En cada localidad hay personas que son un sello de la idiosincrasia del lugar. Esos que muchos conocen, son referentes o simplemente tienen mayor visibilidad por las tareas significativas que realizan en su comunidad. Eduardo Tropeano (68) es un claro ejemplo de eso en Garín, donde vive desde pequeño. Allí se formó, trabaja y es miembro activo de instituciones sin fines de lucro que mantienen viva la esencia de ese pueblo que supo ser y que hoy cuenta con casi cien mil habitantes.
Sus padres eran floricultores italianos que le dieron una buena educación y la posibilidad de estudiar una carrera universitaria. Hizo la primaria en la Escuela N°5 de Garín y la secundaria en el Colegio San Vicente, en Escobar. “Fui promoción 1975. Iba con Daniel Bongiolatti, Gustavo Lemme… varios con quienes nos juntamos dos o tres veces por año. En 2025 hicimos el aniversario de los 50 años de egresados en el colegio”, señala, en charla con DIA 32.
Desde muy joven supo que su deseo era ser periodista. Estudió en la Universidad Kennedy la carrera de licenciado en Periodismo y Comunicación y se recibió a principios de los ‘80. “Siempre estaba viendo los noticieros, leyendo diarios, me gustaba eso. Después trabajé ocho años en la fábrica de neumáticos Fate, en el área de capacitación y comunicaciones”, repasa.
En aquellos años también fue docente: dio historia de la cultura contemporánea en la carrera de maestro mayor de obra, en la Escuela Técnica N°1 de Escobar. “Me encantaba, pero no estaba nunca en casa, trabajaba en Fate en esa época”. Allí fue cuando finalmente decidió dedicarse a lo que más quería: trabajar de periodista en Garín.

Trayectoria en los medios
En 1994 lanzó el periódico Etapa, que salía en todas las localidades del partido de Escobar, en forma quincenal. “Miguel Ricchieri estaba con El Observador (otro periódico, semanal), en 2000 nos juntamos y formamos Informe XXI. Después él se retiró y desde antes de la pandemia sigo yo solo. Actualmente sale solo en formato digital. El papel casi no se usa más”, afirma.
Con 32 años ininterrumpidos en los medios, está entre los comunicadores más antiguos de Escobar, siempre en el periodismo escrito, su gran pasión. “Creo que el periodismo local se está profesionalizando. Yo medio que estoy dejando, soy jubilado con la mínima, pero seguiré hasta que el cuerpo aguante. Los auspiciantes apoyan, hay publicidades”, confiesa, acerca de la actualidad de su profesión.
“Soy un lector empedernido y me gusta mucho escribir. No solo noticias sino libros, historia, obras de teatro… Hice algo de televisión y radio, pero lo mío son las letras. Me gusta más la ficción, inventar, que la redacción de noticias. Del periodismo y la literatura no se vive, se muere”, sostiene, irónico, mientras toma otro sorbo de café y sonríe cómplice.
Eduardo Tropeano tiene dos libros editados (una novela llamada La higuera y otro sobre la historia de Garín) y ganas de publicar otros: la historia de Maquinista Savio y la de Calabria, el pueblo italiano de sus padres. Por ahora, están en proceso de gestación. Además, cuenta con una novela ya terminada, lista para editar.

“Soy un lector empedernido y me gusta mucho escribir. No solo noticias sino libros, historia, obras de teatro… Me gusta más la ficción que la redacción de noticias”.
Hincha de Boca y fanático de la música lírica y de Queen, también es fundador de la Sociedad Italiana de Garín, creada el 7 de diciembre de 1998. “Nos juntamos un grupo de descendientes italianos y vimos la necesidad de nuclear la comunidad en Garín. Primero nos reuníamos en el Rotary, después compramos la sede (2 de Abril al 250). Estuve 25 años. Ahora voy de vez en cuando, cuando me invitan. La intención es mantener viva la cultura y las costumbres italianas”, señala.
Para seguir con la tradición de la localidad y recordar lugares, vecinos e historias inolvidables, Eduardo Tropeano administra en Facebook la página Fotos Antiguas de Garín, donde sube biografías y recuerdos de gente que hizo importante a la ciudad. “Salió durante la pandemia, con genealogías y fotos que fui recopilando. Así salió el libro de la historia de Garín. La página anda muy bien, tiene 17 mil seguidores,”, sostiene, orgulloso de este emprendimiento en las redes sociales.

