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GABRIELA STEWART USHER

“Uno debe jugarse por lo que lo hace feliz”

Trabaja en la Media N° 4 de Maschwitz y sus tres décadas en la docencia le dan autoridad para analizar los problemas del sistema educativo. Además, fue la última concejal del radicalismo.

Por ARIEL J. SPADARO
aspadaro@dia32.com.ar

Nació en San Isidro un 22 de julio de 1958, el mismo año que bajo la ley 14.473 se estableció el Estatuto del Docente. Algo de esto influyó en la vida de Gabriela Stewart Usher, dirían los parasicólogos. Cursó los estudios primarios en López Camelo, donde su padre cofundó la escuela, y allí vivió hasta que su casamiento la trajo a Ingeniero Maschwitz, en 1984.

Se siente cómoda con la tarea de ama de casa, pero sus inquietudes la llevaron a seguir estudiando. Fotografía, Guión Cinematrográfico, Reflexología y ahora un profesorado de Yoga aparecen en el camino andado, sumado a que en septiembre cumplirá treinta años como docente. Además, fue concejal por la UCR entre 1997 y 2001. Hoy es regenta educativa en la Escuela Media Nº4 de Ingeniero Maschwitz. Un libro azul es el título de su primer libro de poesías y participa de un grupo cultural para acercar eventos artísticos a su localidad.

Se muestra distendida y cuida al detalle sus posturas, de la misma manera que mientras contesta una pregunta parece ir dilucidando la siguiente.

¿Dónde encuentra más reconocimiento por lo que ha realizado?

La docencia fue donde más me sentí reconocida, no por el dinero, sino cuando veinte años después un alumno recuerda que le enseñé algún tema o le sirvió el libro que leyó en mi clase, además de las ocho ex alumnas que eligieron literatura luego de haberme tenido al frente de la materia.

Cuéntenos entonces, ¿cómo ve desde adentro al mundo docente?

Dentro de la docencia hay mucha gente que debería correrse o educarse. Se ha pauperizado la formación de los profesores y, por ende, la de los alumnos también. Esto no tiene que ver con la edad de los maestros y no se mejora desde la escuela, porque el sistema tiene defectos que arreglar.

Desde su experiencia, ¿cuáles son las principales problemáticas educativas que identifica?

Hubo un serio perjuicio a la educación cuando hicieron los planes de la Ley Federal y la transferencia al polimodal. En ese momento dijimos que no iba a funcionar, con la prueba de que en Italia y en otros países había fracasado. Pero nos contestaron que sobre la marcha se iba a ir reformando. Gianettasio, Decibe, Duhalde y Menem conocían que este plan no había funcionado. Estaba destinado a no funcionar y fue un despropósito. Creo seriamente que esa gente debería estar presa, porque llevó a una involución de quince años y recuperar el nivel perdido, cuando el mundo se te viene encima, significa poner a trabajar a varias generaciones en una etapa superior comparada al desarrollo de su conocimiento.

¿Qué modificó el plan y cómo puede evolucionar hacia una solución?

Hoy conversamos con chicos que manejan un vocabulario de apenas doscientas palabras. No tienen criterio de estudio ni respetan al que les enseña, aprenden de otra manera. Si no cuentan con un extra o algún grupo deportivo o cultural que los contenga y nos quedamos con lo que le da solo la escuela secundaria, vamos a estar dentro de unos años lamentándonos por quienes después nos estén dirigiendo. Hemos hecho la prueba de tomarles exámenes que dábamos en el antiguo segundo año a los actuales egresados y no los resuelven. Pero este tema tiene solución, porque en general en la escuela pública encontrás dos o tres alumnos por aula con problemas de aprendizaje y lo que no tienen es quien les hable ni formación en los hábitos. Están muy solos.

¿Advierte que disminuye en los jóvenes el interés en continuar los estudios terciarios?

En esa decisión influyen los valores, porque antes en la familia se hablaba y se apoyaba a que estudiaran. Hoy la cuestión es que alcance para el éxito o lo monetario. Llevan a preguntarse para qué hacer esto, si con esto otro gano mucho más. Sin ir más lejos, muchos eligen la docencia como salida laboral. Quiero decir que hay jóvenes con talento para ser científicos y sus padres los convencen para que estudien marketing.

Para mejorar la seguridad: ¿más policías o mejores escuelas?

Mejores escuelas, lejos…

¿Por qué nadie lo dice?

Vos podés tener más policías en la calle, pero hay que ver qué policías y salidos de qué escuelas. Hay que tener vocación de servicio y es arriesgado. Si lo vas a ver solo como un trabajo, es mejor que no lo hagas. Definitivamente, mejores escuelas.

Volviendo a la educación, ¿qué mensaje le debe trasmitir un docente a su alumno?

Que se quiera, que se respete y que siga sus sueños. Uno debe jugarse por lo que lo hace feliz, siempre respetando al que tiene a su lado.

Con la democracia se come, se vive y se educa…

¿Cómo decidió participar en política partidaria?

Era afiliada radical por herencia de familia. Mis padres participaban en dos gremios antiperonistas y de allí que mi madre no pudo volver a la docencia hasta que Perón no se fue del poder. Mi marido también era radical. Ocho veces me negué a ser candidata, pero terminaron convenciéndome. Me preocupaba mi falta de experiencia en el puesto, porque nunca me pareció propicio meterme en algo si no estaba preparada. Sin embargo, fue una experiencia bárbara y, si bien no me gustan los avatares de las campañas, sí me gustaría trabajar en acción política.

Su mandato es reconocido como laborioso por mucha gente, ¿siente que ese esfuerzo tuvo razón de ser?

Hay temas puntuales que sirvieron como triunfos personales, porque hasta mi propio grupo no estaba de acuerdo en mis posturas. Un tema fue frenar el shopping que iban a construir en el Patronato de Maschwitz y lograr que se declarara “monumento histórico” al casco de la estancia donde vivió Benito Villanueva. También logramos que se ponga la cláusula de devolución de las tierras que se querían vender al grupo Evergreen (ver: La concejal que pisó el barro) disfrazando la entrega a unos empresarios taiwaneses con la excusa de construir una universidad que nunca se hizo y para la que jamás existió un permiso de la CONEAU. No puedo dejar de mencionar que cuando se decidió edificar la nueva Escuela Media Nº 4 querían hacerla en un terreno colindante al country La Candelaria. Casualmente en ese momento (Jorge) Landau reemplazaba a (Luis) Patti (en la Intendencia). Mi pelea fue para que se hiciera en terrenos públicos de la Delegación. Y no solo logré que se edificara en el lugar actual sino que, para mi complacencia, la escuela se llama Alicia Moreau de Justo. Algunas cosas quedaron pendientes, como el Centro Materno Infantil de Matheu y la atención ambulatoria sanitaria, que no fueron votados en su momento, pero el tiempo me dio la razón y algo se está haciendo.

¿Para qué siente que haya servido su gestión como legisladora?

Para resolverle los problemas a cualquiera y ayudar en cuestiones donde la burocracia se hace presente. Tener la herramienta y los medios desde la política me dio mucha satisfacción.

¿Nota que al promedio de la dirigencia política realmente le importe Escobar?

Siempre me preocupó que muchos ediles que conocí querían hacer cosas buenas y, aunque estábamos de acuerdo en muchas cosas, a la hora de votar me decían: “Vos sabés cómo es esto”. Otros decían que para cambiar las cosas primero hay que llegar, y llegaban de cualquier manera y en cualquier partido. Yo no estoy convencida de que esa sea una manera para poder construir. Mucha gente de la dirigencia tiende a acomodar sus posiciones personales desde donde sea y siempre caen parados. Yo hice un cambio, pero con el tiempo.

¿Por qué luego de su última experiencia  partidaria como candidata a concejal no se escuchó más de usted en el ámbito político?

Luego de unos años tuve un cambio, cuando el socialismo me llevó como candidata extrapartidaria en 2005.  En ese momento sentí que el radicalismo no respondía a mis principios. Posiblemente esté más cerca del pensamiento socialista, aunque luego también dejé de sentirme representada. En el medio hubo circunstancias personales, pero creo que los principios, aunque suene anticuado, son irrenunciables. No importa cuál es la moneda de cambio del momento, qué voy a ganar o quién va a perder. Hay muchas maneras de ganarse la vida que no sea cobrando un cargo político y solamente por el hecho de justificar un sueldo.

¿Y del radicalismo qué queda?

Me parece que hay muchos buenos radicales. De lo que era el radicalismo mucha gente quedó en el camino, me parece que estuvieron mal dirigidos y que eso, de alguna manera, diseminó el partido.

Si hoy volviera a ser concejal, ¿qué temas le preocuparían?

La salud, en general, sigue siendo preocupante. La educación también, porque si bien se excusan en que depende de otra órbita, hay distritos con escuelas municipales que funcionan excelentemente. No estoy a favor de la municipalización de la educación, pero la Municipalidad debe cubrir los huecos que no están cubiertos desde la Provincia y que de otro lado tampoco podrían cubrirse. Y otro espacio que no está cubierto es el de las necesidades de la gente que trabaja y no tiene dónde dejar a sus chicos.

A grandes rasgos, ¿cómo ve hoy a su localidad y al distrito?

Maschwitz es precioso y espero que no sea avasallado como Belén con los edificios de altura, porque no podemos crecer de cualquier manera. En su momento recuerdo que estuvimos trabajando en un plan maestro de urbanización pero nunca se terminó de aprobar. Creo que vamos a someter a los vecinos a un problema de intoxicación ambiental, sonora y visual; ya estamos sufriendo algunas consecuencias. Debemos poner en funcionamiento un plan que proteja a los habitantes de esta polución, de las antenas telefónicas, y mejorar la convivencia con el río, para darle una utilidad responsable y vivir de sus recursos turísticos y demás.

Pero Escobar va para otro lado…

En Escobar no hay decisión política. Posiblemente porque para algunos funcionarios son más redituables las excepciones inmobiliarias que cumplir con un plan para los escobarenses.

¿Cuáles son los proyectos que le quedan pendientes?

Básicamente pasa por lo familiar y, si me jubilo, creo que podría seguir participando en política, porque me siento más preparada que antes. Tengo otra edad, otra perspectiva y estoy más liberada de mis hijos.

¿De qué manera quiere que la recuerden cuando, dentro de muchos años, ya no esté?

Solamente que digan: “Lo intentó”

La concejal que piso el barro

“Recuerdo los avatares del caso Evergreen. Por medio de una ordenanza que presenté, transformada luego en ley nacional, se logró preservar culturalmente una zona arqueológica en Loma Verde. Pero la anécdota sucedió una mañana que iba vestida para la sesión del Concejo Deliberante. Me vino a buscar Sergio Jacquemín para que conozca esta zona arqueológica. Nos metimos en el agua hasta las rodillas y el terreno se puso inesperadamente pantanoso, tan es así que me tuvieron que sacar entre dos, agarrada de los brazos, mientras moríamos de risa por lo ridículo de la situación. Si se hicieran las cosas bien, este lugar puede ser explorado y utilizado como centro cultural, con recursos propios del Municipio”.

Cuestión de gustos

Seguramente tiene algunos hobbies:

“Me encanta tejer. Y cocinar cuando hay un grupo que deguste un plato”.

¿Le interesa el fútbol?:

“Miro a la Selección, simpatizo con San Lorenzo, por mis hijos, y me gusta que gane Tigre, porque mi abuelo fue jugador de la primera”.

¿Mira televisión?:

“Solo alguna película. No me gusta ni miro el programa de Tinelli”.

¿Cómo se lleva con la radio?:

“Escuchaba Mitre. Ahora escucho música y a Nelson Castro, según el tiempo que tenga”.

¿Y con los medios gráficos?:

Leemos Página 12 o Clarín, depende de cuál de mis hijos salga a comprar el periódico.

¿Algún libro predilecto que la haya impactado?:

«Antes del fin y La resistencia, de Jorge Sábato, son dos libros que recomiendo. También leo poesía, porque escribo y participo en la Sociedad Argentina de Escritores”.

¿Algún lugar preferido en Escobar?:

“La zona de La Pista y el Patronato de Maschwitz, porque se preservan como fueron creados. Además, me gustan los lugares con muchos árboles”.

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