Una multitud recibió con honores y emoción a Nicolás González en su ciudad natal, donde se transformó en un héroe. “Jamás imaginé este reconocimiento, es un sueño”, confesó, agradecido.

A pesar de no haber podido coronar en la final ante España, la Selección Argentina que jugó el Mundial 2026 va a quedar en el corazón de millones de hinchas, que sufrieron y gozaron inolvidables partidos de fútbol, con remontadas épicas.

Muchas veces el hecho de no llegar a ser el mejor en una competencia no significa que la gente no recuerde el recorrido que se hizo para llegar hasta el objetivo, más allá del resultado final. Y en gran modo, esto sucedió con la “Scaloneta” en Estados Unidos, un equipo que dejó hasta la última gota de sudor y que mostró un coraje enorme en cada presentación.

Messi controla el balón ante la marca de un jugador inglés en la semifinal del Mundial.

Comandado por Lionel Scaloni, el equipo tuvo a Messi como bandera, con la nostalgia que representaba su último Mundial. Además, estaba el condimento especial de la presencia de Nicolás González (28), en quien todo Escobar ponía sus ojos cuando entraba y hasta cruzaba los dedos para que las cosas le salgan de la mejor manera.

El hijo pródigo escobarense, el que hizo la primaria en la Escuela 2, la secundaria en la 17 (hoy 21), el que jugó en las escuelitas de Sportivo y Club Belén y que un día tuvo la oportunidad de probarse en las inferiores de Argentinos Juniors, donde su vida empezó a cambiar para siempre.

Nicolás González festeja el gol del ascenso de Argentinos ante Gimnasia de Jujuy

Una mala jugada del destino lo hizo perderse Qatar 2022. Cuando estaba en la lista definitiva, el DT lo sacó debido a un desgarro sufrido pocos días antes de la competencia. Sin embargo, Nico viajó a la final, entró al campo de juego y tuvo en sus manos la preciada Copa.

En los partidos previos al choque con Francia asistió a los festejos que se daban en la plaza San Martín, como un escobarense más que celebraba cada logro de sus compañeros, saltando entre la multitud.

Nicolás González besa la copa del mundo en Qatar

Un suplente imprescindible

Bien físicamente para Estados Unidos 2026, en el primer partido ante Argelia entró a los 55’ y le dio verticalidad, desborde y juego asociado al equipo. Después ingresó ante Austria. Con Jordania no, porque la Selección ya estaba clasificada y jugaron los habituales suplentes. Ese fue el único encuentro donde no participó ni un minuto.

Ante Cabo Verde, en 16avos de final, reemplazó a Thiago Almada a los 64’. Con Egipto entró por Nicolás Tagliafico a los 66’, cuando el encuentro estaba 0-1, siendo buscado continuamente por Messi y Mac Allister. Ya en cuartos de final, frente a Suiza, volvió a entrar por Tagliafico (78’), y en las semifinales ante Inglaterra reemplazó a Leandro Paredes a los 64’.

En ese histórico duelo, Nico desplegó su mejor rendimiento. A cuatro minutos de haber ingresado, tuvo su primera oportunidad de marcar: cabeceó un centro de Messi desde la derecha que atajó el arquero inglés Pickford. Más tarde picó al vacío por izquierda, Messi lo habilitó y cabeceó, solo, afuera, pero la jugada sería invalidada por un fuera de juego dudoso.

Con el trámite 1 a 1 volvió a participar en el minuto 92, cuando desbordó y le cedió la pelota a Mac Allister para que el volante remate desde la puerta del área: el tiro dio en el poste izquierdo y le cayó a Messi, que tiró un centro estupendo para que Lautaro Martínez cabeceara en el segundo palo, desatando la euforia de todo el país.

Entre esos enfrentamientos, en una conferencia de prensa Scaloni se refirió al 15 como “el caballo”, porque “corre como un animal”, lo que provocó las sonrisas de los periodistas. A González el apodo no lo convenció demasiado: “Me mató, prefiero que me digan ‘cabita’, como me llaman algunos compañeros. Es más lindo de escuchar”, expresó, entre risas. 

Después sería el tiempo de la final. En el encuentro ante España fue titular por primera vez, pero no tuvo chances de desequilibrar y fue reemplazado en el entretiempo. El desenlace de la historia, con el gol de Torres en el alargue, es por todos conocida.

En resumen, “Cabita” participó en siete de los ocho partidos de la Selección. Jugó 210 minutos, dio una asistencia y seis pases claves en jugadas que terminaron en gol. Tuvo siete remates al arco, pero no pudo marcar. Recuperó 13 pelotas y alcanzó un 82% de efectividad en los pases.

Una actuación estupenda, sin contar todo lo que corrió en cada presentación.

Recibido con honores

El viernes 24 de julio fue un día que Nico no olvidará por el resto de su vida. El Municipio le organizó una bienvenida con honores a Escobar y la cantidad de gente que hubo superó lo que cualquiera hubiera imaginado.

Cerca de las 16 llegó al cuartel de bomberos, donde recibió una distinción de manos del intendente Ariel Sujarchuk, que también le regaló una remera de Atlético Escobar y prometió declararlo “Vecino Ilustre”. Saludó, firmó camisetas y conversó con un grupo de veteranos de guerra, que lo esperó con una bandera igual a la exhibida tras el partido ante Inglaterra, con la leyenda Las Malvinas son argentinas.