“Garín debería independizarse”
Al igual que Belén de Escobar, Garín dependía de Pilar hasta 1959, cuando nació el distrito. Tuvo un crecimiento significativo, tanto en lo poblacional como en lo estructural, y desde hace décadas el deseo de muchos de sus vecinos es lograr la autonomía y pasar a ser cabeza de partido, algo que Eduardo Tropeano apoya y alienta que suceda alguna vez.
“Para mí Garín debería independizarse y ser un distrito propio. Tiene una economía muy importante, muchos habitantes, dos parques industriales con más de cien empresas… Hubo un par de ideas, pero nunca se concretó. Si hacés una encuesta, todos van a querer”, afirma, convencido.

“A la ciudad la veo bien. Me gusta cómo está el centro, la plaza y la zona del boulevard están hermosas. Faltaría agua corriente y cloacas y mejorar el acceso a los barrios. Pero está muy bien en salud, en deporte, está el Centro de Monitoreo”, sostiene, realzando virtudes y defectos del lugar donde vive desde más de seis décadas.
El Hospital del Bicentenario
En paralelo a sus demás actividades, desde 2023 es el presidente de la Cooperadora del Hospital del Bicentenario, que desarrolla una importante tarea tanto institucional como humana. “Conseguimos doce televisores para la nueva parte de internación, tenemos asociados, hacemos loterías familiares, ferias de ropa una vez al mes. Hicimos los pasamanos de la rampa de acceso y arreglamos ascensores”, repasa, a modo de balance.
La cooperadora tiene un voluntariado de cuarenta miembros que le dan contención a pacientes internados que no tienen familiares ni personas que los visiten. Hay muchos afiliados de PAMI que están solos y esta gente los ayuda y acompaña. “Trabajamos los 365 días, mañana, tarde y noche, hay que estar siempre atentos. Me gusta el laburo porque te vas con el corazón lleno. Todo lo que hacemos es para mejorar la calidad de vida de los pacientes”, confiesa, satisfecho por su rol en la comunidad.
El Hospital del Bicentenario tiene una estructura de 22 mil metros cubiertos y actualmente solo 6 mil están en funciones, por cuestiones políticas, burocráticas y falta de empatía del gobierno nacional.

“Quedó parado el proyecto que tenía Sujarchuk con la Maternidad. Está todo equipado, comprado, hay dos quirófanos, pero ni el gobierno ni el PAMI lo permiten. Había una deuda grande de PAMI con los proveedores del hospital, la Municipalidad propuso hacerse cargo de la deuda y no la dejaron. Es una locura, porque tenemos 28 cunas para neonatología, sala de parto equipada con camas modernas y dos quirófanos completos que no se pueden usar. Por dos años no creo que haya avances”, sentencia, indignado por la situación sin resolver en un área de tanta necesidad.
“Para mí Garín debería independizarse y ser un distrito propio. Hubo un par de ideas, pero nunca se concretó. Si hacés una encuesta, todos van a querer”.
Por último, como buen analista y periodista avezado, habla de la situación del país, que no logra salir a flote desde hace años. “No estamos bien. Pudo haberse saneado la macroeconomía quizás, pero si no se reparte lo que se saneó no sirve. A la gente no le alcanza el dinero, hay rubros que la pasan mal y muchos locales comerciales que cierran”, declara, preocupado.

“No veo una salida. Pasan los gobiernos, vivimos aguantando para tener un mejor futuro, pero ese futuro no llega nunca, no lo vemos. Lo hablo con mis hijos y me dicen que estoy viejo (risas). Ellos trabajan bien, también tengo un nieto ya grande. Ellos pueden mantener a este periodista que no gana un mango”, confiesa, con sentido del humor y una pizca de sarcasmo.
“Voy a ser escritor hasta mi último día, eso seguro. La gente de Garín me conoce mucho, me mandan mensajes, me cuentan historias y eso está bueno”, sostiene. Un tipo simple, siempre dispuesto a ayudar a su ciudad, que aún mantiene esa esencia especial que tanto lo apasiona.
