservar sabores caseros y porciones abundantes. En los últimos meses, además, ambas sucursales incorporaron propuestas vinculadas a cafetería, ampliando la experiencia más allá del almuerzo o la cena.

Crecer sin perder la esencia

Detrás del crecimiento de El Carro hay una historia de sacrificio personal. El comerciante matheuense reconoce que el avance del negocio y el camino de emprender significan resignar descanso y tiempo personal para avanzar.

Este rubro puede traer satisfacciones, pero también representa un enorme nivel de exigencia. “Si bien está bueno evolucionar, estoy perdiendo cosas de mi vida que estoy dejando acá, como pasar más tiempo con mi hija. No es llorar, no es que no estoy contento, sino que es un sacrificio muy grande para su futuro”, reflexiona.

Martín Aibar, titular de El Carro
Emprendedor. Martín Aibar le pone el cuerpo, la cabeza y el corazón a El Carro.

Con esa misma lógica de trabajo constante, Martín Aibar busca permanentemente alternativas para tener una propuesta atractiva y accesible. Los viernes hacen noches de karaoke y durante la semana hay diferentes promociones y descuentos.

“Hoy está complicado llegar a fin de mes. Nada es casualidad, tratamos de buscarle la vuelta para que sea accesible y cualquiera pueda darse un gustito”, señala. Con dos sucursales consolidadas y una identidad reconocible en Escobar, El Carro continúa creciendo sin perder la esencia con la que nació: buena comida, atención cercana y un espacio para disfrutar de un grato momento.

Comentar la noticia

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *