En agosto de 1971, la ciudad de México fue sede de la primera Copa del Mundo de fútbol femenino, aunque no estuvo reconocida oficialmente por la FIFA, que recién dio su venia para China 1991. Claro, por entonces se decía que el fútbol “no era para chuchis” y los hombres hegemonizaban la práctica de este deporte.
Pero, al mismo tiempo, en nuestro país había un grupo de mujeres sin miedo al qué dirán, que supieron forjar un camino de lucha para concretar sus sueños y así quedaron en la historia, bajo el nombre de “Las Pioneras”.
Tranquilamente, también podrían haberse bautizado como las “transgresoras”, por haber roto las reglas y los patrones machistas de un mundo que 55 años atrás era muy distinto al actual. Dentro de ese cambio, una deportista del partido de Escobar fue protagonista.
Elsa Irene Brúcoli (85), conocida como “Blanca” desde que tiene uso de razón -el origen de ese apodo es un misterio-, nació en San Isidro y a los 6 años se mudó con su familia a Garín. Fue futbolista desde pequeña, toda su vida se la pasó jugando a la pelota. Era su mayor entretenimiento diario.

“Aprendí a jugar al fútbol con los pibitos del barrio. Mi mamá me mandaba a comprar algo a las 10 y yo volvía al mediodía, me quedaba a jugar a la pelota. Todos los pibes querían jugar conmigo. La cancha estaba acá atrás de mi casa, era todo campo esto”, le cuenta a DIA 32 sobre sus inicios, en el mismo barrio Cri Cri donde aún vive.
“Aprendí a jugar al fútbol con los pibitos del barrio. Mi mamá me mandaba a comprar algo a las 10 y yo volvía al mediodía, me quedaba a jugar a la pelota”.
“Blanca” se destacaba entre los varones. “Ahora ya son todos viejos como yo”, añade. Así se animó a probar suerte en clubes que aceptaran chicas en sus filas. A los 18 años recaló en Boca del Tigre, en Escobar, donde era figura, y después pasó a Tigre Universitario. Esos fueron los dos únicos clubes oficiales en su carrera como futbolista.

La Selección, marcada a fuego
Elsa Brúcoli tenía 30 años cuando surgió la idea de que Argentina presentara un equipo en el Mundial de México ‘71. Se hizo un amistoso en Uruguay como preparación, donde ella participó, y se formó un buen plantel para la escasa cantidad de jugadoras que había en aquellos tiempos.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) no aprobó la participación, porque no era una competencia de la FIFA. Ni siquiera puso a disposición un cuerpo técnico. Las jugadoras se organizaron solas y juntaron plata para viajar. En tierra azteca las esperaba un conocido, rosarino, que vivía en México y era entrenador.
Las camisetas que usaron fueron una donación de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y ellas mismas se cosieron los números dorsales. Los botines también fueron un regalo, que recibieron cuando fueron a entrenar.
“Mi compadre, ya fallecido, me dijo que había que armar un equipo de fútbol para viajar al Mundial de México ‘71. Nos mandaron los pasajes y fuimos para allá. Nos dieron una campera roja, pantalón negro o azul, y una remera de Argentina, nada más”, explica la garinense, entrevistada por Florencia Castro.

Del campeonato participaron solo seis países: México, Argentina, Italia, Dinamarca, Inglaterra y Francia. En el primer partido Argentina cayó ante la selección local por 3 a 1. Después le ganó a Inglaterra 4 a 1, en un partido histórico, donde la delantera Elba Selva marcó los cuatro goles. En tres de ellos participó su compañera de ataque, “Blanca” Brúcoli, en el mítico estadio Azteca.
“No nos conocíamos mucho con las demás, no habíamos jugado juntas. Pero tampoco hay que pensar tanto, hay que jugar”, sostiene, con simpleza. Sobre aquel partido, recuerda: “A Inglaterra no le ganaba nadie. En una jugada agarro la pelota y se la doy a Elba (Selva), ella patea y gol. Hizo los cuatro y yo le di el pase tres veces. Tenés que ser ligera, hay que correr, ese era el secreto”.

“A mí me decían ‘la peligrosa’, porque pateaba con todo y eludía rivales”, afirma, con muy buena memoria y entusiasmo. Ese 21 de agosto de 1971, en el que la selección nacional goleó a las inglesas, quedó institucionalizado como el Día de la Futbolista Argentina, conmemorando la destacada victoria frente a las británicas. En ese Mundial el equipo albiceleste perdió 5 a 0 por Dinamarca, que a la postre se consagró campeón, y quedó cuarto tras caer con Italia en semifinales.
La carrera de Brúcoli como futbolista no fue compatible con formar una familia en aquella época. Cuentan sus familiares que supo estar de novia, pero que el caballero que era su pareja no apoyaba que siga jugando y la relación no prosperó. “Ella cuenta que él no la acompañaba en este camino, que estaba sola hasta para viajar a los partidos”, comenta su sobrina Eve Gonzalía, que la visita periódicamente y le cuida y ordena sus recuerdos futboleros. Su amor por la pelota de fútbol fue más fuerte que el cariño de un hombre.

Ese 21 de agosto de 1971, en el que la selección nacional goleó a las inglesas, quedó institucionalizado como el Día de la Futbolista Argentina.
El lunes 14 de septiembre, el Concejo Deliberante de Escobar homenajeó a la ex mundialista garinense por su trayectoria y aporte al fútbol femenino, declarándola Personalidad Destacada del Deporte. Un merecido reconocimiento en vida que esta delantera de buena gambeta se supo ganar dentro de las canchas.
“Ya no juego más, pero en alguna exhibición estuve. Taca, taca y listo (risas). De jugar dejé hace unos cinco o seis años, porque por ahí te rompen una pierna. Ya estoy viejita… ¿qué voy a estar jugando con el bastón?”.

Eso sí, su vida social no la deja. Asiste a eventos, reconocimientos y reuniones. “A veces las pibas con las que jugaba en la Selección me vienen a buscar para exhibiciones. Soy amiga de todas, llaman a mi sobrina, arreglan y vienen a tomar mate o a comer a mi casa, siempre”, afirma.
Una guerrera apasionada del fútbol, que sigue dejando huella en su querido Garín.