González participó en siete de los ocho partidos de la Selección en el Mundial. Jugó 210’, dio una asistencia y seis pases claves en jugadas que terminaron en gol.

Los verdaderos héroes son ellos, que emocionan de verdad. A ellos hay que agradecerles, no a nosotros”, afirmó en la rueda de prensa que dio ante una decena de medios locales y nacionales.

Un rato después salió en caravana, subido a una autobomba junto a su pareja, Ludmila Isabella, y a su madre, Paola Domínguez, para llegar a la plaza principal, donde una multitud lo esperaba para aplaudirlo y ovacionarlo.

“Jamás pensé que Escobar me iba a recibir de esta manera. Ver a aquel nene de barrio que se ensuciaba para ir a jugar a la pelota con sus amigos, que creció en un barrio humilde como el Stone, y recibir hoy todo este homenaje… No me lo esperaba, nunca lo imaginé. Es un sueño increíble. La familia hace un trabajo enorme también. Si estoy donde estoy, es gracias a ellos, expresó el futbolista a DIA 32 y El Deportivo Web.

Familias enteras, chicos con la cara pintada con los colores de la bandera argentina, clubes de barrio, jóvenes y adultos colmaron las calles de la plaza para saludar de cerca a su ídolo. Nico devolvió el cariño saludando durante todo el recorrido a quienes siguieron de cerca cada paso de su carrera.

“Jamás pensé que Escobar me iba a recibir de esta manera. La familia hace un trabajo enorme también. Si estoy donde estoy, es gracias a ellos”.

Con respecto al épico choque con Inglaterra, el zurdo reveló: “Era un partido de fútbol, pero de a poco se fue agrandando la bola. Sabíamos que podíamos quedar en la historia y lo hicimos de la mejor manera. Pudimos dejar al país en lo más alto. Antes del partido había nervios, pero dejamos una huella importante que para nosotros es un orgullo”.  

La final ante España fue ese sabor amargo para una Selección llena de garra. “Era la frutilla del postre, pero no se pudo. Dejamos el alma ahí adentro. Perdimos porque así es el fútbol, hemos remontado partidos increíbles y me quedo con eso. La final nos sigue doliendo, pero la vida sigue y hay que disfrutarla”, sostuvo, convencido.   

Acerca de la Finalissima que se jugará ante los españoles, posiblemente en noviembre, aclaró que ese partido “no será una revancha”. “España es un merecido campeón, jugó mejor que nosotros y fue superior”, reconoció. A su vez, fue tajante sobre las especulaciones y teorías conspirativas que se tejieron alrededor de esa derrota y de las arengas de Messi y el “Dibu” en el túnel: “Todo lo que se diga a través de una red social no hay que creerlo”.

Nico representa una historia de esfuerzo, perseverancia y sueños cumplidos que inspira a miles de chicos. Se lo reconoce no solo por sus condiciones futbolísticas, sino por su entrega y coraje dentro del campo de juego. Escobar salió a la calle para agradecerle eso y mucho más.

Es el primer futbolista nacido y criado en la ciudad que llega a jugar un Mundial, un logro de magnitudes increíbles. Por eso recibió un reconocimiento tan emotivo y merecido. Al mismo tiempo, se convirtió en un verdadero ídolo del pueblo, un hijo pródigo escobarense que siempre se mostró orgulloso de sus raíces.

DE ARGENTINOS A ATLETICO MADRID

Una carrera de ensueño que empezó en La Paternal

Nacido el 6 de abril de 1998 en el barrio Stone, Nicolás González comenzó a jugar al fútbol en el Club Sportivo Escobar. Luego pasó al Club Atlético Belén, antes de incorporarse a Argentinos Juniors, donde inició el camino que lo llevó al fútbol europeo. Con el Bicho jugó 47 partidos, convirtió 11 goles y dio 2 asistencias.

DIA 32 lo presentó en sociedad en agosto de 2017, cuando tenía 19 años y se preparaba para debutar en la máxima categoría del fútbol argentino. Tras una temporada en el club de La Paternal, en julio de 2018 emigró al Stuttgart de Alemania, que pagó 8,5 millones de euros por su pase y lo convirtió en la venta más cara de Argentinos, desplazando de ese sitial nada menos que a Diego Maradona.

En el fútbol teutón devolvió con creces las expectativas puestas en él. Fue figura y máximo artillero del equipo (79 PJ, 23 goles, 10 asistencias), que ascendió a la Bundesliga. En ese momento, además, había sido convocado para la Selección. DIA 32 le dedicó una tapa titulada: “El pibe de oro”. Y no fue una exageración.

Después jugó en dos equipos de Italia: Fiorentina (125 partidos, 35 goles, 19 asistencias) y Juventus (40, 5, 4). Hoy integra el plantel del Atlético de Madrid (España), donde jugó 37 partidos y marcó 5 goles.

En toda su carrera lleva 328 partidos oficiales, entre torneos y copas internacionales, con 82 goles y 35 asistencias.

Con la selección nacional conquistó la Copa América 2021 en Brasil, la Finalíssima 2022 ante Italia en el estadio de Wembley y la Copa América 2024 en Estados Unidos. Anotó 6 goles: el primero fue en 2020 ante Paraguay y el último en 2024 frente a Colombia, ambos por Eliminatorias.

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