Desde el 2 de febrero, después de haber estado acéfala durante ocho meses, funcionando en piloto automático, la Defensoría del Pueblo de Escobar tiene una nueva conductora: se trata de Carina Alejandra Acro (50), una abogada sin antecedentes en la función pública, que llegó a este organismo de la mano de La Libertad Avanza.
La ordenanza que creó la Defensoría del Pueblo, sancionada a fines de 2008, estableció que sea el bloque opositor más numeroso el que promueva los postulantes a ombudsman. Por eso, la nominación de Acro la hizo la bancada libertaria y la aprobó por unanimidad el Concejo Deliberante en la sesión del lunes 22 de diciembre.
“La Defensoría estaba muy arcaica, todos los expedientes estaban solo en papel. Por eso, lo primero que hice fue empezar con la digitalización”.
Sin embargo, a diferencia de sus dos antecesores -Rocío Fernández y Guido Messa-, Acro no prestó juramento ante el Concejo ni tuvo un acto de asunción propiamente dicho. A cambio, una semana después de haber sido nominada, el intendente Ariel Sujarchuk la recibió en su despacho para conocerla y poner a disposición a los funcionarios del Ejecutivo.
Desde que tomó posesión del cargo, Acro se dedicó a interiorizarse del estado de la Defensoría, a evaluar el desempeño de su equipo y a imponer su impronta gradualmente. “La Defensoría estaba muy arcaica, porque todos los expedientes estaban solo en papel. Por eso, lo primero que hice fue empezar con la digitalización, ya que eso hace que yo pueda tener un control total del expediente desde que entra hasta que termina, da más transparencia y seguridad, porque si llega a pasar algo tenemos un doble soporte: digital y papel”, explica en una entrevista con Protagonistas de Escobar.
La falta de digitalización no es el único aspecto básico de la Defensoría que la sorprendió al llegar. Para empezar, el modesto inmueble en el que funciona, sobre la calle Estrada 1115, ni siquiera tiene un ingreso adaptado para personas con discapacidad motriz.
Más allá de la “herencia recibida”, de su inexperiencia en la actividad estatal y de los recursos limitados con los que cuenta, la flamante defensora se muestra optimista, entusiasmada y comprometida con este desafío. “Esta Defensoría es de todos los escobarenses. No se le pregunta al vecino de qué partido político es. Se defienden los derechos de todos los ciudadanos que vienen”, afirma.
¿Sos libertaria? ¿O cómo te definís políticamente?
No sé si soy libertaria, porque como vengo del ámbito privado no sé si comprendo bien la idiosincrasia de la política. En 2023, cuando Milei se postuló para presidente, empecé a escucharlo y me gustaban sus ideas, me parecían coherentes, porque están plasmadas en la Constitución y que tienen que ver con el respeto irrestricto a la vida, a la libertad y a la propiedad. Desde ahí comencé a ayudar a La Libertad Avanza con la fiscalización, a dar charlas y demás. Me gustó que a personas que no somos de la política nos daban un espacio, nos dejaban decir lo que pensábamos y nos escuchaban. Mucho después llegó la propuesta de postularme para la Defensoría.
El rol de la Defensoría del Pueblo es bastante amplio, ¿cómo lo resumirías?
Como defensora del Pueblo, yo tengo que exigir a la administración municipal y a las empresas de servicios públicos que cumplan con sus funciones. Y si no cumplen, tengo que elevar mi requerimiento específico. Siempre respetando mis competencias, porque hay que recordar que la Defensoría del Pueblo es local. Yo no puedo hacer nada contra un organismo nacional o provincial.
¿Cuáles son los principales problemas que llegaron a la Defensoría en este tiempo que estás a cargo?
Ha llegado de todo. Todo el mundo va a la Defensoría del Pueblo. Lo que más tengo es tarifa social, inscripción al RASE y electrodependencia, muchísimo. También temas con discapacitados con respecto a las obras sociales, que nosotros tratamos de intervenir, y temas de vecindad. Todo el mundo tiene un problema con el vecino de enfrente y tenemos un montón de mediaciones comunitarias para tratar de resolverlas. A veces tenemos dos a tres mediaciones por día. También estamos recibiendo muchos casos de violencia de género.
La Defensoría es un ente autárquico, pero depende económicamente del Municipio. ¿Cuenta con los medios necesarios para dar respuestas eficientes a la demanda que recibe?
El capital humano que tengo es buenísimo. Contando a los tres defensores adjuntos, somos diez personas. Seguramente yo quiera mejorar algunas cosas que tienen que ver con mi impronta, que al venir del sector privado estoy acostumbrada a la eficiencia. Me gustaría cambiar el edificio, ya que en el lugar donde estamos no tenemos un acceso apropiado para personas con discapacidad. La realidad es que también es muy difícil encontrar un lugar que se pueda alquilar para una dependencia pública.
¿Qué crees que va a ser lo más difícil de estar al frente de la Defensoría?
Mantener la autonomía política, la buena relación con las prestadoras de servicios públicos, con las oficinas municipales y con cualquier otro ente que yo tenga que controlar. Eso es lo más difícil. Porque necesito la comunicación para resolver, pero también tengo que ejercer el control.
Días después de haber sido designada, el Intendente te recibió en su despacho. ¿Lo conocías? ¿Qué impresión te dejó?
No nos conocíamos personalmente, lo conocía de los diarios. Me cayó bien que me reciba rápido, a una semana de haber sido designada. Eso es muy bueno porque habla de la institucionalidad. Puso a disposición todos sus secretarios y hasta ahora están cumpliendo.

Como vecina de Escobar, ¿qué te parece el gobierno de Sujarchuk?
Como toda gestión, siempre hay cosas para criticar y cosas para elogiar. Escobar cambió mucho. Veníamos de una gestión muy mala antes de que existiera Ariel Sujarchuk. Uno ve mejoras y cosas para mejorar. Como el tema de las tasas municipales… evaluar si puede haber alguna quita para mejorar y ayudar a la economía local. Después, por ahí ver si todas las oficinas que hay son necesarias o no…
¿Qué puntaje le pondrías a su gestión?
Qué difícil, no sé si ponerle un puntaje… Me parece que sería muy soberbio de mi parte poner un puntaje a otro funcionario. Veo que hay cosas que se hicieron bien. Hay muchas cosas buenas en Escobar, muchas cosas que crecieron. Y hay otras cosas que me parece que podemos mejorar. Yo creo que el intendente es alguien abierto a las críticas, lo veo bastante receptivo.
“Si cuando termine acá puedo servir al ciudadano desde otro lado, bueno, lo evaluaré. Hoy quiero dar todo en la Defensoría”.
¿Y al gobierno de Javier Milei le pondrías puntaje?
Tampoco. Porque hay que ser justo con todos. Estoy muy conforme con un montón de cosas. El país estaba mal, muy mal a fines de 2023. Lo padecimos todos como ciudadanos. Creo que él vino con una impronta de querer hacer algo y ahí me identifico porque viene del sector privado. Y bueno, se encuentra con cosas que no son tan fáciles de cambiar. Entonces, creo que habría que hacer una evaluación cuando termine el primer mandato, que lo van a hacer los ciudadanos a través del voto.
Y por ahora, ¿pulgar en alto o pulgar para abajo?
Para mí, pulgar en alto.

Tus dos antecesores, que también llegaron por la oposición, al finalizar sus mandatos se sumaron al oficialismo. ¿Imaginás que después de tu paso por la Defensoría puedas seguir en la función pública o incluso en el Municipio?
No lo sé, porque me gusta el sector privado. Tardaron mucho en convencerme de aceptar la postulación en la terna, más de un año. Estoy incursionando recién ahora y soy muy de vivir el día a día. Yo creo que uno tiene que estar donde sirve al otro. Y si cuando termine acá puedo servir al ciudadano desde otro lado, bueno, lo evaluaré. Hoy quiero dar todo en la Defensoría. Los vecinos necesitan ser escuchados, se apoyan mucho en la Defensoría y quiero que siga siendo así.
FICHA PERSONAL
Hija de colectivero y escobarense de cuna
Carina Alejandra Acro nació el 22 de junio de 1975 en la sala de primeros auxilios que funcionaba donde está el Palacio Municipal. Hizo toda su escolaridad en el Colegio del Norte, desde el jardín de infantes hasta el secundario. Tiene una hija -Julieta, de 27 años-, que está por recibirse de ingeniera ambiental.
Su padre, Hugo León Acro, era colectivero. Ante la ausencia de su madre -Elsa Smidt-, se convirtió en un referente absoluto para ella y su hermana, Lorena (49), que es médica.
“Mi mamá hizo su vida, se fue. Venía a visitarnos, pero no estaba tan presente. Así que mi papá fue papá, mamá, todo. Un genio total mi viejo. De él aprendí lo que es la cultura del trabajo”, sostiene al evocarlo. Falleció en 2015.

Además, tiene otras dos hermanas menores -Gisela y Sandra-, de una relación posterior de su padre. “Nos queremos mucho”, afirma.
Antes de terminar el secundario ya trabajaba en una escribanía como protocolista. Después empezó a estudiar para farmacéutica en la Universidad Kennedy, pero abandonó en segundo año. Fue así que se anotó en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora para cursar la carrera de Derecho, que hizo en la sede de Zárate.
Al recibirse, abrió un estudio en Capital en sociedad con otra abogada. Especializada en derecho laboral, se enfocó en juicios de ART desde el lado del trabajador, así como en accidentes y enfermedades profesionales. Hoy, mantiene ese trabajo en paralelo a su rol de defensora del Pueblo.
